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La nueva teoría que arroja luz sobre el mayor misterio del antiguo Egipto

La casi perfecta alineación de tres pirámides del antiguo Egipto han sido sujeto de numerosas teorías a lo largo de los años. Recientemente, un ingeniero parece haber encontrado una solución.
La pirámide de Giza es una de las siete maravillas del mundo antiguo Foto: Shutterstock
La pirámide de Giza es una de las siete maravillas del mundo antiguo Foto: Shutterstock

Tras siglos de especulación, se reveló un posible origen a uno de los mayores misterios que se tiene sobre el antiguo Egipto: la alineación perfecta de las Pirámides de Giza. Las tres imponentes estructuras han desconcertado a investigadores y entusiastas durante generaciones debido a su precisa orientación cardinal. Hoy, un arqueólogo e ingeniero lanzó una posible teoría sobre estas milenarias estructuras. 

El estudio de Glen Dash fue publicado en The Journal of Ancient Egyptian Architecture y comentó que: "Los constructores de la Gran Pirámide de Khufu alinearon el gran monumento con los puntos cardinales con una precisión de más de cuatro minutos de arco, o una quinceava parte de un grado".

Las tres pirámides, dos en Guiza y una en Dahshur se encuentran alineadas y solo con un dron, avión o satélite pueden verse. Dash comentó que "las tres pirámides exhiben el mismo tipo de error; giran ligeramente en sentido contrario a las agujas del reloj desde los puntos cardinales".

A pesar de las diversas teorías que circularon sobre la perfecta alineación de estas, Glen Dash aportó una perspectiva innovadora a este enigma. Su investigación plantea la posibilidad de que los antiguos egipcios, hace más de 4.500 años, podrían haber recurrido a un método más sencillo y directo: el empleo del equinoccio de otoño para lograr una precisa alineación.

Las pirámides de Giza
Foto: Ricardo Liberato

El equinoccio, ese instante bianual en el que el plano ecuatorial de la Tierra cruza el centro del disco solar, generando un equilibrio entre la duración del día y la noche, fue señalado por Dash como una pieza clave. Históricamente, la precisión del equinoccio había sido subestimada como posible instrumento de alineación, pues se creía que su grado de exactitud no sería suficiente para la tarea. No obstante, el estudio de Dash demostró la viabilidad de esta propuesta: el uso de un instrumento de la astronomía conocido como gnomon.

Para poner a prueba su teoría, Dash llevó a cabo un riguroso experimento de su propia autoría. La iniciativa se puso en marcha en el comienzo mismo del equinoccio de otoño en el año 2016, precisamente el 22 de septiembre. Empleando el gnomon como herramienta primordial, el investigador proyectó una sombra que se convirtió en protagonista del proceso. A lo largo del día, con meticulosa constancia, siguió la evolución del punto de sombra en intervalos regulares, lo que culminó en la formación de una curva suave, marcada por una serie de puntos sucesivos.

Al cierre de esta jornada crucial, Dash recurrió a una cuerda tensa que circundaba el poste del gnomon. El ingeniero identificó y conectó dos puntos estratégicos en la curva trazada a lo largo del día. Este procedimiento culminó en la creación de una línea casi impecable, extendiéndose de oriente a occidente y otorgando así un atisbo de comprensión a la cuestión planteada.

"En el equinoccio, el topógrafo encontrará que la punta de la sombra corre en línea recta y casi perfectamente de este a oeste", comentó. Además, comentó que los egipcios podrían haber hecho lo mismo con un día claro y soleado. 

Si bien la teoría de Dash parece ser correcta, no existe aún evidencia para confirmar su razonamiento. "Los egipcios, desafortunadamente, nos dejaron pocas pistas. No se han encontrado documentos de ingeniería o planos arquitectónicos que den explicaciones técnicas que demuestren cómo los antiguos egipcios alinearon cualquiera de sus templos o pirámides", escribió Dash.