El inesperado legado de San Martín que comparten varias provincias
En este 17 de agosto en el que se conmemora un nuevo aniversario del fallecimiento del General José de San Martín, prócer de la patria y figura destacada en su historia, un relevamiento publicado por la investigadora del CONICET María Élida Blasco, del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, recordó algunos de los lugares que aún muestran huellas del paso del Libertador por varias provincias argentinas.
Ese homenaje y reconocimiento está dado, en muchos casos, por árboles considerados "históricos" y que contribuyeron a consolidar un "imaginario colectivo" sobre la epopeya de San Martín a lo largo del tiempo. Dichos árboles fueron vinculados de una u otra manera con la vida del llamado "Padre de la patria" y son mojones de la epopeya patriótica de quien fue protagonista de una de las hazañas militares más destacadas del mundo: el cruce de los Andes en 1817.
-
Te puede interesar
Netflix: esta historia era una de las más esperadas
Para realizar su relevamiento en medio de su investigación doctoral sobre los orígenes de los museos históricos de la Argentina, Blasco halló fortuitamente el archivo privado de Enrique Udaondo, fundador del Museo Histórico de la Provincia de Buenos Aires (1917), y los manuscritos del libro Árboles históricos de la República Argentina que ese autor publicó en 1913.
“Eran los originales del manuscrito, junto a toda la correspondencia que le llegaba desde el interior del país, donde diferentes personas informaban sobre la existencia de árboles históricos. Un recorte importante de esta lista eran los árboles vinculados a San Martín”, señaló la investigadora respecto a los árboles que cuentan con su respectiva señalización y conservación como aquellos en los que el Libertador habría transcurrido distintos momentos de su vida.
Cada uno de ellos está envuelto de relatos acerca de "lo que hizo o los lugares por donde transitó", en base a "narraciones populares sobre sucesos o momentos en su vida, como descansar bajo una sombra o comer de tal o cual fruto antes de partir para un combate".
“En los momentos en los que elaboran estos relatos, difícilmente quienes los producen pueden probar que la narración se corresponda exactamente con la historia aunque hay intentos de hacerlo: envían fotografías, documentos, hacen mediciones”, explicó Blasco. Y precisó: “Lo esencial es generar relatos que doten de sentido al territorio y que permita recrear una historia relacionada con el paso de San Martín por ese lugar. Luego, con la inclusión de estos relatos orales en los compendios de historia, van dotándose de legitimidad”.
El listado de los árboles
El catálogo comienza con los primeros cinco árboles relevados por Udaondo por 1930. Se trata de: el pino bajo el que habría descansado el prócer tras la batalla de San Lorenzo en 1813; el ombú de la esperanza, en San Isidro, donde San Martín, Pueyrredón y Guido juraron consumar la independencia nacional; el sauce de San Martín y O´Higgins (en El Plumerillo, Mendoza), que dio sombra a los generales entre 1814 y 1817; el algarrobo de Pueyrredón, en San Isidro, donde conferenciaron en 1818 San Martín y Juan Martín de Pueyrredón; y el quebracho de San Martín, que se alza al costado de una iglesia en la ciudad de San Luis y “es recordado porque en él, algún día, entre 1816 y 1819, San Martín habría atado allí su caballo”, según recuperó Blasco.
Otros ejemplares vinculados a San Martín son: el nogal de Saldán (Córdoba), en el predio donde se habría alojado San Martín, para descansar, en junio de 1814; el algarrobo de La Ramada, en la estancia de Tucumán donde recuperó su salud en 1814; el manzano de Tunuyán, bajo el cual habría pasado la noche a mediados de enero de 1823, cuando volvía de Chile a Mendoza por el paso de El Portillo; el higuerón y las palmeras donde pasó los días de su infancia en Yapeyú, Corrientes, y el olivo que él mismo plantó en la Chacra Los Barriales, en Mendoza.
También se cuentan la higuera y la parra de Batán de Tejeda, Mendoza, de la que habría comido uvas mientras preparaba su Ejército para el cruce de Los Andes y una araucaria mendocina que fue enviado en 1950 desde Argentina a Banff, Escocia, donde San Martín pasó los primeros meses de su exilio, en 1824, según un trabajo que actualmente lleva adelante Carolina Carman, docente de UBA y directora del Museo Roca.
Árboles como legado
¿Cuál es la particularidad del árbol, a diferencia de un objeto material? Segúb Blasco es que los árboles “se reproducen". "El acto de reproducción y distribución de los retoños en un multiplicador de sentidos, que a su vez va regenerando el símbolo”, aseguró.
Esta figura de la reproducción del árbol en gajos, que se obsequian de manera honorífica, comenzó a tornarse masiva desde finales de la década del 1940. Incluso antes, las ramas del pino de San Lorenzo habían servido para adornar el féretro que repatrió las cenizas del héroe desde Boulogne-sur-Mer, en Francia, a la Catedral de Buenos Aires en 1880, y sus ramas “circulaban entre manos privadas y vitrinas de museo”, indicó Blasco en su artículo.
Esto permitió una "reproducción de la simbología" que fue extendiéndose en el tiempo y traspasando las narraciones que les dieron origen.