El conocido periodista que dejó todo y empezó una nueva vida en España: "Se vive bien, pero no es simple"
Matías Flores supo ser uno de los periodistas más carismáticos de la televisión mendocina. Su trabajo en el Canal 9 le valió un gran cariño de la gente que siempre le manifestó su apoyo a través de las redes sociales.
Sin embargo, y a pesar de que su carrera iba en ascenso, Matías dio un volantazo y cambió por completo su vida: junto a su mujer y su pequeña hija, partió a buscar una nueva vida a España.
Fue en abril del 2021 cuando dio la noticia en el canal y un mes después estaba subido a un avión con los nervios de un nuevo y ambicioso proyecto.
“Si uno hace el análisis de estos dos años, ha sido positivo, no estamos arrepentidos, todo lo contrario. Estamos muy contentos”, contó Mati Flores a MDZ Radio. "Nos instalamos en Valencia. Nada en particular, queríamos un lugar con mar”.
“De estos dos años, la ganancia que más veo es mi hija, el cambio radical lo ha hecho ella. Yo cambié de profesión y en todos los puntos es positivo. Lógicamente uno extraña, pero hasta ahora creemos que no nos equivocamos”, detalló en “Según Cómo lo Mires”.
Matías dejó el periodismo y se metió de lleno al rubro inmobiliario. Y, a pesar de lo positivo del cambio, asegura que las cosas no están fáciles en España: “La situación se pone cada vez más compleja, la guerra ha tenido mucha injerencia. Alquilar es cada vez más difícil, si uno no tiene un conocido que le salga como garante tiene que pensar en pagar seis meses o incluso un año por adelantado”.
“Un alquiler para una familia con al menos un chico es de 750 u 800 euros, nada lujoso, nada muy céntrico. Es mucho el dinero para que se pueda venir una familia”, contó.
Y agregó: “En términos de venir a vivirse hoy a Europa, esto no es Disney. Uno tiene que venir con muchas ganas de trabajar, que ese es el plus que tenemos los que venimos de Sudamérica, acá se nos abren varias puertas por eso que traemos innato de saber resolver problemas y no hacer una tarea sino una o diez. Trabajo hay, pero una familia tiene que venir con dinero”.
“Si uno viene con ganas de ponerle onda, se puede”.
Respecto del desarraigo, señaló que “mientras uno más tarde en venir más difícil es quitárselo. Venís a Europa, los primeros meses son vacaciones y gastás más plata de la que tenías pensado. Ves cosas que no habías visto, quedás fascinado y el golpe de extrañar no se siente. Después cuando empezás en la rutina, cuando necesitás ese cable para desconectarte, es cuando extrañás la comida con la familia, la salida con los amigos, los afectos”.
“Hay personas que lo llevan de una manera súper simple y otras que no. En general se termina poniendo en la balanza la tranquilidad, la seguridad, la estabilidad; en ese momento eso que duele, duele menos”.
Desde Valencia, Mati explicó que “no es recomendable venir sin papeles, sin la posibilidad de quedarse de manera legal. Lo he visto en personas que, incluso consiguiendo contrato de trabajo (que es súper difícil, así y todo se tuvieron que volver. Entiendo a la gente que se la juega, pero he visto personas que la pasan mal. En Europa se vive bien, pero no es una vida simple”.
Y detalló: “Un sueldo mínimo puede estar entre 1200 y 1250; un alquiler cuesta 800, la cuenta es simple. Con un solo sueldo no alcanza, hay que contar las dos realidades”.
Ser un reconocido periodista no es algo que le quite el sueño: “Honestamente no extraño el periodismo. Extraño lo mismo que todos, el asado (no por la carne, sino por el ritual), las pastas en familia, eso no se vive en cualquier parte del mundo”.
Y sobre unas vacaciones al país, aseguró que trata de “ser frío con los números”.
“A nosotros nos demandaría unos 4mil euros. Con esa plata podemos dar varias vueltas acá. Un avión hasta Londres (donde vive el hermano) me cuesta 60, 70 euros ida y vuelta. Pero creo que a fin de año o el año que viene iremos”.
En cuanto a la educación de su hija, el cambio fue radical: “Lo noté en cuanto a su expresión con la vida, por la cantidad de estímulos que tiene en el colegio”.
El colegio al que asiste Emma es público, solo pagan el comedor: “Todos los colegios tienen este régimen de 9 de la mañana a 16.30. Son de primer nivel, nos sorprende lo que ha evolucionado”.

