Quién fue la Barbie argentina del siglo XIX
Un comentario sobre la vigente y taquillera película “Barbie” dirigida por Greta Gerwig podría perfectamente sintetizarse así: Barbie está lejos de ser una película para niñas. Es más; probablemente si una nena la ve, hasta se aburra. Otra consideración preliminar es que el film en nada aborda el prejuicio reinante sobre ese culto cosificante de la muñequita solamente bella con que se la relaciona habitualmente.
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En la película, Barbie fue expulsada del planeta de Barbieland por no ser considerada una muñeca de aspecto perfecto. Ante tamaña frustración partirá hacia el mundo de los humanos para encontrar la verdadera felicidad. En su recorrido deberá vencer decenas de obstáculos ante un territorio desconocido. Pero el desafío será devolverle a la mujer el verdadero rol protagónico ante la subestimación y marginación a la que fuera sometida por una sociedad conservadora tanto en su mundo (Barbieland) como en nuestro planeta.
Obviamente que la protagonización cinematográfica de la actriz australiana Margot Robbie está muy lejos de estar inspirada en nuestra real: María Josepha Petrona de Todos los Santos Sánchez de Velasco y Trillo, más conocida como Mariquita Sánchez de Thompson ( 1786 – 1868), quien también tuvo otro matrimonio con el francés Jean-Baptiste Washington de Mendeville. Pero siempre es interesante “jugar” antojadizamente con la imaginación y poder comparativamente utilizar sucesos presentes y masivos para conocer un poco más de nuestra historia.
En el fondo, siempre el rescate de la historia es un ejercicio que se hace desde el presente, y cualquier elemento, por más fantasioso que sea, debe servir de sano pretexto para repensar y repasar nuestra historia.
Mariquita esa especie de “Barbie” contemporánea
Mariquita es ampliamente recordada en la tradición histórica argentina porque la “Marcha Patriótica” (actual Himno Nacional Argentino) fue interpretada por primera vez en su quinta “Los tres ombúes” de San Isidro un 14 de mayo de 1813. Mientras que su casa particular de calle Unquera, más conocida como calle “del Empedrado” o “del Correo” (hoy Florida al 200), pasó a ser su centro de operaciones sociales y políticas, poniendo en valor -tertulias y banquetes mediante- la inteligencia y temperamento de una mujer que supo darse el lugar en una historia escrita por hombres.
Su abolengo y sus dos matrimonios le brindaron en la historia argentina un lugar preponderante. Pero demostró que su personalidad bastaba para colocarla en el nivel que ocupó. “Llenó muchas páginas de la historia y se convirtió en símbolo de la mujer argentina del pasado por la brillantez de su desempeño y la franqueza de sus actitudes”. (María Sáenz Quesada)
Una prueba de su personalidad se expuso cuando rechazó el mandato familiar que le imponía casarse con el “distinguido” Diego del Arco (un viudo cincuentón de mucha plata). Para Mariquita, con solo 14 años, era inadmisible aceptar tal petición. Ella estaba enamorada de su primo Martín Thompson. Su oposición llegó hasta el mismo Virrey Sobremonte, cuando por medio de una carta solicitó a la máxima autoridad rioplatense la anulación de los tradicionales protocolos previos, organizados por sus familiares, para casarla con Diego de Arco. Por esos tiempos regia la “Real Pragmática sobre Hijos de Familia”, la cual establecía que los hijo/as de personas de “raza blanca” menores de 25 años solo podían casarse si contaban con el consentimiento de sus padres.
Vale detenerse en una digresión sobre la situación que reflejará cierta hipocresía y enorme contradicción. Quien más presionaba para que Mariquita se casara con Diego del Arco era su madre, Doña Magdalena Trillo y Cárdenas, quien recientemente había enviudado de Celestino Sánchez. Don Celestino era su segundo marido. Había pasado un tiempo del desafortunado deceso y Doña Magdalena se comprometió en un tercer matrimonio. Es ahí donde la relación quedó cortada con Mariquita. Hay más. Doña Magdalena en primeras nupcias había enviudado de un riquísimo y poderoso comerciante de Buenos Aires: Manuel del Arco. ¿Quién era Diego entonces, aquel candidato para “la nena”? Su archimillonario sobrino por el primer matrimonio. Todo debía quedar en familia.
El triunfo del amor
Pero al final triunfo el amor y, el 29 de julio de 1805, con el consentimiento del virrey se casaron Sánchez y Thompson. El matrimonio tuvo 5 hijos. Cuenta la leyenda que, en tiempos de noviazgo, Martín se vestía de aguatero para verla a Mariquita. Los novios “pasaron las de Caín”. A ella la encerraron en un convento. A Martín lo mandaron a otro país. Fueron amenazados, perseguidos, aislados, pero finalmente se casaron.
Volviendo a Mariquita expresaremos que lamentablemente enviudará en 1819. Thompson había tenido una destacada actuación en las invasiones inglesas; una activa participación en los sucesos de mayo de 1810 y fue un pionero en la creación de la Prefectura lo que le valió ser reconocido social y políticamente. Falleció mientras volvía de una misión diplomática a los Estados Unidos. Al tiempo Mariquita volverá a casarse con un francés (Mendeville) de dudosa reputación que llegará a ser cónsul. Se lo relacionará con estafas, contrabando y fue acusado de envenenar al cónsul francés que había llegado para reemplazarlo. En 1835 Mendeville partió a Francia y nunca más volverá a Buenos Aires.
Mezclando situaciones históricas con la fantasía de la película, veremos que Barbie buscará ayuda en sus amigas Clara y Sasha, quienes se dispondrán a recuperar el poder en Barbieland devolviéndole equidad y justicia al planeta.
El final de la película
Mariquita llegará a ser presidenta de la Sociedad de Beneficencia. Renunció al cargo en tiempos de Juan Manuel de Rosas. Se exilió en Montevideo. Su cultura e instrucción le abrió muchas puertas. Tuvo contacto directo con la “Generación del 37” (el movimiento intelectual que fundó el Salón Literario de Buenos Aires, al que adhirieron Sarmiento, Echeverría, Mitre, Gutiérrez, Vicente F. López, Mármol, Cané). Volvió al país después de la derrota de Rosas en Caseros. Fue escritora, cronista, para muchos, además una espía. Mariquita fue también la que sedujo a un joven Sarmiento. Poseía un fuerte espíritu liberal y feminista. Batalladora a favor de la igualdad, la inclusión e incansable luchadora por construir un mundo mejor.
“El final de Barbie es un recordatorio de que la verdadera felicidad radica en aceptarse a uno mismo y luchar por la igualdad y el respeto, sin importar las dificultades que puedan surgir en el camino. La película ofrece una nueva perspectiva sobre la icónica muñeca y se convierte en un ejemplo de cómo una historia de fantasía puede abordar temas relevantes y actuales. Destacando que la película permite romper estereotipos y mostrar a la muñeca desde una perspectiva más compleja y realista. A través de la trama, Barbie se convierte en un símbolo de empoderamiento femenino y enseña a las niñas a ser valientes, luchar por lo que creen y aceptarse a sí mismas tal y como son”. Excelente síntesis de “El Destape” (Buenos Aires – Julio 2023). Agregaría: no solo aborda un tema actual; también es un buen espejo donde reflejar y revalidar el papel de la mujer a lo largo de nuestra historia.


