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Las PASO van a volver a sorprender: las razones de su importancia

Las PASO pasaron de ser un trámite más costoso que relevante a ser el gran condicionante de la oferta electoral. Más aún, las últimas PASO han sido eventos políticos de primer orden, con notables consecuencias políticas y económicas. Damián Fernández Pedemonte se enfoca en este tema actual en MDZ.

Muestra de que las PASO son un ritual performativo es la sorpresa que suelen acusar los actores políticos, sobre todo del oficialismo, una vez conocidos los inesperados resultados. En seguida, se vuelve la mirada sobre las encuestas y los periodistas políticos por sus errores de previsión, sobre todo cuando han sido insistentes con sus pronósticos.

La misma noche en que Macri se enteró que había quedado 15 puntos por debajo de Alberto Fernández, en las PASO de 2019, le echó la culpa al voto popular de la reacción adversa de los mercados. El salto del dólar de 22, 8% (hasta $ 55,8) fue uno de las más grandes desde 2002. Algunas encuestadoras le auguraban a Macri una diferencia en contra pequeña, lo que hacía soñar al gobierno con entrar en un ballotage. Para las elecciones generales, las encuestadoras sobre-corrigieron sus proyecciones y le dieron una diferencia de casi 20 puntos a Fernández sobre Macri. El resultado fue de 48, 24% para el Frente de Todos y de 40, 28% para Juntos por el Cambio: los vaticinios de las encuestas para las elecciones generales se parecieron más al resultado de las PASO (y viceversa).

En las PASO de 2021, también hubo sobresalto y reacciones airadas en el oficialismo por el resultado. Cristina Kirchner escribió su carta más dura contra el Presidente, donde calificó a la derrota de “sin precedentes” en el peronismo y exigió un cambio de gabinete, que luego ocurrió. Sobre todo, selló el divorcio entre Alberto y el cristinismo. Las encuestas, ese año tampoco estimaban semejante resultado desfavorable para el gobierno.

Las PASO permiten observar esa dinámica sesgada y alejada de los cambios profundos en el humor de los votantes.

Desde su primera aplicación en 2011, más que fortalecer y democratizar los partidos al obligarlos a ir a internas ha contribuido a su crisis. En las PASO se puede elegir a candidatos de distintos partidos para distintas categorías, se impone el umbral del 1,5% de los votos para pasar a las elecciones y se producen heridas al interior de los partidos que no siempre se restañan en la campaña para las generales.

Por esto se han convertido en un plebiscito de la gestión en curso y en una gran encuesta de intención de voto. Y, sobre todo, un momento de choque entre el microclima de la política en campaña y la gente común y corriente. Periodistas, encuestadores y equipos de campaña forman parte de ese medio ambiente de campaña. Las PASO permiten observar esa dinámica sesgada y alejada de los cambios profundos en el humor de los votantes.

¿Por qué estos protagonistas de las campañas distorsionan su percepción de la realidad? En primer lugar, porque lo que termina sucediendo en las PASO no es el resultado de las estrategias de campaña ni del marketing electoral, sino de otros procesos menos lineales que se dan por fuera de la campaña.

Los actores que intervienen en esa campaña no oficial (no confinada a la regulación del Estado sobre los tiempos, medios e inversión del marketing electoral) son muchos más que los grandes conjuntos de la política, los medios y la opinión pública. Cada uno de estos clusters está fragmentado. Dentro de la política, además de los candidatos, están los gobiernos y las oposiciones que los sustentan, y que hacen campaña desde la gestión (desviando recursos, tomando medidas electoralistas, creando noticias favorables o usables en la campaña sucia contra al adversario).

Hay otros actores con un carácter eminentemente político que influyen en el espacio público a favor o en contra del gobierno o la oposición: líderes sindicales o sociales, economistas, instituciones como la Sociedad Rural o AMCHAM, la cámara de comercio de Estados Unidos. El mismo público tiene mucha mayor posibilidad de crear climas de opinión desde las redes sociales.

Los encuestadores se quejan de que los medios simplifican su investigación cuando muestran cómo se equivocan en sus predicciones, por ejemplo, en las PASO en Santa Fe. Pero las encuestas son también actores políticos. Son contratadas por candidatos o publicadas en los medios afines o contrarios a sus candidatos para incidir en la campaña. Además, ellas mismas
se ven en la obligación de ser netas en sus proyecciones para que hablen de ellas.

El impacto que las PASO han tenido puede hacer que se adelante el voto estratégico.
Foto: MDZ.

¿Qué pasará en estas PASO? Va haber sorpresas otra vez. Dos factores complican aún más las previsiones. Uno es el fenómeno Milei, que les hace asegurar a las encuestadoras que seguimos en un escenario de tercios, a pesar de que Massa polariza su discurso contra Juntos por el Cambio y el fuego cruzado entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich responde a la lógica de la polarización interna. Esta división y el crecimiento de Milei son cuestiones interrelacionadas. Y en donde los medios intervinieron e intervienen como operadores: dando visibilidad y luego criticando sistemáticamente a Milei, optando más o menos embozadamente por uno u otro candidato de la interna de JXC.

El otro fenómeno que puede alterar los resultados es el ausentismo. Muestra el rechazo por las dos principales alternativas de gobierno. Estos dos fenómenos son el mismo: el “voto bronca” puede ir a parar en Milei. Hay un límite fáctico para la autorreferencialidad de la campaña y es la crisis económica. El voto económico ha incidido más que ningún otro factor en
las elecciones presidenciales de 2015 y de 2019 y estamos llegando a las PASO con el peor escenario histórico en todos los indicadores acuciantes: salario real, inflación, pobreza, empleo. El impacto que las PASO han tenido en los resultados de las últimas elecciones generales puede hacer que se adelante el voto estratégico.

En resumen, lo único seguro es que el microclima sesgado de la política en campaña se volverá a sorprender con los resultados.

Damián Fernández Pedemonte, Director de la Escuela de Posgrados en Comunicación de la Universidad Austral.