Entregó su colección de 90 camisetas de fútbol por una increíble extorsión
Un hombre cuya mayor pasión era atesorar camisetas del Club Atlético Instituto de Córdoba padeció momentos de gran tensión en las últimas horas tras ser extorsionado telefónicamente para que entregara su preciada colección. Se trataba de casacas utilizadas por futbolistas en partidos oficiales desde el año 1982 hasta la actualidad.
El insólito caso es investigado por el Fiscal de Instrucción del Distrito 3 turno 7º, Raúl Garzón, luego de que la víctima fuese amenazada de muerte por 72 horas con mensajes por WhatsApp y a través de sus redes sociales.
Llegaron a enviarle fotografías de su hija y de su automóvil para demostrarle que las amenazas iban en serio. Hasta que lograron que el hombre se desprendiera de su mayor tesoro para salvar la vida de sus seres más queridos: su colección compuesta por 90 camisetas, que fue atesorando a través de los años y la historia del club de sus amores.
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El hombre radicó la denuncia en la unidad judicial, pero se negó a entregar las camisetas con custodia policial para poder atrapar a quien fuese a retirarlas en el lugar convenido, por miedo a que las amenazas contra la vida de su hija se cumplieran. Por eso, resolvió desprenderse de las casacas y detener la pesadilla que estaba viviendo.
A partir de entonces, se inició una investigación que incluyó que se rastreara la procedencia de los mensajes hasta dar con el propietario de la línea telefónica. Todo esto derivó en un insólito desenlace.
“Si bien uno vive con el temor de que puedan llegar a entrar a robar a tu casa y que se lleven las camisetas de fútbol de Instituto que conforman mi colección, que se metan con tu familia y me amenacen con secuestrar a tu hija, es un calvario. Recibí amenazas con fotos de mi hija, me llegaban al trabajo, me mandaban fotos de mi auto estacionado en vivo y en directo, me decían que me estaban siguiendo y así era mensaje tras mensaje”, explicó el protagonista de lo que se convirtió en una pesadilla.
“Primero, me daban hasta el miércoles para entregarlas. El lunes, después del partido de Instituto, a los 45 minutos me dicen: ´las queremos ya, poné todo en una bolsa y llevalas´. Me dieron una ubicación en el límite de los barrios Talleres y General Bustos. Me mandaron una foto de un baldío y me explicaron que iban a dejar una reja entreabierta para que dejara allí las camisetas. Pero me advirtieron que vaya solo, que no hiciera la denuncia. En todo momento me decía: ´queremos las camisetas para los pibes del pabellón´”, detalló en declaraciones televisivas el coleccionista amenazado.
El primer mensaje que recibió fue desde un número que no tenía agendado con la foto de su hijita, a la cual amenazaban de muerte si no entregaba sus camisetas. Luego de bloquear el número telefónico, realizó la denuncia en la Comisaría Séptima. Sin embargo, los mensajes comenzaron a llegarle desde su Facebook e Instagram, a través de cuentas truchas. Luego le llegó una foto de su auto estacionado esa misma mañana desde otro número de WhatsApp. Tras ese mensaje amplió la denuncia y la Policía le asignó una custodia permanente en su casa.
Minutos antes de las 23 del martes, temeroso ante la gravedad de las amenazas, decidió entregar su colección. Acudió al baldío que le habían consignado y allí dejó seis bolsas de consorcio con sus camisetas históricas de Instituto.
A partir de entonces, personal policial del Departamento de Delitos Económicos logró identificar al extorsionador rastreando uno de los números telefónicos y llegó a un domicilio de barrio General Bustos. En el procedimiento, detuvo a un hombre y logró el secuestro de 84 camisetas de futbol del reconocido club cordobés.
“De las camisetas que recuperó la policía, que siguen en resguardo en la unidad judicial, 80 son mías. Las otras cuatro no y se las marqué. Aún no me las devolvieron porque son parte de la prueba en la causa. Me dijeron quién es la persona detenida y no salgo de mi asombro”, admitió el hombre cuya identidad se mantiene en reserva.
Es que el extorsionador también es coleccionista de camisetas de Instituto. “En su momento tenía una linda colección, con el tiempo se fue desprendiendo de las camisetas. Yo intercambié y también le vendí algunas de mi colección. Por eso me sorprendió saber que era él”, contó.
Ambos se habían conocido cuatro años antes y se habían contactado por redes sociales. De allí, que el detenido conocía sus redes sociales. El fiscal Raúl Garzón imputó al extorsionador por el delito de "coacción".

