La Iglesia llamó a "ponerse la patria al hombro" y abandonar mezquindades
En medio de la crisis profunda que vive el país en distintos ámbitos, la Conferencia Episcopal Argentina inició la 122ª Asamblea Plenaria con la participación de un centenar de obispos en la casa de ejercicios "El Cenáculo" ubicada en Pilar. Ante la difícil situación general, los eclesiásticos no ahorraron reclamos a la hora de presentar una lectura sobre la realidad argentina, haciendo énfasis, mediante un comunicado contundente en el que llamaron a "ponerse la patria al hombro" porque en los argentinos "pesa el agobio del desencanto, las promesas incumplidas, los sueños rotos".
El comunicado remarcó, también, las dificultades que viven los argentinos cada día en lo que respecta a la realidad económica, los conflictos que enfrenta la educación y las rencillas políticas inconducentes. Al mismo tiempo, resaltó que el Episcopado no pretende ser un grupo de "expertos en diagnósticos", sino mensajero del dolor y lamentos que recogen de la ciudadanía. También, mostró su preocupación por la estabilidad de las instituciones en estos tiempos de incertidumbre generalizada.
(Foto: Conferencia Episcopal Argentina)
No es ajeno a nadie que la Iglesia recibe a miles de personas diariamente que llegan en busca de comida y abrigo, tendencia que se intensificó en los últimos años con la inestabilidad económica que se adueñó de la vida de los argentinos. En esa experiencia, que el Episcopado recibe por parte de sus clérigos, reside la gran preocupación por el futuro de la gente, como también de la realidad que transita día a día la ciudadanía.
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El comunicado invita a pensar que se debe corregir y planificar de cara a un mañana distinto o, al menos, eso propone la Iglesia Católica.
En la misma línea, remarcó también la crisis educativa que atraviesa la Argentina y el peligro al que conlleva para el futuro de los jóvenes, haciendo énfasis en lo dramática que es la deserción escolar. Este tema en particular, siempre ha estado en el seguimiento de la Iglesia, más allá de su influencia en las escuelas y la intención de la propagación dogmática, también profundiza estas posturas la idea de servicio como bien sustancial del hombre.
La política, sin hacerlo completamente expreso, es criticada como algo que ha fallado en estos 40 años. Señala las mezquindades partidarias como un obstáculo para la política servicial que debe inspirar la disputa entre las partes. Al mismo tiempo, el comunicado señala que estas actitudes egoístas atentan contra la democracia, pero exhorta a no dejarse guiar por el cansancio y el enojo que, aunque lógicos en estos tiempos, "no son buenos consejeros".
El comunicado es contundente con los distintos sectores del espectro político aunque sin señalarlos uno por uno. Igualmente el mensaje es claro y resalta que los 40 años de democracia deberían haber sido tierra fértil para construir una Argentina mejor, pero lejos ha estado por las disputas partidarias y exhorta a los líderes del país a tener la grandeza de "escucharse y discutir con respeto hasta encontrar puntos en común".
Comunicado de la Conferencia Episcopal
El documento señala que en el pueblo argentino "pesa el agobio del desencanto, las promesas incumplidas, los sueños rotos. Pesa también la falta de un horizonte claro para nuestros hijos. Angustia sentir que es cada vez más difícil poner el pan en la mesa, cuidar la salud, imaginar un futuro para los jóvenes". Indica también que "se suman el miedo a salir a la calle, la violencia y la agresión generalizada. Se hace sentir cada vez más la pérdida de los valores que sostenían la vida familiar y social".
Con respecto a la educación, resalta que la deserción escolar empuja a crear un escenario de "aulas reemplazadas por una esquina o un rincón peligroso a la vista de madres impotentes" y agrega que "la mejor política de seguridad es la educación".
El comunicado, se pregunta "¿Qué hicimos de nuestra patria? A cuarenta años de la recuperación de la democracia vemos con dolor cuánto desaprovechamos las posibilidades que teníamos de construir una Argentina pujante y feliz". En esa línea invitó a "seguir confiando en el camino democrático con la esperanza de que estamos a tiempo" y a ponerse "la patria al hombro".
Luego de lo presentado, el Episcopado pidió que "quienes poseen mayores responsabilidades que tengan la grandeza de pensar en el sufrimiento de muchos, más que en los intereses mezquinos. La gente necesita recibir propuestas concretas y realistas más que soluciones tan seductoras como inconsistentes. También espera que se sienten a escucharse y a discutir con respeto hasta encontrar puntos en común. Ansía caminar hacia un proyecto estratégico de desarrollo, que abra un horizonte de esperanza, dignidad, paz social, trabajo y prosperidad, privilegiando a los tirados al borde del camino".
A los fieles, por su parte, los exhortó a proponerse un camino desde la fe: "El Dios que nos dio la vida y nos quiere tanto puede darnos la fuerza para no bajar los brazos y seguir luchando. Porque si no actuamos hoy, dejaremos de ser protagonistas para convertirnos en espectadores fracasados". En ese mismo sentido, convocó a todas las diócesis a "una misión visitando algunos de nuestros barrios donde viven los más vulnerables y abandonados".
Texto completo de la 122ª Asamblea Plenaria

