Atención a estas palabras porque fomentan prejuicios contra las personas mayores
Cada 15 de junio se conmemora el Día Mundial del Buen trato a las Personas Mayores. Es por esto que “El Club de la Porota”, una comunidad de personas envejecientes que promueve una comunicación sin estereotipos para los adultos mayores, realiza una campaña llamada “Cuidemos nuestras palabras”. Mediante la misma, busca que tanto los medios de comunicación como las personas en general presten atención a los términos con los que se refieren a los adultos mayores, que en muchas situaciones terminan estereotipando y promoviendo prejuicios sobre las personas.
Sol Rodríguez Maiztegui, gerontóloga, comunicadora y creadora de “El Club de la Porota”, explicó a MDZ que la campaña nació como una propuesta de comunicación donde se promueve “el saqueo de palabras que condicionan los pensamientos y se solidifican en estereotipos y los prejuicios asociados a las personas mayores ”.
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“Lo que buscamos es interpelar a nuestra cerebro, nuestros pensamientos, a la cultura en general, e invitar a poner atención primero a los términos que solemos solemos utilizar para referirnos a las vejeces. Hay que entender que el envejecimiento es un proceso, no nos convertimos en personas mayores de un día para el otro. Envejecer es vivir y vivir es envejecer”, enfatizó.
Se dice que el siglo XXI es el siglo de la longevidad y Sol Rodríguez afirma: “Está comprobado que demográficamente, Argentina tiene ya un 18% de su población mayor de 70 años, y para el 2050 se espera que haya más personas mayores de 70 años que menores de 15. La gran paradoja de estos tiempos es que queremos vivir más, pero no queremos envejecer. Y eso es imposible. Para vivir más, tenemos que aprender envejecer”.
“Cuando nosotros utilizamos los términos viejo, vieja, estamos usando un eufemismo, porque da miedo conectar con la vejez, con nuestro propio proceso de envejecimiento. Y en esas palabras hay una carga de muchos prejuicios, porque nadie quiere verse reflejado en el espejo de una vejez, a la que relaciona con enfermedad, deterioro, pérdidas o soledad. Por eso en esta campaña ´Cuidamos nuestras palabras´, ofrecemos otros términos más adecuados para tratar a las personas mayores”, manifestó la comunicadora.
Abuelo, abuela, jubilado, jubilada, condicionan al adulto mayor por su rol en la familia (que puede o no tener) o por su retiro de la actividad laboral (que no siempre es así). Más graves son las palabras pasivo o anciano que son "peyorativos y cargado de prejuicios”. Por eso, lo primero que recomienda esta campaña es tratar a las personas mayores por su nombre. “Preguntarle su nombre o cómo le gusta que le llamen. Y si eso no es posible, la convención es nombrarlos como ´personas mayores´, porque en la palabra ´personas´ incluimos a todos los géneros y a la vez no le quitamos su condición de ciudadanos con derechos y obligaciones. Y en esto es necesario recordar que lo peor que podemos hacer es invisibilizar a las personas mayores impidiendoles hacer lo que antes se le permitía. Es decir, desempoderarlas o quitarles el valor de sujeto de derechos”, señaló la especialista.
Un ejemplo de esto, es empezar a minimizar su aporte social, como por ejemplo, en este año electoral, la posibilidad de votar. “Si bien a partir de una determinada edad no es obligatorio votar, ¿por qué entendemos que la persona mayor tiene que estar en su casa, quieta, tranquila, y acosejarle no ejercer ese derecho cívico?. Se trata de alguien que además durante toda su vida (o al menos durante democracia, y en las mujeres desde 1951), fue a sufragar. Con todo lo que implica e implicó para nuestro país poder reinstaurar la democracia. Entonces, cuando le decimos a las personas mayores que a a partir de una determinada edad no es obligatorio su voto, nos olvidamos de resolverles las condiciones de accesibilidad en el marco de las elecciones y además, implícitamente se le estamos diciendo que su voto ´ya no vale´ o que ya no tiene ´el peso´ que tenía antes. Allí subyacen ahí un montón de estereotipos, como esta cuestión de creer que, porque una persona mayor no puede movilizarse como antes, no puede desear, proyectar, soñar con un país mejor”, explicó.
Del mismo modo, enfatizó que los estereotipos también hacen que se crea que un adulto mayor no pueden enamorarse, no puede erotizarse. “Las personas mayores tienen una vida sexual activa, son sujetos deseados y deseantes. Sin embargo, los cuerpos viejos, asociados a la fealdad y la decrepitud, suelen ser ridiculizados, invisibilizados y/o desexualizados”, describe la Guía de Recomendaciones para una Comunicación Respetuosa con las personas mayores que elaboraron “El Club de la Porota”, la fundación Navarro Viola y la Direccción de Atención de Adultos Mayores del Gobierno de Mendoza.
Además, señala que el “edadismo” es uno de los tipos de maltrato más habituales a nivel mundial. Consiste en la discriminación basada en la edad y puede operar de manera inconsciente, sin intención de dañar o discriminar. En nuestra sociedad, está naturalizada la idea de que la vejez tiene que ser disimulada o retrasada mediante todo proceso físico posible y, justamente por eso, el viejismo puede actuar sin ser advertido. Esta “discriminación sutil” manifiesta que el status social de la persona mayor está en claras condiciones de inferioridad. Asimismo, también se puede identificar otros tipos de maltrato como el físico, psíquico, económico, moral que vulneran el derecho humano y la libertad individual de las personas mayores”.
“Quienes envejecemos, somos personas que tenemos una historia y un recorrido. Es por esto que en fechas como este 15 de junio, día internacional del buen trato a las personas mayores, como el 1 de octubre, Día internacional de las personas mayores, relanzamos esta campaña Cuidemos nuestras palabras. Porque sin estereotipos, hay buen trato”, recordó Sol Rodríguez.