El flagelo que viven los ciudadanos del conurbano en cada elección
Estas elecciones serán un termómetro para medir, no sólo las posibilidades de los distintos candidatos, sino también el humor social. El Conurbano bonaerense, uno de los distritos en los que siempre están puestas la miradas por la cantidad de electores y por el peso de las decisiones que se toman en esa región tienen en la conformación del mapa político nacional, está una vez más en el ojo de la tormenta.
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La temperatura, cercana a los 0° cuando las autoridades de mesa y los fiscales partidarios debieron movilizarse a los centros de votación, desalentó a muchos a cumplir con su deber. Eso demoró la apertura de muchas mesas y causó quejas entre los ciudadanos que esperaban votar a primera hora de la mañana.
A eso se sumó que hubo demoras con la entrega de urnas y materiales por parte del Correo Argentino y por eso muchas escuelas recién abrieron cerca de las 9 de la mañana, casi una hora después de lo previsto por la Cámara Nacional Electoral.
Tal vez esas demoras sean ya parte del folklore, como el mate que nunca falta en las mesas electorales y - en esta ocasión - los alfajores Guaymallén y Nevares que muchos presidentes de mesa recibieron como alimento para pasar la mañana.
Así, con mate, alfajores y demoras - tres símbolos de la argentinidad - los presidentes de mesa y fiscales reciben a los votantes. Candidatos y analistas políticos esperan que haya un fuerte ausentismo y un alto porcentaje de voto en blanco. Por eso - y reforzando la idea con el 40° aniversario del retorno a la democracia - los políticos insisten pidiéndole a la gente que vaya a votar. El sol, dijeron algunos, podría motivar a muchos a salir a la calle y, en el paseo, emitir su voto.
Aunque por ser domingo este día es no laborable para la mayoría de los ciudadanos, muchos deben movilizarse para trabajar o por otras cuestiones y se encuentran con un problema que se repite y agrava en cada elección. "El transporte público no funciona con normalidad y no hay remises", comenta alguien en la zona Oeste del Conurbano bonaerense.
En la misma zona, alguien que precisa llegar a la Ciudad de Buenos Aires acepta lo que toca. "Un remis al centro -cerca del Obelisco- suele costar $5.000, hoy me piden $10.000", explicita y agrega con cierta resignación: "Es la ley de la oferta y la demanda. Los usan para llevar a la gente a votar, entonces los trabajadores no podemos movernos como necesitamos".
