Cómo y por qué dos provincias lograron "terminar" con los piqueteros
Mendoza y San Luis tuvieron hoy un día muy raro para Argentina: no hubo interrupciones de calles, avenidas y rutas ni centros neurálgicos y todos pudieron transitar libremente. El motivo está en sus legislaturas provinciales, donde tomaron nota del hartazgo de sus respectivas ciudadanías y dieron por terminado el debate en torno a piquetes. Reforzaron un paquete de medidas que impide la interrupción de calles que perjudican esencialmente los que van a trabajar.
“Requerimos de la intervención del Ministerio Público solicitando ordene el cese de las actividades referidas, impida todo tipo de interrupción de la circulación pública, ocupación de espacios públicos y/o acampe en los mismos; y eventualmente prevea el inmediato desalojo de los ocupantes”, planteó el Ministerio Público Fiscal por las protestas en la capital de Mendoza. Se aprobó y puso en marcha.
Los poderes legislativos de Mendoza y San Luis lograron aprobar el Código Contravencional para regular la convivencia entre los habitantes de sus respectivos lugares. Si logran seguir avanzando y poner en vigencia plena todo lo planteado, las personas pueden ser multadas y hasta terminar preso quien lleve a cabo piquetes, lave su auto en la calle, interrumpa el tránsito. Incluso va más allá de las protestas, también puede ser arrestado el que insulte a un docente, agreda a un médico en una guardia, tome alcohol en la calle y hasta por cobrar por leer el tarot.
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De hecho la ciudad de Mendoza había advertido al Polo Obrero antes de sancionarlo. Quedó prohibido que lleven a cabo el piquete y notificaron previamente a la organización.
Los legisladores porteños hace tiempo que no logran poner en relieve el orden del espacio público. Nadie sabe qué hacer con los piqueteros, no es sólo una situación que aqueja a la Ciudad: el año pasado hubo 4.000 protestas denominadas "piquete" a lo largo y ancho del país. Hay dos lugares donde le pegaron a los movimientos sociales donde más les duele: el bolsillo.
Más de un millón de pesos le costó al Polo Obrero las protestas tres semanas atrás. Más allá de eso, hubo dos manifestantes detenidos y aumentó la presión en la provincia que es un hervidero político tras la ruptura de Cambia Mendoza por decisión de Omar De Marchi.

