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Día Mundial de la Abeja: por qué hay cada vez menos en Argentina

Debido a múltiples causas, se ha registrado una notoria disminución de estos insectos que cumplen un rol clave en el medio ambiente.

Este sábado 20 de mayo se festeja el Día Mundial de la Abeja, una jornada que busca concientizar sobre la importancia de estos pequeños insectos en el ecosistema y resaltar la necesidad de proteger su hábitat.

Las abejas desempeñan un papel fundamental en la polinización de las plantas, lo que asegura la reproducción de numerosas especies vegetales y la producción de alimentos. Además, son responsables de la creación de la miel, un valioso recurso natural utilizado tanto en la alimentación humana como en diversos sectores industriales. 

Tal es su importancia que junto a las polillas, pájaros, mariposas y escarabajos, se encargan de polinizar el 75% de los cultivos alimentarios en todo el mundo.

Sin embargo, en las últimas décadas, se ha observado una alarmante disminución en la cantidad de abejas y su impacto se hace sentir tanto en los productores apícolas como en la producción en general.

Por qué hay menos abejas

En diálogo con MDZ, Oscar Quintana, experimentado productor apícola, comentó cuáles han sido algunas de las causas de la disminución de este insecto vital para el equilibrio del ecosistema. 

Para Quintana, uno de los principales motivos son los "agroquímicos". "En las últimas décadas, se ha visto considerablemente una disminución notoria de la cantidad de abejas. Esto lo vemos reflejado mucho los apicultores en la merma de enjambres naturales en las zonas de mucha producción, como por ejemplo en Tucumán. También se nota en la producción, en años pasados la población de las colmenas era mayor".

Los agroquímicos son productos químicos utilizados en la agricultura
Foto: Shutterstock

"Esto se debe al uso intensivo de agroquímicos, que provoca una gran mortandad de abejas y pone en riesgo su existencia", agregó.  Estas sustancias utilizadas para la agricultura no solo matan a la abeja sino que también, según estudios, les generan cambios en su fisiología, lo que afecta su sistema neuronal, su ciclo reproductivo y su capacidad para combatir enfermedades, lo que se conoce como inmunosupresión. 

Otras de las causas que señaló Quintana es la contaminación ambiental y la deforestación que ha "aniquilado su hábitat". Mientas que el cambio climático ha cambiado el "ciclo biológico" de las abejas, además de que aún no pueden adaptarse a las nuevas temperaturas, algo que ocurre en la mayoría de las especies del planeta. 

"Todo lo expresado anteriormente ha influido a que haya muchas enfermedades infectocontagiosas y ácaros que han disminuido la población de abejas en las últimas décadas", puntualizó Quintana. 

Un mundo sin abejas

Estudios científicos han planteado diferentes perspectivas sobre el impacto de la desaparición de las abejas en la humanidad. Si bien algunos afirmaron en el pasado que sin las abejas la extinción humana sería inevitable, investigaciones recientes han señalado que esto no necesariamente conduciría a nuestra extinción. No obstante, es indudable que la desaparición de las abejas tendría consecuencias significativas en nuestra alimentación y la disponibilidad de ciertos alimentos.

Las abejas desempeñan un papel crucial en la polinización de numerosas plantas, incluyendo frutas como manzanas, aguacates, bayas y cultivos importantes como almendras y café.

Si se viera comprometida la labor de polinización llevada a cabo por las abejas y otros polinizadores, se reduciría la variedad de alimentos y ciertos productos se volverían escasos y más costosos. Muchas plantas dependen de la polinización para producir frutos y semillas viables, y si no hay suficientes abejas para llevar a cabo este proceso vital, la producción de alimentos que dependen de ellas se vería afectada.

Un ejemplo claro es el caso de las almendras. La falta de abejas resultaría en una disminución en su producción, lo cual impactaría tanto en su disponibilidad como en su precio. Otros alimentos como manzanas, aguacates, cebollas y bayas también sufrirían las consecuencias de la escasez de polinizadores.

Cómo podemos cuidarlas

A medida que el invierno se acerca y las bajas temperaturas son más comunes, es relevante proteger a estos valiosos polinizadores. Quintana compartió relevantes recomendaciones sobre cómo cuidarlas. 

Si encontramos una abeja en nuestro patio que parece perdida o agotada, podemos ayudarla proporcionándole una mezcla de agua y azúcar. "Colocar una mezcla de 2 cucharadas de agua y 1 de azúcar en un recipiente pequeño permitirá que la abeja beba y recupere energía para regresar a su colmena", explica.

Además, en los meses fríos, Quintana destacó que las abejas pueden beneficiarse de la exposición al sol o recibir un poco de calor adicional. Estas medidas ayudarán a mantenerlas activas y enérgicas durante el invierno.