Los All Blacks y su tercera visita a Mendoza: maoríes en tierra de huarpes
No será la primera vez que en materia rugbística los maoríes (“maôri”; etimológicamente: los nativos, los verdaderos, los reales, los comunes) llegan a Cuyo (“Cuyun”, en dialecto milcayac: el valle de las arenas o el país de los desiertos) para disputar un juego en Mendoza, la provincia reconocida por los originarios huarpes como la hondura de “Huantata” (la tierra de los guanacos).
Una teoría sobre el multirracial poblamiento americano acuñada por el etnólogo francés Paul Rivet en 1943 sostuvo que migraciones procedentes por el Océano Pacífico empezaron a llegar, en rudimentarias canoas, hace aproximadamente 20.000 años hasta América. Fue así que pueblos nativos de Polinesia, Melanesia, Australia y el Sudeste Asiático comenzaron a cubrir las islas, los valles, las montañas, los desiertos y las selvas del continente americano que, recién muchos siglos después serán conquistados por Europa.
No es de extrañar entonces algunas similitudes en determinados rasgos fisonómicos entre aquellos primitivos orientales y muchos grupos étnicos que cubrieron América Central y del Sur.
Pero volviendo al presente, el partido de la víspera entre Argentina y Nueva Zelanda, marcará la tercera visita de All Blacks a Mendoza, y será precisamente en un típico espacio provincial: la olla precordillerana del “Estadio Malvinas Argentinas”. En las dos ocasiones anteriores mendocinas que el rugby convocó argentinos y neozelandeses no fue con motivo de un test match entre selecciones nacionales como en la actualidad, sino para enfrentar a los oriundos de Oceanía contra el mendocino seleccionado de la Unión de Rugby de Cuyo.
El Puntapié inicial – Kick off
La primera visita del seleccionado neozelandés de rugby a Mendoza fue en el marco de una gira que comprendió partidos en Uruguay y Argentina. En aquella oportunidad los “Nueva Zelanda XV” – All Black viajaban bajo la capitanía del joven Graham Neil Kenneth Mourie, quien a la postre se convertiría en uno de los grandes capitanes neozelandeses.
El partido contra la URC se disputó en el viejo estadio de Villa Maristas, ubicado en el pintoresco El Challao (departamento de Las Heras). Fue el 9 de noviembre de 1976, y los All Blacks ganaron 25 a 6. El juego contó con el arbitraje de Felipe Ferrari, hombre de Los Matreros de Buenos Aires, que también ocupará el cargo de Vicepresidente de la URBA, la presidencia de la Asociación de Referees de UAR y será Presidente de la UAR.
Por ese entonces el seleccionado de la Unión de Rugby de Cuyo (fundada el 22 de setiembre de 1945) tras una actuación emocionante, formó con Juan Micheli, José Luis “Tano” Crivelli y Rito Irañeta. Alfredo Cattáneo y “Chango” Serpa. “Pipo” Antonini, Jorge Navesi (capitán) y Jorge “Caballo” Nazazzi. “Lito” Chacón y Pablo Guarrochena. “Willy” Morgan, Orlando Terranova, Ricardo Emilio “el viejo Richard” Tarquini, Emilio Massera y Ricardo Muñiz. También jugaron “Lali” Viazzo, Staringher y Eduardo “Chispi” Terranova. El entrenador fue Enrique “Rata” Martínez y como co – entrenador estuvo Alfredo “Pilar” Navarro.
Por Nueva Zelanda: Spiers, Black y Mc Eldowney; Stewart y Haden; Ryan, Cron y Mourie (c); Greene y Brake; Rollerson, Stokes, Granger, Cartwright y Wilson. El entrenador fue Jack Gleeson, quien será confirmado en el cargo, y bajo su conducción los All Blacks en la gira 1978 a las Islas Británicas obtendrán por primera vez un Gran Slam venciendo a los 4 isleños: ingleses, gales, escoceses e irlandeses, además de los míticos Barbarians.
Para la URC hubo dos penales de Guarrochena. Mientras que para la visita (en tiempos donde el try valía 4 puntos): tries de Wilson y Black. Un drop de Stone; una conversión del fullback Wilson, más 4 penales de éste.
