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Felices Pascuas, judíos y cristianos

Judíos y cristianos celebramos la Pascua casi al mismo tiempo. Este 2023, los judíos lo hacen el miércoles 5 de abril; la mayoría de los cristianos, el domingo 9.
Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Foto: Gentileza: Blogspot.
Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Foto: Gentileza: Blogspot.

Una raíz común, un significado compartido, aunque con un contenido diverso. Para los judíos, el “pésaj” celebra la liberación de la esclavitud de Egipto y su constitución como pueblo. Para los cristianos es la pasión, muerte y glorificación de Jesús. Es la persona de Jesús, el Cristo, lo que marca la diferencia: para la fe cristiana, en él confluye toda la historia de la salvación y, también en él, alcanza su plenitud. También de su Pascua nace un pueblo, esta vez integrado por hombres y mujeres de todas las razas y
naciones.

En la liturgia cristiana de la noche de Pascua, no puede faltar el relato del paso del Mar Rojo (cf. Ex 14). Es profecía del paso de Cristo de la muerte a la vida. En cada cristiano, ese paso se cumple en el bautismo y marca nuestra forma de encarar la vida. Por eso, esa noche, renovamos las promesas del bautismo, renunciando al pecado y diciendo “amén” a Dios y a su Evangelio. En el centro: la libertad como don de Dios. San Pablo se lo dirá a los primeros cristianos: Esta es la libertad que nos ha dado Cristo.

Pascua es fiesta de libertad. Foto: Jerusalem Channel.

Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud.” (Gal 5, 1). Pascua es fiesta de libertad. Y de una libertad con los pies sobre la tierra: la que se abre paso a través de dificultades, fragilidades y límites. En esa aventura siempre fascinante de vivir no estamos solos. Dios ha salido a nuestro encuentro, poniéndose de nuestro lado, haciendo suya la causa de los hombres y jugando su libertad para que también nosotros lleguemos a ser hombres y mujeres libres.

Para los cristianos, ese jugarse de Dios ha alcanzado su punto culminante en la persona de Jesús, el Dios hecho hombre. Y tiene la forma del drama de su pasión en el que se entremezclan nuestras bajezas con lo más sublime: el amor hasta el fin. El Nuevo
Testamento lo anuncia de forma directa y hasta brutal: “ustedes lo crucificaron, pero Dios lo resucitó” (Hch 4, 10). Es que la libertad de Dios ha tenido que entrar en toda la oscuridad de la historia, abriéndose paso a través de la siempre desconcertante miseria humana. Y esa toma de posición de Dios es ya sin vueltas: Jesucristo resucitado de entre los muertos es el sí de Dios para la humanidad. Y lo es para siempre y definitivamente.

Cristo ha resucitado. Foto: Conexionsud.

Los antiguos ritos custodian esta verdad poderosa, pero también provocativa. Pocos o muchos, los cristianos que nos reunamos a celebrar esta Pascua 2023, como nuestros hermanos mayores del pueblo de Israel, estamos apostando por la libertad de la que el
mismo Dios es garante y defensor. Y por la libertad de todos, creyentes o no.

¡Muy feliz Pascua para todos entonces!

* Sergio Osvaldo Buenanueva, obispo de San Francisco (Córdoba)