Malvinas: quién fue y cómo murió el primer caído de la guerra
El Capitán de Fragata Pedro Edgardo Giachino llegó a este mundo en Mendoza, el 28 de mayo de 1947, y lo dejó en Puerto Argentino, Islas Malvinas, en la fría mañana del 2 de abril de 1982, cuando ya estaban nuevamente bajo el cobijo de nuestra bandera, en buena medida, gracias a él.
Ingresó a la Armada Argentina en 1964, y luego de realizar el curso preparatorio, manifestó su inclinación por la Infantería de Marina, como la fuerza dentro de la Armada en la que desarrollaría su destacada carrera.
Luego de su viaje alrededor del mundo en la Fragata Libertad, egresó como Guardiamarina de Infantería de Marina teniendo como primer destino el BIM 5 (Batallón de Infantería de Marina 5), en Río Grande.
En el año 1970 hizo el curso de Reconocimiento Anfibio, y en 1971 aprobó el curso de Comandos para Personal Superior de la Escuela de Infantería del Ejército Argentino, y completó su formación como Comando Anfibio al obtener la calificación de Paracaidista Militar en la Brigada de Infantería Aerotransportada del Ejército Argentino en Córdoba.
Con toda esta formación y ya con años de experiencia, destinado en el BIM 1, fue jefe de una Compañía de Tiradores, y el 31 de diciembre de 1981, con el grado de Capitán de Corbeta, asume como segundo Comandante del Batallón de Infantería de Marina 1 (BIM 1) en Baterías, cerca de Punta Alta y, por ende, de Puerto Belgrano y Bahía Blanca.
¿Cómo empezó todo?
El 28 de marzo de 1982 zarpó en al destructor ARA Santísima Trinidad al mando de un grupo de Comandos Anfibios. Las órdenes que recibieron fueron las más difíciles de ejecutar que puede recibir un militar: Debían tomar la guarnición de Royal Marines y al
gobernador Rex Hunt en su casa, sin herir o matar a nadie, ni militares británicos, ni isleños, a fin de no entorpecer las futuras negociaciones diplomáticas.
A las 23:30h del 1 de abril, al sur de Stanley, el destructor ARA Santísima Trinidad tomó posición en Bahía Enriqueta, dos grupos conformados por Comandos Anfibios y Buzos Tácticos ocuparon sus botes de caucho y se dirigieron desde el sur, tocando tierra en Lake Point. El grupo a su mando puso rumbo a la casa del Gobernador Rex Hunt, el otro grupo, al mando del Capitán de Corbeta Guillermo Sanchez Sabarots puso rumbo a los cuarteles de Moody Brook, sede de los Royal Marines que custodiaban las islas (se calculaba que había unos 80 efectivos porque el destacamento relevado no se había ido aún, más unos 20 isleños reclutados y entrenados como voluntarios, de los que solo se presentaron 3 para defenderlas). Si los infantes de marina británicos no estaban en Moody Brook sería necesario establecer contacto con ellos en el pueblo, y la gente de Sanchez Sabarots lo avisaría con una gran explosión.
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A las 2 de la mañana del 2 de abril el submarino ARA Santa Fe salió a superficie para que los buzos tácticos comiencen su operación. A las 3:35h con sus botes y equipamiento listo, los 13 integrantes de la agrupación buzos tácticos al mando del Capitán de Corbeta Alfredo Cufré partieron.
Aprovecharon una baliza inglesa en Meangeary Point y siguieron hasta Port William, para finalmente alcanzar las playas en la zona de Yorke Bay al noroeste del aeropuerto. Su misión sería marcar la playa para que la fuerza anfibia principal pudiera desembarcar.
El momento del desembarco.
A las 6:30h, tropas encabezadas por el Batallón de Infantería de Marina 2 (BIM2) y una parte del Regimiento de Infantería 25 del Ejército Argentino (RI25) desembarcaron en sus vehículos anfibios a oruga, LVTP-7 siguiendo las señales de los buzos tácticos, que aguardaban por ellos en la playa.
Para las 7:00h toda la península y el aeropuerto estaban asegurados, y los infantes del RI25 comenzaron a despejar la pista de aterrizaje que los isleños habían llenado de obstáculos. En el camino que une al aeropuerto con Stanley los vehículos anfibios recibieron fuego enemigo que no provocó daños en ellos, pero que alcanzó al Soldado Clase 62 Horacio Tello, de la Compañía Delta del BIM 2, que fue herido levemente gracias a que su arma absorbió un impacto, y él solo fue herido por sus esquirlas.
La respuesta vino de la sección del Capitán Santillán que con fuego de sus fusileros, ametralladoras, morteros y un disparo de cañón sin retroceso provocó la retirada y repliegue de los ingleses hacia la ciudad.
El grupo del Capitán de Corbeta Pedro Giachino se dirigió al objetivo final que era la casa del Gobernador Rex Hunt, que se encuentra al oeste, respecto del centro geográfico de la ciudad. Allí se habían atrincherado alrededor de 40 Royal Marines (RM) junto al Gobernador. Los efectivos al mando de Giachino se ocultaron en la cara sur entre los únicos arbustos disponibles y abrieron fuego de ametralladoras hacia el primer piso para intimidar a los defensores, que estaban en la planta baja.
El intercambio de disparos fue nutrido y los constantes cambios de posición de los Comandos Anfibios argentinos y el uso de granadas de aturdimiento seguramente provocó que los Royal Marines evaluaran que el número de atacantes era muy superior al
real (el grueso de las tropas todavía estaba desembarcando, esto solo era la avanzada).
Los minutos pasaban y el objetivo no estaba asegurado aún, la casa del Gobernador estaba llena de ventanas por lo que era muy vulnerable y las posibilidades de provocar una baja británica aumentaban. Giachino sabía que a pocos kilómetros el grueso de las
fuerzas ya había desembarcado y se dirigían hacia Stanley, entonces tomó la decisión de avanzar, y pateando una puerta ingresó a la casa, pero fue alcanzado por fuego enemigo que lo hirió gravemente a él, al Teniente de Fragata Diego García Quiroga y al Cabo Primero Ernesto Urbina.