Muchos de estos mendocinos volvieron a verse las caras en El Challao con los neozelandeses tras algunos días, pues ya se habían enfrentado en el Estadio de Belgrano de Córdoba, pleno corazón “celeste” de Barrio Alberdi, representando al Seleccionado de Provincias Argentinas (conocido como “Seleccionado del Interior”) con la capitanía de Orlando Terranova (del Mendoza Ruyby Club) y la dirección técnica del reconocido “Rata” Martínez junto al distinguido médico psiquiatra rosarino Gonzalo del Cerro, oriundo del fundador club de la UAR: Atlético del Rosario.
Se va la segunda
Y así como en Cuyo no hay cueca sin gato; aunque cueste esperar, tardaron quince años en volver a Mendoza los nativos de la tierra del sagrado kiwi, aquella “rara avis” famosa por su extraordinario olfato. El kiwi es un ave que no puede volar, pero que se convirtió en mitológico desde cuando los ancestros maoríes descubrieron la cualidad de que podía observar en la oscuridad de la noche y girar su cabeza 180 grados (El kiwi, la simbólica ave “que observa lo que nadie ve, y puede mirar hasta a sus espaldas, siendo tan sensible como su olfato”, propio del espíritu maorí).
Así fue. Volvieron los hombres de negros con la hoja de helecho plateado en el pecho y con la bien ganada fama de haber obtenido el primer Mundial de Rugby de 1987, más las renovadas ansias de completar su preparación para el mundial 1991.

Enfrente estaba Mendoza ante un colmado estadio “leproso” de Independiente Rivadavia, en la fría tarde invernal del Parque General San Martín del martes 2 de julio de 1991. El resultado fue 47 a 12 con el arbitraje del tucumano Paul Bleckwedell, y la URC formó con: Marcelo “Oso” Miranda, Alberto “Negro” Gutiérrez y el internacionalmente ponderado Fede Méndez con 73 caps defendiendo la camiseta de Los Pumas. Gabriel Correa Llano y Pablo Pérez Caffe. Miguel Bertranou (con 15 caps y padre del actual medio scrum Puma: Gonzalo), Martín Cassone y Sergio Gómez. Federico Silvestre (también Puma con 7 caps) y Adrián Gioeni. Emilio Saurina, el inolvidable gran capitán Carlos Cippitelli, Pablo “Boquita” Cremaschi (6 caps), Gonzalo Bazzana y el estimado “Paco” Lola. Dirigidos por Eduardo Terranova y José Luis Crivelli, quienes tras 15 años volvían a enfrentarse a los All Black, en esta oportunidad como entrenadores.
Mientras que los All Black, conducidos por Alex Willie (quien en el mundial de 1999 dirigirá a Los Pumas) formaron con un equipo lleno de estrellas y campeones mundiales. La histórica primera línea: McDowell, Fitzpatrick y Loe. I. Jones y Gary Whetton (Capitán). Alan Whetton, Henderson y el extraordinario Michael Jones. Bachop y Mannix. Philpott, Mc Cahill, Joe Stanley, Timu y K. Crowley.

Debemos ponderar que esa generación de jugadores de la URC (entrenados por grandes personas: Jorge Navessi, “Lupín” Lizarraga, “Chispi” Terranova, Pedro García, etc.) le brindó al rugby mendocino la posibilidad de vivir heroicas veladas venciendo por ejemplo a potencias como Francia, Inglaterra y Escocia. Pero también jugando de igual a igual contra el poderoso Auckland (el equipo neozelandés que a lo largo de su historia aportó 180 All Blacks) y los australianos de New South Wales y de Queensland.
El tercer tiempo
Lo que no cambiará en relación a las visitas anteriores de los All Blacks, será seguramente la combinación de canto, movimiento, voces y ampulosos gestos provenientes del tradicional y desafiante “Haka”, símbolo distintivo de las artes escénicas y culturales neozelandesas, usado históricamente por los hombres de negro como carta de su presentación deportiva, pero también como una representación identitaria maorí que pondera un emocionante homenaje intercultural trascendiendo las barreras étnicas y los tiempos globales con su legado. Así, una vez más, el rugby como el punto de encuentro y Mendoza, como la cuna del dios de la montaña, Hunuc Huar, que recibe con honores entre valles, parrales y bodegas a los emblemáticos All Blacks y a nuestros idolatrados por siempre, los apasionados y apasionantes Pumas, vestidos de alma y piel color celeste y blanca como la bandera de Belgrano y los Granaderos de San Martín.


