La inteligencia musical, un mundo pleno de sonidos
Los sonidos, están entre los primeros datos que captamos al nacer. Se nos presentan como una invasión, algunos agradables y otros no tanto. Y ya desde ese momento, comenzamos a tener actitudes de aceptación o de rechazo hacia los mismos, lo cual expresamos con gestos. Con el paso del tiempo vamos respondiendo, de una forma natural y casi instintiva a lo que recibimos, pero de una manera un tanto más consciente, al punto que en algunos casos vamos acostumbrándonos a vincularnos con algunos sonidos, de manera armónica, causándonos niveles de placer, con otros, todo lo contrario, hasta el rechazo.
También nuestro entorno, en algunos casos, nos invita a incorporar algunos sonidos y a rechazar otros, y en ese diálogo se genera una relación afectiva con ese mundo de sonidos, agradable en algunos casos y desagradable en otros, pero siempre una relación, que puede expresarse con gestos de nuestro rostro, con ademanes de nuestras manos, o bien, con el movimiento de nuestro
cuerpo. Con lo cual vemos una evolución en la relación que vamos formando con los sonidos que nos rodean.
También, con el progreso de nuestra edad, vamos desarrollando niveles de comprensión que nos permiten incorporar a nuestra sensibilidad, grados de racionalidad y con ello, algunas personas comienzan a encontrar un sentido en los sonidos, un contenido que se expresa en melodías, armonías y ritmos y hasta los manipulan. Entonces esa invasión que recibía el niño recién nacido,
ahora tiene sentido y mira al mundo en clave de sonidos, con lo cual se va despertando en él, una capacidad, una inteligencia que se va desarrollando y que tiene por objetivo la captación de los sonidos.
De acá en más el mundo tiene un sentido que se expresa en lenguaje musical y además es decodificable, con lo cual se puede establecer un diálogo con los otros, en clave de sonidos. Estamos hablando de lenguaje, lo que en la persona es distintivo del resto de los seres vivientes. Y es más, lenguaje simbólico. En este punto podemos señalar que no solo la persona se puede comunicar de manera oral o gestual con el mundo, también lo puede hacer por medio de sonidos. Pensemos, por ejemplo en los instrumentos musicales, que podemos hacer que emitan sonidos alegres o tristes a nuestro arbitrio.
Cuando hablamos de las inteligencias múltiples, decimos que son diversos caminos por los cuales la persona se comunica con el mundo, en la inteligencia musical, el camino por el cual transita nuestra relación con el mundo está en clave de sonidos. Ahora, si todos podemos captar sonidos, y de una u otra forma, podemos decodificar sensaciones placenteras y no tanto, quiere decir que poseemos la habilidad musical. Ello nos pone en posición, si lo deseamos, de desarrollarla, con lo cual entraríamos en el campo de los músicos.
Pero no estamos haciendo referencia solo a aquellos que cantan o que interpretan algún instrumento, estamos diciendo que estamos en posición de decodificar contenidos significativos en los sonidos que percibimos. Eso es inteligencia musical. Por otro lado, cuando observamos que la inteligencia musical, es la primera que se despierta en la persona, podemos pensar que se convertirá en la que vinculará a las restantes, por ejemplo, cuando se establecen los vínculos entre melodías, armonías y ritmos, estamos estableciendo medidas de tiempo, con lo cual lo matemático hace su aparición. También, por ejemplo, cuando una
determinada melodía nos seduce, solemos expresarla, en ocasiones, con un movimiento corporal acompasado y armónico, con lo cual la inteligencia kinestésica se está haciendo presente, etc.
Estamos señalando que todos tenemos todas las inteligencias, algunas desarrolladas y otras no tanto. Podemos pensar, que lo musical al presentarse en los primeros momentos de vida de una persona, ello puede ayudar mucho a la comunicación para aquellos que posean alguna dificultad en el habla. Ahora, esta inteligencia musical, tiene un lugar en el cerebro y es en el lóbulo
temporal derecho. El lóbulo temporal izquierdo, es el especialista en el lenguaje musical, el lóbulo frontal es el que regula la actividad que estamos realizando.
Cómo podemos observar, la inteligencia musical, nos ofrece un sinnúmero de oportunidades para la comunicación, sin cerrarnos solo a la posibilidad de interpretar un instrumento musical o ejecutar canciones frente a un público determinado. Todos, tenemos inteligencia musical, desarrollada en diversos niveles, pero la tenemos.
* Lic. José Miguel Toro
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Instagram: @josemigueltoro0

