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Rugby y transformación: "Los Caciques" que recorren un cambio hacia la redención

En la provincia de Mendoza, el poder del deporte se hace evidente en el proyecto de los "Caciques". Inspirados por la iniciativa de Coco Oderigo y su exitoso programa "Espartanos", este grupo de reclusos ha encontrado en el rugby una oportunidad de redención y superación.

El deporte tiene el increíble poder de trascender barreras y transformar vidas en las circunstancias más desafiantes. A lo largo de la historia, hemos visto cómo la práctica deportiva ha brindado una oportunidad de redención y superación a quienes se enfrentan a situaciones adversas.

Un caso que ha repercutido en todo el país es el de Coco Oderigo, quien en 2009 empezó con un proyecto que cambiaría la vida de miles de personas que se encuentran presos  de su libertad. Todo inició con el deseo de un amigo suyo: "El proyecto comenzó luego de que un amigo quisiera conocer la cárcel. Yo había trabajado en el Poder Judicial y lo acompañé. Lo que ví no me gustó y ahí es donde se me ocurre ayudarlos con algo o una actividad, el rugby que a mí me hizo muy bien", contó a MDZ.

"La idea era que los internos practicaran y que los valores le sirvieran para el día de mañana. En el primer entrenamiento vinieron 10 personas y no salió muy bien, pero nos comprometimos a ir semana tras semana y ahí de a poquito fue creciendo", explicó Oderigo en diálogo con este medio. Los "Espartanos" nacieron, se conformaron en la Unidad Penitenciaria 48 de San Martín, Buenos Aires, y su nombre lo obtuvieron sobre el origen de "Espartanos", que obtuvo su nombre por un interno que veía cada noche la película "300". 

"Cuando empiezan no tienen ni idea, pasan la pelota y corren para adelante pensando que es futbol. Después hay que taclear y tienen miedo porque se van a golpear, pero el momento que empiezan a taclear se empiezan a reír. Se ponen alegres, empiezan a necesitar al compañero de al lado,  les empieza a gustar poder bajar su agresividad con reglas", comentó. 

Coco Oderigo en Mendoza
Foto: ALF PONCE MERCADO/MDZ

Actualmente, en Espartanos hay más de 650 voluntarios y cerca de 3000 jugadores en 51 cárceles del país. Este modelo fue replicado incluso en otros países como España, Portugal, Italia, Uruguay, Chile y Perú. Sin embargo, lo que más llama la atención es la reincidencia en el delito. Quienes han salido de las cárceles oscilan entre el 50% y 70%, pero en aquellos que han jugado en Espartanos, el número cae a menos del 5%. 

Tras haberse inmerso en el apasionante mundo del deporte de la ovalada, "Coco" Oderigo reconoció la importancia de promover valores adicionales. De esta forma, decidió introducir un componente espiritual a las actividades, buscando trabajar en un nivel más profundo.

Después de cada sesión de entrenamiento, los integrantes del equipo Espartanos se reunían para llevar a cabo una práctica especial: el rezo del rosario. Sin embargo, la fundación creada por Oderigo no se limitó únicamente a esta dimensión espiritual. También se enfocaron en capacitar a los internos para que pudieran reintegrarse al mundo laboral una vez recobraran su libertad

Coco Oderigo en su visita por la carcel de Almafuerte
Foto: ALF PONCE MERCADO/MDZ

Desde esta iniciativa, que busca ayudar a quienes cometieron errores en sus vidas, Oderiego recuerda un partido en la gélida Ushuaia donde luego de dos horas de partido, un interno se le acercó y le dijo: "Gracias por estas horas, porque en ellas me saqué dos años de odio". 

Uno de los planes para todos los equipos de rugbiers que nacen en las cárceles del país, es posibilitar un juego contra algún club local, ya que de este "los internos juegan en un lugar totalmente diferente y pueden ver a sus hijos porque muchas veces las madres no quieren llevarlos a las cárceles por lo que es una oportunidad para verlos y también para demostrarles a su familia que están haciendo las cosas bien, mostrarles que hubo un cambio y esto hace que empiecen a creer en ellos mismos y la sociedad empieza a ver que algo así puede funcionar. Lo importante es conocer porque eso puede quitarte pensamientos infundados y tener obviamente una opinión distinta", comentó.

Durante la semana, Oderigo visitó los penales de la provincia donde se ha replicado su idea.

"Los Caciques" de Mendoza

El proyecto liderado por Oderigo encontró eco en diversas provincias y países, y Mendoza no fue la excepción a esta inspiradora tendencia. Sin embargo, en este caso, decidieron adoptar un nombre distinto al de los reconocidos guerreros espartanos de la antigua Hélade. En lugar de ello, eligieron honrar la historia y la cultura de América, optando por el nombre plural de los líderes de las tribus indígenas: "Los Caciques".

El proyecto mendocino comenzó en 2016 a la cabeza de Guillermo Navarro y obviamente con el visto bueno de Ulises Tocino que era el jefe de seguridad. "Empezaron muy de a poquito haciendo un trabajo de hormiga, también con muy poquitos internos que les gustaban, porque el rugby en general en el ámbito penitenciario no se practica, los que han entrado el 99% nunca habían practicado rugby", explicó Juan Martín Bär, actual presidente del grupo. 

"El servicio penitenciario me comentó que desde que practican rugby notan un mejor comportamiento. Además, al ser un deporte de contacto, lo utilizan para descargar sus energías, pero de forma reglamentada, por lo que pueden canalizar ordenadamente su ímpetu y sus emociones negativas", comentó Bär.

A diferencia de "Espartanos", los internos que deseen participar en "Los Caciques" deben estar estudiando en los distintos tipos que se enseñan en la cárcel o también participar de alguno de los talleres laborales que se dictan. 

"Los Caciques" jugando en su cancha
Foto: ALF PONCE MERCADO/MDZ

"Estamos en cuatro penales, 3 provinciales y uno federal. En Almafuerte es donde estamos más concentrados los voluntarios y acá tenemos un pabellón que tiene una población de un poquito, más de 130 personas que bajan la mayoría al horario de rugby y quienes no puedan o deseen practicar pueden realizar un trabajo espiritual con el Padre Marcos", comentó.

Además del rugby, los voluntarios que trabajan con los internos buscan ayudarlos para que tengan un "cambio en su vida". "También nos preocupamos por la educación para que terminen donde se quedaron, ya sea la primaria incompleta, la secundaria incompleta, les pedimos que la terminen y además empezamos a querer formarlos con oficios o trabajos específicos. Imagínate que muchos pasan 6,10,15 años adentro y volver es difícil, una de las complicaciones que tuvimos la otra vez, por ejemplo, fue que salió uno y no tenía ni idea, cómo tomarse un colectivo. Tratamos de ayudarlos también en su reinserción", agregó.