Por qué Argentina no ayudó al gaucho que expulsó a los ingleses en 1833
Todo lo relacionado con las Islas Malvinas puede ser complejo para los argentinos, ya que desde 1982 ha quedado un sentimiento de injusticia, es por eso que muchas veces hay historias o datos que se suelen cambiar para despertar el lado patriótico de las personas. Una de ellas es la del gaucho Rivero.
En 1826, Antonio Rivero llegó a las Islas Malvinas como un joven peón de campo. Allí, trabajó incansablemente en las vastas tierras de pastoreo que bordean el mar. Cinco años más tarde, en 1831, todo cambió.
Fuente: Archivo General de la Nación de Argentina
El 2 y 3 de enero de 1833, las fuerzas británicas, lideradas por el capitán John Oslow, llegaron a las Malvinas y tomaron el control de la zona. Muchos de los habitantes locales fueron expulsados y obligados a regresar a Buenos Aires. A pesar de esto, Rivero, quien se había convertido en un líder y referente para los gauchos e indios locales, decidió quedarse y resistir a los maltratos y las duras tareas impuestas por los británicos.
Después de soportar años de maltrato y exigencias por parte de los ingleses, Antonio Rivero lideró a un grupo de gauchos y indios charrúas en una sublevación contra los invasores, matando a varios de ellos. Este histórico evento tuvo lugar el 26 de agosto de 1833.
Aunque Rivero y sus compañeros lograron esperaron refuerzos desde Buenos Aires, nunca llegaron. Tras varios meses, la llegada del teniente Henry Smith finalizó con la sublevación del Gaucho Rivero y lo envió a Londres para ser juzgado.
En algunos relatos se dice que en su periodo de sublevación, el Gaucho Rivero enarboló una bandera (la de la Confederación Argentina), pero la especialista en historia política y social del siglo XIX, Beatriz Bragoni, comentó que esto no ocurrió y explicó por qué nunca llegó la ayuda.
Por qué la Confederación Argentina no ayudó
Argentina no existía en esta época, era conocida como Confederación Argentina y era muy diferente a lo que conocemos en la actualidad. De hecho, la bandera era diferente y gran parte de la Patagonia formaba parte de los pueblos originarios.
Foto: Guilherma Paula
Bragoni explicó que la Argentina de 1833 era una en "construcción" y que en aquella época la idea de "soberanía estaba más ligada al control de los ríos interiores que a los mares, porque no tenían un ejército y tampoco una flota. Entonces eso es lo que hace comprensible que los ingleses ocuparan en 1833 las Islas y nadie enviara ayuda a este gaucho".
Además, agregó que otra de las razones por las que la Confederación no ayudó es que "la comunicación entre la Gobernación de Buenos Aires y la Gobernación de las Malvinas no poseía una comunicación fluida. De hecho, en ese entonces Rosas intentó vender las Islas Malvinas a los ingleses para sanear la deuda que había contraído Rivadavia, esto se llamaba el bono Baring Brothers".
Si bien la idea de Rosas puede sonar antipatriótica, Bragoni aseguró que esta práctica era común y dio el ejemplo de los Estados Unidos, que compró la Florida a España con la condición de no apoyar a los insurgentes de Sudamérica.
La verdadera razón del Gaucho Rivero
"La causa Malvinas como causa nacional va a ser un tema que se va a ir imponiendo en el siglo 20 a raíz de una serie de episodios que va a tener su momento más apoteósico en el 82, pero en 1833, la causa Malvinas no existía para los argentinos en ese momento", explicó Bragoni.
Por lo dicho anteriormente, la experta asegura que Antonio Rivero se opone a las autoridades por la ocupación de su hogar, "no respondía a un Gobierno argentino".
"No es que el rechazo de ese poblador y de la gente que lo acompañó era en defensa de una soberanía argentina preexistente, sino que justamente rechazaba a un invasor".
"Más que una sublevación fue una resistencia. En general, toda esa etapa de rebeldías populares tienen más o menos las mismas características: acosar a las autoridades, sorprender las guardias, a los guardias que queden protegían o que buscaban afianzar. Fue una resistencia popular que eran muy corrientes no solamente en las Islas Malvinas, sino también en otros procesos de ocupación en el continente", explicó.
"Sobre Malvinas hay operaciones intelectuales y políticas de instalar Malvinas en la agenda pública, por eso es importante tener en cuenta que el caso este del gaucho Rivero está dimensionado muchas veces. Por supuesto que lo hizo y que se resistió a una autoridad, pero no resiste la autoridad porque es argentino, se resiste a ese nuevo invasor porque él es del lugar y rechaza la invasión. Además, hay que recordar que los ingleses eran protestantes, es decir, de otra religión, por lo que los pobladores debían jurar lealtad a un rey y a una nueva religión", concluyó.
Qué dicen los registros británicos
La importancia de las muertes de colonos británicos y argentinos a manos de Rivero ha sido minimizada en la historiografía británica. Solo se ha escrito una monografía de 19 páginas dedicada exclusivamente a los hechos.
En las historias generales de las Malvinas, los historiadores británicos tienden a considerar a Rivero como un delincuente, aunque motivado por quejas legítimas económicas, basando sus opiniones en los escritos de testigos directos como James Onslow, Thomas Helsby, Robert FitzRoy y Charles Darwin. Este incidente, en el que Rivero fue el protagonista, es conocido como "Los Asesinatos de Port Louis".
En la historia oficial de las Islas Malvinas, el gobierno declaró que Rivero fue un asesino que "vendió sus hombres a los británicos", además sugiere que la imagen de Rivero como "rebelde patriota" se basa en narrativas ficticias argentinas de los años 50.


