El emotivo posteo del único sobreviviente de la "Masacre de Flores" tras la muerte del autor del crimen
La Masacre de Flores tuvo un sólo condenado, Fructuoso Álvarez González. Él fue hallado responsable del incendio de la casa de la familia Bagnatto el 17 de febrero de 1994 y del asesinato en ese contexto de José Bagnatto, su esposa, Alicia Noemí Plaza; sus hijos Fernando y Alejandro, y Nicolás Borda, un vecino del barrio que se había quedado a dormir.
Matías, el mayor de la familia, escapó y sobrevivió, pero creció en soledad, buscando justicia y amenazado por el victimario. El 30 de abril, Fructuoso Álvarez González falleció en el hospital de la cárcel de Ezeiza luego de una intervención quirúrgica. Después de 29 años de suplicio, para Matías Bagnatto apareció la paz y así lo escribió en sus redes sociales.
"Hoy sí por fin puedo decir se terminó. Mami, Pá, Fer, Ale, Nico, descansen en Paz. Los amo con todo mi corazón", puso el sobreviviente en sus cuentas de Instagram y Twitter. También le dedicó unas palabras a su abuela: "Daría mi vida entera por abrazarte y estar juntos este día después de 30 años de sufrimiento. Vos también mi amor ahora descansá en paz. Te amo, abu hermosa".
El 28 de enero de 1994 la familia Bagnato recibió por última vez una amenaza por parte de Álvarez González, quien reclamaba una deuda de 180.000 dólares. José Bagnato había radicado varias denuncias por amenazas en la comisaría 38 de la Policía Federal, pero no pudieron evitar el ataque que ocurrió el 17 de febrero.
El asesino fue capturado cuatro días después, el 21 de febrero, y condenado el 10 de noviembre de 1995 por el Tribunal Oral en lo Criminal 12 a prisión perpetua. El 4 de marzo de 2004 Fructuoso Álvarez González fue trasladado a una cárcel de Madrid, luego de que éste haya recurrido a un tratado entre Argentina y España el cual permite a un extranjero a completar una condena en su país de origen, siempre que acredite vínculos familiares en esa nación y se haya hecho cargo de las costas del juicio.
El 22 de noviembre de 2008 fue liberado por los tribunales españoles, quienes convirtieron la condena a perpetua en una sentencia de 20 años de cárcel y debido a que la Justicia española anotó por error la fecha del crimen en 1990, en vez de 1994, Fructuoso ganó 4 años de cárcel y pudo pedir la libertad condicional.
El criminal volvió a la Argentina el 8 de diciembre de 2008 y fue recapturado el 14 de julio de 2011 por haberse descubierto irregularidades en su liberación. Cuando fue detenido estaba en un falso techo de una casa en Tortuguitas.
En el medio hubo algunos pedidos de fijación de pena que fueron rechazados y de libertad condicional del homicida que el 3 de febrero de este año fue incorporado a un programa de "prelibertad" por la jueza Nacional de Ejecución Penal N° 1, María Jimena Monsalve, quien también solicitó al Servicio Penitenciario Federal la elaboración de una serie de informes socioambientales para evaluar si el recluso estaba en condiciones de ser excarcelado. Esto fue negativo y Fructuoso Álvarez González encontró la muerte en la cárcel.
Durante todos estos años, para Bagnatto la búsqueda de justicia fue difícil y dura porque el asesino de su familia no dejó de intimidarlo y amenazarlo aún desde la cárcel. En una entrevista que dio a MDZ el 13 de febrero de este año describió cómo era vivir con custodia y encerrado por el miedo que le provocaba la presencia de Fructuoso Álvarez González cerca y contó lo que sentía cada que tenía una novedad judicial de él: "Hace unos días atrás me llegó la notificación del juzgado de la liberación de este tipo, es decir, otra vez pasar por la misma situación que vengo pasando cada 6 meses, desde hace 11 años, porque pide salidas transitorias o extinción de pena, que es todo el abanico de oportunidades que le brinda nuestro código penal. En parte es mi indignación, no por él porque, lógicamente, va a pedir salir, pero sí por nuestra justicia que brinda todas esta cantidad de opciones a una persona que cometió semejante tragedia. Parecería que nadie piensa en las víctimas porque cada vez que sucede y llegan estas notificaciones de salidas transitorias de este individuo, yo tengo que estar encerrado, con custodia, y todo lo que implica psicológicamente pasar por esta situación a 29 años del incendio".