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Argentina tiene rosca, ¿cuál es la caja negra?

Es domingo y Juan Barros, columnista de MDZ, se hace presente con su estilo tan particular y reflexivo.

¿Argentina se pasó de rosca?
¿¡Nos quedamos sin el otro¡?
Y sin el otro me quedo sin mí.
¿El otro se licúa en mí?
¡Mirarnos hasta darnos lugar!
“Están conspirando…
Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan diversas religiones y que hablan en diversos idiomas. Han tomado la extraña resolución de ser razonables. Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades. Acaso lo que digo no es verdadero; ojalá sea profético”.

Los conjurados Jorge Luis Borges

Darse… Darnos…
¿Todos somos… los armadores de un modelo para armar?
¿Qué valida hoy el voto implica cómo nos validamos hoy?
¿Por qué nos intriga la rosca?
¿Cuál es la sospecha?
¿La rosca es el oficio de representarnos?
¿Qué nos representa?
¿todos somos… “sospechosos”?
¿Es la épica de la transacción?
Hasta llegar al lugar del otro…
La rosca hace llegar a lo “en común”.
El precio de estar de acuerdo.
“Para que la esclavitud fuera abolida Lincoln tuvo que negociar con los representantes de pequeños estados provinciales, a los que les dio concesiones de distinta magnitud. En algunos casos se trató de puestos en secretarías -repartidos a futuro y escalonadamente para no llamar la atención-; en otras ocasiones, de subsidios a industrias provinciales, además de nombramientos
directos en cargos de gobierno”

Imagen: Juan Barros.

Claudio E. Benzecry inicia así “La rosca política. El oficio de los armadores delante y detrás de escena (o el discreto encanto del
toma y daca)” escrito por Mariana Gené. Roer, mordisquear, horadar, desgastar, minar, arrostrar y enrostrar… son algunas miradas del vórtice de rosquear. “la principal amenaza a la democracia en los países democráticos actuales reside en la muerte de lo político por medio de la mercantilización de la política.

El riesgo aquí no es tanto el modo en que los políticos se envasan y se venden como mercancía de cara a las elecciones; mucho más serio es que las elecciones mismas se conciben bajo el guion de una compra más (de una mercancía que en este caso se llama “poder”), en lo que implica una competencia entre distintos partidos-mercancía donde nuestro voto es como dinero que ponemos para comprar el gobierno que queremos.

Lo que se borra en ese tipo de concepción de la política como otro servicio que podemos adquirir es la política misma en tanto debate público en torno a asuntos y decisiones que nos conciernen a todos. La democracia, en definitiva, no solo incluye el antagonismo, sino que es la única forma política que lo requiere y lo presupone, que lo institucionaliza. Lo que en otros sistemas políticos se percibe como amenaza (la falta de un aspirante “natural” al poder), la democracia lo eleva a condición positiva “normal” de su funcionamiento: el lugar del poder está vacío, no hay un aspirante “natural” a él; el polemos es inevitable, y todo mandato efectivo se logra después de una lucha”.

Contra la tentación populista – Slavoj Žižek
¿Cómo se puede ser político es cómo se puede hacer política?
¿Acaso el desenlace de nuestras Vidas pasa por el ministerio del “interior”…?
¡Sí!
El interior siempre nos cuestiona hasta sincerarnos.
La lógica de acción decide en nosotros.
El irremplazable capital del sentido práctico.
Lo “en común” es el criterio de la coherencia.
¿Por qué creés en proscribir la política?
Y… ¿Cómo alcanzás la gobernabilidad de vos mismo?
Así el país…
Y tratar con desdén a la realidad…

Imagen: JB.

Juan Barros energizante natural. Apto para todo público.