La polémica de Julio Argentino Roca antes de la polémica por Julio Argentino Roca
Gustavo Gennuso, intendente de la localidad de Bariloche, presentó un proyecto para llevar a cabo múltiples modificaciones en el Centro Cívico de la ciudad. Entre las reformas hay una que generó debate y la polémica trascendió más allá de los límites de la provincia: de ser aprobado el plan, la estatua de Julio Argentino Roca sería removida de su emplazamiento.
La grieta existía en la sociedad mucho antes de que Gennuso redactara el polémico proyecto de mover la estatua de Roca del centro de la ciudad. El tucumano, que fue presidente de Argentina en dos períodos, es, tal vez, símbolo de una de las grietas más antiguas y extendidas de la república.
De un lado se plantan quienes admiran sus logros -por ejemplo, que haya promulgado la famosa Ley 1.420, base del sistema educativo argentino que fue innovador desde el origen, planteando una educación laica, gratuita y obligatoria. En la otra esquina están quienes lo señalan como genocida, señalando que acabó con la vida de miles de indígenas durante la llamada Campaña del Desierto.
De un lado, defienden sus logros y recuerdan que Julio Argentino Roca -cuya figura fue elegida para los billetes de $100 en 1992- fue quien unificó la moneda nacional. Del otro, los que celebraron cuando, en 2015, su foto fue sustituida por la de Eva Perón en el papel moneda y hacen campaña para bajar sus cuadros, eliminar sus estatuas, sacar su nombre de calles, avenidas, barrios y escuelas... En síntesis, buscan borrarlo de la historia. Cancelarlo, dirían los jóvenes hoy.
Quienes piden la cancelación, cuestionan sus métodos: dicen que robó tierras, que sometió a sus prisioneros a la esclavitud y que incurrió en casos de corrupción. Quienes lo defienden -si es que el término vale en este debate- alzan la bandera argentina, sosteniendo que gran parte de su grandeza se forjó en tiempos de la Generación del '80, en la que Julio Argentino Roca fue una de las figuras más influyentes.
A casi 100 años de su muerte, durante los primeros años del kirchnerismo, fue elegido como blanco enemigo por el gobierno que hasta intentó borrarlo de la línea histórica de presidentes argentinos. El hecho de que un militar haya sido presidente constitucional en dos períodos de seis años y que su Gobierno haya sido clave en la construcción del Estado nacional, perturba a quienes sólo pueden ver a los militares como golpistas y al populismo como democracia.
El conflicto mapuche reaviva, una vez más, esa grieta que jamás cicatrizó y que hoy vuelve a arder por el pedido de Gennuso de quitar la estatua -una obra de arte con detalles que la vuelven única- del Centro Cívico de Bariloche. Durante su presidencia, mientras el país avanzaba en términos de modernización y se convertía a nivel mundial en ícono de prosperidad, Julio Argentino Roca encabezó campañas para tener el control sobre el sur pampeano y la Patagonia.
Antecedentes de la cancelación a Julio Argentino Roca
La historia se reescribe continuamente, cada sociedad elige cómo hacerlo: si reconociendo su pasado -aprendiendo de los errores y destacando los logros- o borrándolo de un plumazo. La segunda actitud parece sumar adeptos en tiempos de cancelación y por eso no sorprende que la estrategia de mover la estatua Julio Argentino Roca. Aunque generó revuelo -algo esperable en una época electoral, de ánimos exacerbados- esta no es la única, ni siquiera la primera, propuesta de eliminar al presidente constitucional que durante más tiempo ejerció su cargo.
Hace algo más de una década, Alejandro Bodart -precandidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Lanzó una campaña para borrarlo de los billetes de $100 -que entonces eran los de mayor denominación- y de la diagonal Sur que lleva su nombre. En una interesante jugada de la historia -que siempre se vale de la ironía- el basamento sobre el que se posa la estatua de Julio Argentino Roca en Buenos Aires (realizada por el uruguayo José Luis Zorrilla) fue construido por Alejandro Bustillo, cuyas obras de arquitectura en Bariloche (entre ellas el Hotel Llao Llao) son mundialmente conocidas.

También hubo en la Capital Federal un proyecto que buscaba juntar llaves en desuso para fundirlas en la escultura de una mujer indígena que iría en lugar de la del expresidente que se encuentra en la intersección de la Av. Julio A. Roca y las calles Perú y Adolfo Alsina. Artistas e intelectuales reconocidos internacionalmente apoyaron esta campaña. Sin embargo, su figura sigue allí, frente a la Manzana de la Luces y al edificio del Indec.
Y estas campañas se replicaron en diversas ciudades con mayor o menor éxito. Siempre abriendo el debate no sólo en torno a la -polémica, si se quiere- figura de Julio Argentino Roca sino también en torno al modo (y más aun el sesgo) en que se lee y escribe la historia.
Cómo es la peculiar estatua de Roca que quieren esconder en Bariloche
La figura que hoy preside el Centro Cívico de Bariloche -una clara huella de identidad de la ciudad y, sin dudas, uno de los spots más fotografiados por los turistas- es obra del argentino Emilio Sarniguet. La figura muestra a Julio Argentino Roca sobre un caballo que luce cansino, cuya postura refleja días de travesía por el interminable desierto de la Patagonia.
Aunque esta vez el proyecto generó una estridente onda expansiva, el reclamo tiene larga data. En 2012, Arabela Carreras, actual gobernadora de Río Negro y entonces intendenta de la localidad de Bariloche, ya había tenido en cuenta la posibilidad de quitar la estatua de Julio Argentino Roca del Centro Cívico. En esa época, manifestantes de la cooperativa 1 de Mayo intentaron derribar al prócer usando cuerdas y cables. Sin lograr su objetivo, colgaron en la escultura una bandera con la leyenda: "Roca asesino" que sintetizaba su reclamo: "No podemos permitir que un genocida esté acá", decían los voceros.
Pasó más de una década desde ese episodio y la grieta, lejos de cerrarse, volvió a abrirse. El proyecto del intendente, que podría haber pasado inadvertido, fue tomado como bandera por muchos candidatos para los que, posicionarse con respecto a Julio Argentino Roca, es una forma de comunicar qué tipo de país buscan construir.
Según Juan Carlos Pallarols -el orfebre argentino que cinceló los bastones de mando de varios presidentes argentinos- "es una obra de arte de uno de nuestros mejores escultores, un gran cultor de la raza criolla de los caballos". El orfebre -que se manifestó en contra de esta decisión en cuanto supo que buscaban mover la estatua de su lugar-. Fue más allá en sus críticas y declaró, en entrevista con El Cordillerano, que "sólo un estúpido puede mover de lugar una obra de arte por una cuestión ideológica". Señaló que la obra podría romperse al ser removida del lugar y recordó que él mismo en diversas ocasiones se había ofrecido como restaurador debido al valor de esta escultura.

En medio de la polémica, que escaló a nivel nacional, el intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso, explicó que esta fue "simplemente una propuesta en el sentido de la preservación del monumento". Justificó su proyecto aludiendo a la vandalización de la que es blanco una y otra vez la figura de Julio Argentino Roca y señaló: "Hoy vemos que el daño del monumento está cerca de ser irreparable. Entonces, proponemos su corrimiento a unos metros de donde está ahora, sin estar en el centro de donde siempre se produce la vandalización".
