Marcelo Pombo: un señuelo, las atribuciones del arte pop
Domingo de Pascua y llega "Arte que motiva", la columna que hoy nos presenta a Marcelo Pombo, un artista y su obra, con el estilo de Juan Barros.
Marcelo Pombo y su arte pop.
Ilustración de Lisandro Ruiz.¡Aquí, La irreverencia inicial de los 80 y los 90! La viscosidad de la mirada es vox pópuli. Su obra no tiene márgenes. Derrama… La imagen ante el abismo de las “manualidades”. Y la bijouterie un espejo al modo de un manifiesto del rubor rescatado del olvido.
¡Sin culpa!
Acaso un no sé qué que dijo no sé quién…
Con el alma sin maquillaje conoció la militancia y así reconoció la prestancia sin clasificar.
Y el margen despeja el hábitat del goce.
Ser profesor especial para discapacitados mentales fue su grito, su ritual inicial en el que lo único adviene identidad. Y la mirada al amparo…
No hay épicas tardías…
La purpurina es el elogio.
El desdén no es anónimo. Y es denuncia.
Su obra evidencia: ¿cuál es la sobrecarga?
Las imágenes apenas retiene la marea onírica de un artista.
Es el afán de lo lúdico. Y la nostalgia de acolchar lo visible derramándose en un espejo. Y todo es como en los espejos que alcanza a Ver: literal.
Con él se puso de moda mirarse.
Pombo es un clásico. Antes de ser un contemporáneo…
No se quedó entreteniendo al destino con artesanías de plaza Francia al mejor impostor. No se desplomó en las sombras del mercado de las imágenes. Le escuché renegar del “goce diferido”…
¡Un encantador de la espuma!
Su retrospectiva en la colección Fortabat irrumpió paradigma. No se había mirado así… entreverado.
El arte es un metejón a consagrar.
Una baldosa hace ver por primera vez. Lo despojado es coronado. Su obra es la opulencia del candor . Y el esmalte deja de ser un archivo clasificado y viste la mirada.
Lo rimbombante de los dibujos en lápiz a punto de acicalar lo absoluto en lo efímero.
Bricolaje, porno retro, baratijas y todo lo que sobra de otras miradas. La estética del desecho es una rampa.
Y la compensación de tantas revanchas.
Un pueblerino de lo emocional
La lírica del envoltorio.
Lo especular en un carnet de plástico es su DNI.
Un arte chillón. Y el cotillón es la ofrenda.
Un álbum de miradas con esmalte.
Siempre reivindicando el desengaño.
En un mundo de atribuciones…
Es tan curioso ser Marcelo Pombo.
¡De todo lo que es capaz la mirada!
Como necesitamos creer necesitamos ser.
La motivación es como la buscamos.
¡Quien nos conoce nos reconoce!
Juan Barros

