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41 años después, así entienden los jóvenes a la guerra de Malvinas

A 41 años del desembarco de las tropas argentinas en las Islas Malvinas, las generaciones posteriores al conflicto deben mantener viva la memoria y el reconocimiento hacia los héroes que defendieron nuestra bandera. La importancia de transmitir la historia y los valores a los jóvenes.
A más de cuatro décadas, es importante mantener vivo el recuerdo y el reconocimiento hacia aquellos combatientes que con su vida defendieron nuestra bandera y nuestra patria en la guerra de Malvinas. Foto: Archivo
A más de cuatro décadas, es importante mantener vivo el recuerdo y el reconocimiento hacia aquellos combatientes que con su vida defendieron nuestra bandera y nuestra patria en la guerra de Malvinas. Foto: Archivo

Hablar de Malvinas nos moviliza siempre a los argentinos, y más aún cuando llega el mes de abril. En estas fechas, en nuestro pecho se acrecienta un poquito más el dolor que produce el conflicto en nuestras islas, aquellas que nos arrebataron y en las que hace 41 años las tropas argentinas desembarcaron para recuperar lo que nos fue profanado. A más de cuatro décadas, es importante mantener vivo el recuerdo y el reconocimiento hacia aquellos combatientes que con su vida defendieron nuestra bandera y nuestra patria.

Cuatro décadas pasaron, y muchas generaciones, las más jóvenes, las nacidas luego de la guerra, llegamos a conocer y entender todo lo que pasó en aquel entonces a través de las enseñanzas en las escuelas, el extenso material audiovisual y bibliografía existente, y también mediante el relato de ellos, de quienes a su manera –algunos más de cerca que otros– lo vivieron y lo sufrieron.

Pido disculpas por este pequeño paréntesis y la autorreferencialidad, pero quiero confesar que mientras escribo este artículo, y durante las conversaciones que mantuve con quienes más adelante les presentaré, muchas emociones se mezclaron en mi cuerpo por el hecho de hablar de los veteranos y los caídos de Malvinas, a quienes les cabe sin dudas el término de héroes. Más aún, cuando reflexiono y entiendo que se trató, en su mayoría de jóvenes que en ese entonces rondaban la edad que tengo hoy en día.

A 41 años de aquella guerra, el desafío para las nuevas generaciones implica mantener viva la memoria y reconocer a nuestros héroes. El movimiento en reclamo por nuestra soberanía no debe ser ajeno a los jóvenes, a pesar de ser tan lejanos temporalmente. Por eso es importante recordar el Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas y hablar de su significado y lo que representa en la actualidad.

Ser hijos de un héroe de Malvinas

Maximiliano (37), Marcia (35) y Mariano (26) Agüero son los hijos de Daniel Omar Agüero, quien durante el conflicto se desempeñó como timonel de maniobras y combate del crucero ARA General Belgrano, y hoy es reconocido y participa en diferentes encuentros, actos y homenajes a los combatientes de Malvinas.

Durante la guerra de Malvinas, Daniel Omar Agüero fue el timonel de maniobras y combate del ARA General Belgrano. Foto: Municipalidad de Guaymallén

Durante el 2 de abril las emociones y el recuerdo afloran para todos los argentinos, mientras que para los ex combatientes y sus familias esto se traduce en momentos aún más especiales. En el caso de los hermanos Agüero, la fecha por sí misma no implica de emociones específicas, ya que para ellos es algo que viven todos los días. “Se acerca la fecha y aunque sí aumentan las emociones, en mí, particularmente, en la vida cotidiana y en cualquier situación que implique valores, amistad, honor, amor a tu país y a la patria, siempre se me viene a la cabeza mi viejo”, contó el mayor de ellos.

“Se vive todos los días, cuando uno se levanta, simplemente al ver la bandera argentina o si se presenta determinada situación en cualquier ámbito en la que se hable de valores fundamentales como el honor, el amor a la familia y a la patria. Esos actos siempre nos recuerdan a lo que hizo nuestro papá por su país, que no fue por obligación, sino porque él quiso hacerlo”, agregaron a coro.

Maximiliano, Marcia y Mariano, los tres hijos de Daniel. Foto: Gentileza familia Agüero. Foto: Gentileza familia Agüero

En el caso de la familia Agüero, como las de cientos más que estuvieron implicados, hay otra fecha marcada con especial sazón: el 2 de mayo. Aquel día de 1982 en que el hundimiento del ARA Belgrano se convirtió en un símbolo de la guerra de Malvinas, y del cual Daniel fue uno de los sobrevivientes. “Para mí, las emociones más fuertes se producen el 2 de mayo, por mi viejo más que nada, y también por el movimiento malvinizador en los últimos años en donde se los reconoce más que antes. Al ver todo lo que le produce a él me genera algo más profundo”, expresó Mariano.

