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La moda circular también alcanza a los juguetes

En las ferias de usados y plataformas online circulan muñecos, autos, bicicletas y otros objetos para agasajar a los regalones. En tiempos de alta inflación y cierre de importaciones surgen muchas estrategias para hacer regalos.
Juguetes usados Esmeralda vendió juguetes que ya no usaba, para comparse la muñeca que quería. Foto: MDZ
Juguetes usados Esmeralda vendió juguetes que ya no usaba, para comparse la muñeca que quería. Foto: MDZ

En tiempos de fuertes aumentos de precios y billeteras ajustadas, la moda de hacer circular aquello que ya no se utiliza alcanza también a los juguetes. En las ferias de artículos usados y en los portales de venta online por estos días se multiplican las ofertas de peluches, muñecas, autitos, bicicletas, patines y otros productos para regalar a los pequeños y las pequeñas, por el Día de la Niñez.

Aunque se celebra el 20 de agosto, las ventas empezaron a principio de mes y suelen extenderse una semana después de la fecha. La circulación de juguetes usados, como la de ropa, conocida como “moda circula r”, tiene un impacto positivo en el medio ambiente. Es que la mayoría de los juguetes están hechos de plástico, un material que tarda mucho en degradarse. Si se tiran a la basura, pueden demorar entre 300 y 1.000 años en integrarse al suelo. Para comparar, la ropa de puro algodón se desintegra en algunos meses y si es de lana en hasta 5 años.

En las ferias de productos usados, como La Serpa (ubicada en Rodeo del Medio, Maipú) hay puestos dedicados solo a la venta de juguetes. Aunque también las personas que venden herramientas, artículos de tecnología o ropa de segunda mano, han incorporado opciones económicas para obsequiar a las y los pequeños en su día.

“Se buscan mucho las muñecas. Hoy traía un caballo de plástico y un unicornio y se vendieron rápido”, dijo Ana Escobar. La señora de 60 años, que aún no puede jubilarse porque le faltan años de aporte, explicó que en La Serpa “se vende todo. La realidad es que la gente ya no tiene el dinero para ir a comprar, por ejemplo una muñeca de marca. El que puede puede, pero la mayoría no. Por algo se llena cada vez más la feria”, opinó. Sobre el origen de los artículos, contó que ella lleva cosas que su familia ya no usa, otras que le dan sus vecinos y también revende “chucherías”, como lápices con muñecos en la punta, paletas o pequeños muñequitos que compró en Chile antes de la pandemia.

En la plataforma de ventas que tiene Facebook aparecen juguetes usados, de todo tipo. / Foto: Marketplace

Pequeños y grandes vendedores

Noelia, de Guaymallén, va a la feria con su hijo y su hija, quienes están aprendiendo el valor de hacer circular los juguetes que dejan de ser interesantes. La pequeña Esmeralda (10 años) dijo a MDZ que una vuelta llevó a la feria del usado todos sus peluches “de bebé”. Solo le quedó un unicornio que no vendió “porque un poco lo escondía”. Con lo que juntó se compró unos patines en la misma feria. Este domingo adquirió una muñeca nueva, a partir de otras ventas de sus cosas.

Los objetos de colección, aquellos que ya no se fabrican, tienen más valor. Como esta bici de Frozen original. / Foto: MDZ

“La gente compra usado porque nuevo no le alcanza, está muy caro y el poder adquisitivo no da. Viene gente pudiente también que busca precios, además de coleccionistas”, comenta Marcela, quien desde Las Heras se traslada los sábados a la feria persa de Colonia Bombal (en calle Don Bosco casi Ruta 20) y los domingos a La Serpa. Va desde hace 14 años con su familia, aún cuando llueve, o hace demasiado frío o calor. Además de sacar un dinero, que sirve para estirar la jubilación de Sergio (el marido), ir a feriar también es una manera salir de casa y socializar. 

Marcela vende productos usados desde hace 14 años, en una feria de Maipú. Dice que los juguetes salen todo el año. / Foto: MDZ

Coincide en esto Dora (86 años), suegra de Marcela, que hace 6 años los acompaña e instala un puesto propio, al lado del matrimonio. “Me gusta muchísimo venir”, dice la anciana que revende guitarras de juguete, bolsas de bolitas, además de destapadores, ollas y abrelatas. La nieta, Araceli (22 años), también contribuye al negocio familiar poniendo artículos en Marketplace, el portal de ventas de Facebook.

Sergio, Marcela y Dora conversaron con MDZ mientras desarmaban los dos puestos que atienden en la feria Serpa. / Foto: MDZ