Los síntomas que indican que un ataque de ansiedad puede derivar en un trastorno de pánico
Se considera que una persona padece un "trastorno de pánico" cuando presenta uno o más episodios de miedo intenso y repentino. A esto se le denomina " ataque de pánico" y está relacionado a una ansiedad persistente o preocupación por la recurrencia de los mismos, lo cual puede repercutir en la vida cotidiana.
Según los especialistas, entre los síntomas que pueden identificarse en un episodio de pánico se encuentran: palpitaciones, sudoración, temblores, dificultad para respirar, sensaciones de ahogo o asfixia, inestabilidad, sensación de desmayo, mareos, escalofríos o sensaciones de calor y miedo de perder el control y de morir.
“El principal propósito del pánico es protegernos del peligro", expresó la licenciada Delfina Ailán, integrante del Departamento de Psicoterapia Cognitiva de INECO. "Nuestro mecanismo de supervivencia implica cambios físicos en nuestro cuerpo, pero las personas que presentan ataques de pánico tienen miedo a dichos síntomas físicos. Es decir, los ataques representan ´ansiedad por el miedo´”, detalló.
Algunas personas tienen solo uno o dos ataques de pánico en toda su vida, y el problema quizás desaparece cuando se resuelve una situación estresante. Sin embargo, si los episodios son inesperados y recurrentes, si la persona sufre de miedo constante de sufrir otro ataque, es probable que se encuentre ante la afección llamada "trastorno de pánico".
En general, el ataque de pánico suelen alcanzar su punto máximo de intensidad rápidamente y luego disminuyen aproximadamente entre los 10 y los 30 minutos. Pero la repetición de este tipo de ataques no necesariamente determinará un trastorno. Lo que lo provoca es que se desarrollen en momentos en los cuales no haya un motivo real ante el cual se deba sentir miedo.
Según Ailán, "cuando se siente mucha ansiedad o se evitan situaciones o eventos en los que se teme que ocurran ataques de pánico u otros síntomas físicos, se está ante un trastorno llamado ´agorafobia´. Estas situaciones se evitan porque la persona cree que le podría resultar difícil escapar o que no podría disponer de ayuda en caso de tener un ataque de pánico. Algunos ejemplos podrían ser: usar transporte público, permanecer en espacios abiertos amplios o en espacios cerrados, esperar en filas, estar en medio de una multitud de personas, o usar ascensores”, describió.
Se considera que la conjunción entre el estrés y los factores psicológicos y biológicos puede generar vulnerabilidad a un ataque de pánico. En relación al estrés, se conoce que el mismo puede aumentar los niveles generales de tensión física y también disminuir la confianza que se tiene para afrontar la vida. De esa manera, incluso pequeños hechos cotidianos pueden tornarse más difíciles de manejar. Además, tener que lidiar con muchas tensiones negativas que hacen que una persona perciba al mundo como un lugar amenazante o peligroso.
Respecto a los factores psicológicos, las personas con vulnerabilidad al pánico presentan ciertas creencias o pensamientos acerca de la peligrosidad de los síntomas físicos, desarrollando un miedo significativo a los mismos. Por ejemplo, una persona puede temer que cuando el corazón se le acelere o tenga dificultades para respirar, pueda significar la presencia de una enfermedad.
En tanto que los factores biológicos, hay algunos que pueden ser heredados o transmitidos a través de los genes. Por ejemplo, ciertas personas heredan la tendencia a experimentar emociones negativas. Sin embargo, si bien esto aumenta las probabilidades de sufrir de un ataque o trastorno de pánico, no siempre lo garantiza.

Terapias para asistir los trastornos de pánico
Actualmente, se conocen diversas terapias que pueden ayudar a las personas que atraviesan situaciones de pánico y ansiedad. La que se presenta con mayor evidencia científica es la terapia cognitivo-conductual. En ese marco, desde el área de Salud Mental de INECO lanzaron el “Programa de Diagnóstico Acelerado y Tratamiento para el Trastorno de Pánico” para el abordaje del trastorno, con o sin agorafobia, a través de la psicoterapia cognitivo conductual y de una serie de evaluaciones realizadas por profesionales de diferentes especialidades.
“El objetivo de este tipo de programas es brindar un diagnóstico integral e interdisciplinario y brindarle a quienes tengan trastorno de pánico distinas habilidades aprendidas para hacer frente y controlar el pánico y la ansiedad en su vida cotidiana”, mencionó la licenciada Liliana Traiber, coordinadora de la Clínica de Ansiedad y Trauma del Departamento de Psicoterapia de INECO.
“Específicamente las personas aprenden cómo es el funcionamiento del pánico en su caso en particular, además de estrategias específicas de manejo de los síntomas, haciendo de esta manera que el temor a los mismos disminuya", especificó Traiber.