Durante la guerra de Malvinas, Daniel Omar Agüero fue el timonel de maniobras y combate del ARA General Belgrano. Foto: Gentileza familia Agüero

Maximiliano, por ser el más grande de los tres, es quien de cierta forma maneja en mayor profundidad las historias transmitidas su padre en su niñez y adolescencia en relación a la guerra, mientras que el menor confiesa que lo vivió con mayor naturalidad a medida que fue creciendo. “De acuerdo a la edad que tenía, mi viejo se iba abriendo de a poco para contarme, pero siempre era muy discreto, siempre lo mantuvo reservado o escondido, hasta hace algunos años que se sintió más libre y empezó a hablar más de Malvinas. Él nunca fue de demostrar que fue combatiente ni nada, yo creo que le habrá quedado esa coraza de cuando llegaron que nadie los recibió, por decirlo de alguna forma, y durante muchos años nadie habló de ellos”, contó Maximiliano.

“Me lo fue contando en cuotas. Por ejemplo, cuando tenía 7 u 8 años me dijo ‘yo estuve en una guerra’ y en ese momento quedó ahí. A los 12 o 13 años, fue un poco más: ‘yo estuve arriba de un barco que lo hundieron’; y así. A mí me emocionaba porque yo no era insistente en ese sentido y siempre respeté que él me contara cuando considerara oportuno. Pero me emociona y, ahora de grande, reconozco que fue la mejor forma. Era como que me leyera unas pocas páginas de un libro todas las noches”, continuó.

Durante la guerra de Malvinas, Daniel Omar Agüero fue el timonel de maniobras y combate del ARA General Belgrano. Foto: Gentileza familia Agüero

Mariano reflexionó al respecto y expresó algo que es común a todos los jóvenes. Allí refirió que cuando uno es niño no termina de comprender la totalidad de lo que abarca lo referido a las islas Malvinas, sino que a medida que uno crece va entendiendo mejor todo lo que conlleva e implica: “No lo dimensionás hasta que sos más grande, cuando uno es chico no tiene sentimientos como para compararlo y tampoco hay una noción, no se sabe la historia sobre cómo fue ni se tiene la capacidad como para saberlo. De grande sí te das cuenta, pero de chico se vive como algo más cotidiano”.

A todas las generaciones nacidas en los años posteriores a la guerra de Malvinas nos será imposible comprender cabalmente lo que vivió en el país y en las islas durante esa época, ya que “no lo vamos a terminar de entender nunca porque una cosa es transmitirlo y otra cosa es vivirlo". "Emocionalmente creo que no lo vamos a llegar a sentir como lo sintieron él y todas las personas que estuvieron ahí, o que, por lo menos, lo vivieron desde algún punto de vista estando acá o allá”, refirió el hermano menor.

Maximiliano, Marcia y Mariano, los tres hijos de Daniel. Foto: Gentileza familia Agüero

Sin embargo, sí podremos comprender la importancia que tiene y también el valor de todos aquellos combatientes partícipes. A pesar de que hayan pasado más de cuatro décadas, no debemos dejar de reconocer a los veteranos y los caídos de Malvinas y seguir transmitiendo a los más jóvenes las historias y los valores que representan: “Sería ideal, cada vez que, en alguna reunión social, un trámite en el banco o lo que sea, y esté presente un ex combatiente, que la gente frene, lo salude y por lo menos le regale un aplauso o un ‘gracias’, pero no porque haya estado en una guerra, sino porque defendió una idea y defendió el país”.

Con los pies en las Malvinas

Otra forma, aunque más difícil, de poder profundizar y comprender de forma global el tema es viajar y encontrarse en el propio lugar en que sucedieron los hechos. Esa es una experiencia a la que tuvo acceso Braian Espinoza, un joven sanjuanino de 24 años, estudiante de la licenciatura en Relaciones Internacionales, que en enero tuvo la oportunidad de viajar a las islas Malvinas en el marco de un concurso organizado por la embajada británica: “Estar en Malvinas es muy fuerte y también doloroso, pero me llevó a reflexionar mucho más sobre la importancia de amar y valorar lo que por derecho nos corresponde”.

Braian también tiene una historia vinculada con la guerra de Malvinas. Es que su tío formó parte del grupo de obreros que viajó a las Islas Georgias del Sur, ubicadas a 1500 kilómetros al este de Malvinas, para desmantelar instalaciones balleneras abandonadas, en marzo de ese mismo 1982.