Luego de varios minutos más de combates infructuosos, el Gobernador Rex Hunt solicitó un alto el fuego y pidió hablar con el Oficial a cargo que era el Contralmirante Carlos Busser. Se negó a darle la mano y le preguntó por qué tomaban las islas, ante lo cual el militar argentino respondió: "desembarcamos en la misma forma en que ustedes lo hicieron en 1833, y mis órdenes son desalojarlo a usted y a las tropas británicas para restituir el territorio a la soberanía argentina".
¡Las Malvinas son Argentinas!
A las 9:30h del 2 de abril de 1982 el Gobernador y sus tropas se rindieron. El objetivo se había logrado. Si bien era obvio para ellos que no tenía ningún sentido seguir combatiendo, y esto lo sabían desde el momento que tuvieron noticias del tamaño de la fuerza que estaba desembarcando, en la tradición militar británica, son considerados cobardes quienes se rinden sin combatir, por eso, para una guarnición británica es impensable rendirse sin presentar combate. Esto era conocido por las tropas argentinas, por lo que el plan se hizo sabiendo que habría combates, y previendo que, a pesar de ellos, se debería tomar el control sin provocar bajas, lo cual se logró.

El Capitán de Corbeta Pedro Edgardo Giachino lideró a sus hombres de principio a fin de la operación, tomó decisiones correctas y no dudó en arriesgar su vida, tal como había jurado. Quiroga y Urbina se recuperarían, y el resto de sus hombres retornaron sanos y salvos. El moriría horas más tarde en el hospital del ya rebautizado Puerto Argentino.
Luego de su muerte fue ascendido al grado de Capitán de Fragata de Infantería de Marina y fue condecorado con la máxima distinción que otorga la Nación Argentina: La cruz al heroico valor en combate. La Armada Argentina lo recuerda como un modelo de infante y de jefe. El BIM 2, principal fuerza en la recuperación de las islas el 2 de abril (junto al RI 25) lleva su nombre: Batallón de Infantería de Marina 2 Capitán de Fragata Pedro Edgardo Giachino.
Mientras él entregaba su vida por la Patria en el sur, en su Mendoza natal su familia sufriría su pérdida, y en especial su madre, María Delicia Rearte de Giachino, quien se convertiría en una activa propagadora de las historias de Malvinas y en una referente para todos los VGMs y Malvineros.
A lo largo de los años, ella eligió honrar la memoria de su hijo participando en actos, charlas y hablando con los medios. Siempre positiva y orgullosa de su hijo y su país, fue una vigorosa voz que reconfortaba el espíritu escuchar.

Foto: Fabián Blardone.
Gracias a mi amigo, el VGM Fabián Blardone, tuve la gran alegría de hablar por teléfono con ella varios minutos, una experiencia que guardo en un rincón especial de mi memoria y mi corazón. El solía visitarla y compartir horas de charlas, y recuerdo muy bien cuando me dijo que tenía que ir a verla. Ella había estado con algunos problemas de salud y ya era muy mayor. Gracias a Dios él pudo visitarla una última vez, y yo hablar por primera y única vez por teléfono.
El sábado 23 de julio de 2022, con 99 años, ella partió a reunirse con su hijo para siempre, y nosotros quedamos aquí, con el compromiso de mantener viva la memoria de Pedro Giachino para las generaciones que vendrán.
* Lic. Alejandro Signorelli, Investigador de la Guerra del Atlántico Sur.


