El tratamiento ligado a una creencia popular que se usa en niños con enfermedades respiratorias
Una práctica ligada con las creencias populares ha renacido en las últimas semanas en zonas rurales del país. Consiste en llevar a niños y niñas que tienen enfermedades respiratorias a visitar corrales de cabras. Hay quienes han escuchado o recuerdan lo que decían sus abuelas sobre esa creencia: acercar a las granjas y puestos caprinos, con sus criaturas super abrigadas, a ver si allí mejoran por las supuestas propiedades de las eses de esos animales. Más allá de esta creencia popular y testimonios a favor, los médicos neumonólogos aseguran que no hay evidencia científica al respecto que avale dicha práctica.
La médica naturista Norma Martínez dijo a MDZ que conoce esta tradición desde que era niña y confirma que si bien ha buscado información no ha encontrado datos científicos que avalen la práctica. "Creo que es porque no se estudia”, añadió.
Luis Parra, jefe de Neumonología del Hospital Pediátrico Humberto Notti también conoce el “aspecto folclórico” de esas visitas de familias a corrales que se dan en “muchas provincias del interior”. Sin embargo, el médico, oriundo de Catamarca, remarcó que “no es una conducta que tenga asidero científico”. “En enfermedades respiratorias escuchamos de todo, pero solo recomendamos la medicina basada en la evidencia”, sostuvo.
Una hipótesis con poca evidencia científica
“He observado mucho esa práctica y he visto bonitos resultados. Niños que van con bronquitis, muy tomados, que apenas pueden respirar, con puff (broncodilatadores), están un rato en el corral de la cabra, sobre todo donde están los chivitos, y se mejoran. Siguen con su proceso infeccioso, pero esa noche duermen porque no están ahogados con la tos ni la mucosidad”, contó la médica naturista. Sobre el motivo de esa mejora, Martínez explicó una hipótesis, basada en su conocimiento sobre la inteligencia del reino vegetal: “Hay plantas que pasan por momentos de mucho estrés, por peligro de extinción, incendios y empiezan a elaborar unas sustancias muy conocidas en la actualidad que se llaman adaptógenos, que tienen efectos farmacológicos”.
“En enfermedades respiratorias escuchamos de todo, pero solo recomendamos la medicina basada en la evidencia”, sostuvo el neumonólogo Luis Parra.
La profesional traspola esa historia de las plantas a las cabritas, “que están siempre en un medio inhóspito, a extremados calores y extremados fríos. Seguramente la flora bacteriana, que está en sus intestinos, es bastante fuerte y puede aportar también anticuerpos. Se me ocurre que el contacto con los corrales, las cabras y la materia fecal de los cabritos, tal vez estén fortificando el sistema inmunológico y proveyendo al humano aquella fortaleza que no puede conseguir por sí mismo”.
Medicina ancestral y el boca en boca
Raúl González, quien tiene una granja caprina en Maipú, Mendoza, contó que es muy frecuente la visita de familias con hijos que sufren enfermedades respiratorias. Lo mismo narró Laura Díaz, quien nació y vive en un tradicional puesto de Lavalle. “Una noche de invierno, antes de la pandemia, llegó una mujer desesperada. Hacía mucho frío y nos pidió pasar al corral con su hija y su nieta. La niña tenía problemas para respirar. Estuvieron un rato, en medio de ese vapor que se levanta en los corrales. Fue santo remedio. A las cuatro de la mañana la mujer nos escribía emocionada porque la nena se había podido dormir”, contó Díaz.
“En enfermedades respiratorias escuchamos de todo, pero solo recomendamos la medicina basada en la evidencia”, sostuvo el médico neumonólogo, Luis Parra.
Por lo general, quienes visitan las granjas caprinas lo hacen fuera de la prescripción médica, como una prueba, más que un tratamiento. Sin embargo, Alejandra decidió empezar a llevar a su hijo una vez por semana. Ella es madre de dos criaturas con "muchos problemas de alergia", decidió ir cuando el hijo de una conocida mejoró de afecciones respiratorias yendo en forma frecuente a un puesto de cabras, en el este de Mendoza. "Había escuchado del método por varios lados", contó Alejandra, quien igual continúa cumpliendo el tratamiento con puff y las recomendaciones del pediatra.
“Hay cosas que hacen bien y hacen mal. En este caso no hay ninguna contraposición”, indicó Martínez y dijo que también ha escuchado de otros colegas que lo sugieren a sus pacientes.
En este sentido, el jefe de Neumonología del Hospital Pediátrico Humberto Notti, Luis Parra, señaló: “Si un profesional recomienda diferentes conductas y medicamentos, estos deben estar seriamente avalados por investigaciones científicas".