Su tío formó parte del grupo de obreros que viajó a las Islas Georgias del Sur, al este de Malvinas, para desmantelar instalaciones balleneras abandonadas, en marzo de ese mismo 1982. Foto: Gentileza Braian Espinoza

“Sus relatos desde el comienzo, con la partida a principios de marzo desde Río de la Plata en el Bahía Buen Suceso hasta su rescate como prisionero de uno de los buques británicos y su regreso al continente desde la Isla Ascensión, me parecían de película pero todo fue real. Escuche muchas anécdotas y cada vez que lo hablamos me genera diversas emociones pero destaco una por sobre las demás, orgullo. Él estaba y está convencido que Malvinas es una causa que nos une a todos y esa herencia me la transmitió. Poder contar que tengo un familiar combatiente que no deja de luchar y que lleva la causa en la sangre me pone muy orgulloso”, relató.

Su tío formó parte del grupo de obreros que viajó a las Islas Georgias del Sur, al este de Malvinas, para desmantelar instalaciones balleneras abandonadas, en marzo de ese mismo 1982. Foto: Gentileza Braian Espinoza

El joven expresó que poder conocer las islas Malvinas, “sentirlas y encontrarme con todo eso que veía por fotografías o mapas me causó muchas emociones y sensaciones, algunas veces eran extrañas y otras tan fuertes que no podía encontrarles un nombre”. “Malvinas representa un recorrido y una causa histórica que sin duda es parte de nuestra identidad y que supera todo tipo de diferencias, nos une y saca a la superficie sentimientos muy profundos”.

La importancia de mantener encendida esa llama del reclamo fue un tema recurrente en el intercambio que mantuvimos con Braian, a lo que expresó que “como argentinos, y especialmente la juventud, debemos seguir manteniéndolo dentro de la conversación y nunca olvidar la causa Malvinas, porque no es solo una fecha, es parte de nuestra historia y es fundamental mantenerla viva”.

El joven viajó a las islas Malvinas en enero de este año. Foto: Gentileza Braian Espinoza

“Es de suma importancia seguir difundiendo el amor por Malvinas y nunca olvidar que los compatriotas que partieron del continente y murieron por ellas son héroes -que siempre seguirán en nuestros corazones- y que conocer los sustentos de nuestro legítimo reclamo es primordial porque nadie puede amar lo que no conoce ni defender lo que no ama”, agregó.

La experiencia que tuvo Braian en Malvinas incluyó cierto contacto con los habitantes de la isla, quienes en su mayoría son británicos, "pero también hay una diversidad de otras nacionalidades viviendo, principalmente oriundo de Santa Elena, filipinos, como también muchos chilenos”. “El trato estando ahí fue respetuoso y amable, aunque a veces se notaba la incomodidad o la distancia cuando mencionaba que soy argentino, especialmente con las generaciones más adultas que vivieron lo que sucedió en 1982 y aún lo tienen presente. La realidad de los jóvenes es diferente y son muy pocos los que viven ahí, la mayoría se va a estudiar alguna carrera universitaria al Reino Unido y los que quedan trabajan en la isla”, narró.

El joven viajó a las islas Malvinas en enero de este año. Foto: Gentileza Braian Espinoza

En ese sentido, destacó la interacción que tuvo con uno de los guías del viaje, quien es quinta generación de nativos: “nos llevó a dar un recorrido diferente por la Isla Soledad. Partimos desde Puerto Argentino hasta Bahia Yorke y la recorrimos en bicicleta. Al finalizar el día yo le pedí la posibilidad de ir hasta Monte Tumbledown, era un punto muy importante que tenía pendiente y realmente quería conocer, y, sin dudarlo, accedió de buena manera. En el camino de ida, estuvimos charlando sobre lo que ocurrió en 1982. Él me contó lo que había vivido su familia y yo, sobre mi tío. Y aunque ambos pensamos muy distinto y nunca cambiemos de parecer, siempre con respeto, pudimos dialogar y escucharnos”.

Braian destacó su visita al Cementerio argentino, ubicado en las islas. Foto: Gentileza Braian Espinoza

Otro momento que resaltó fue cuando, con el grupo, fueron a visitar el Cementerio argentino.y en donde decidió rendir un  homenaje a Julio Rubén Cao, "un maestro soldado apasionado por nuestra bandera, quien fue un hombre lleno de valores para destacar. El día que visité el cementerio quise recordar su memoria y honrarlo a él, que defendió los grandes valores de nuestro país".