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Las opciones de emergencia de los argentinos frente al aumento de la carne

La última suba en el precio de la carne de vaca en el país, potenció una inclinación que ya se venía perfilando en el actual contexto de crisis. Las achuras ganan terreno entre las ventas y las familias apelan a comidas "rendidoras" para llevar a su mesa. Bajan las ventas de cortes como la nalga.

Erica L. (39) observa con detenimiento las etiquetas de las bandejas de carne que están disponibles a la vista en una de las heladeras del supermercado más cercano a su barrio, ubicado en Godoy Cruz. Encuentra, que tan solo cinco bifes pequeños de peceto cuestan más de mil pesos y un trozo de marotilla supera los 800 pesos. "Ya es imposible comprar los cortes de siempre", dice la mujer y se dirige a la zona de ventas personalizadas. "¿Hoy han traído hígado?", consulta al carnicero. Su idea, al igual que miles de familias por estos días, es lograr preparar una comida sustanciosa y rendidora, sin que ello le implique quedarse sin dinero para cubrir otras necesidades básicas

En lo que va de 2023, el aumento en el precio de la carne de vaca (en todos sus cortes) superó el 50%. Y lejos de pasar desapercibida en las cuentas generales de los argentinos que la consumen, a la hora de planificar sus almuerzos y cenas, muchos prefieren mermar su consumo. De hecho, ya es común escuchar que es un "lujo" servir en el plato un jugoso bife de cuadril para cada uno de los comensales. En su lugar, las achuras, entre ellas el mondongo o el hígado, como así también los cortes de carnes más económicas como el cerdo, van ganando terreno entre las elecciones.

Es que con una Canasta Básica que ya superó los 163 mil pesos por familia en Argentina (según los datos publicados por el Gobierno Nacional), las estrategias al momento de estar frente al mostrador y decidir las compras también se basan en llevar por unidad en lugar de un kilo y minimizar así al máximo el gasto en carne de vaca.

Hacer rendir cada centavo

"Antes llevaba siempre un kilo de nalga para dejar milanesas listas en el freezer y así contar con comida para la semana. Pero ahora no puedo hacer eso. Llevo tres bifes y los voy a aprovechar para mezclarlos con verduras y arroz", confiesa Carmen (51), que ha sido docente la mayor pare de su vida. Hoy, nuevamente la crisis la hace restringir al máximo cada compra. Asegura la mujer que tres días a la semana sus hijos y nietos van a almorzar a su casa. 

"Yo los sigo esperando con comida lista, pero ya no puedo comprar tanta carne. En general, ahora llevo osobuco, carne molida y algún huesito que sirva para hacer un guiso que rinda para todos. A pesar del calor, prefiero cocinar esas comidas que son las que más alcanzan y alimentan", confiesa. Su descripción también coincide con una realidad generalizada: cuatro de cada diez personas en Argentina es pobre, según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). La inflación, también en ascenso, complementa el panorama que evidencia un deterioro en la calidad nutricional de la población en general.

La carne de vaca experimentó un aumento significativo en los últimos días.

El último aumento de la carne de vaca en el país fue el lunes. Los coletazos de esas subas se hicieron sentir en todos los hogares y también impactaron en otros alimentos básicos, como los huevos, las frutas y las verduras. En las carnicerías más grandes y también en las de barrio, vendedores, encargados y propietarios comprueban la tendencia a la baja en el consumo. "La gente está comprando menos carne que hasta hace unos meses; se buscan más las achuras y los cortes económicos. Además se nota mucho que están llevando menos cantidad y piensan mucho más la compra antes de confirmarla", coincide con esta realidad Gustavo Gutiérrez, encargado de la carnicería Vaca Negra, ubicada en la Ciudad de Mendoza.

Hígado, mondongo y huesos, en lugar de nalga y peceto

Dice Gustavo que en febrero los proveedores experimentaron una suba del 35%, en tanto que para las ventas al mostrador, el incremento superó el 42%. Al mismo tiempo, las ventas bajaron más del 15%. "Si antes llevaban, por ejemplo, un kilo de carne molida, ahora compran un poco más de la mitad", explica el encargado de este local y detalla que hoy el kilogramo de bife de nalga de primera cuesta 1.990 pesos y la carne molida 900 pesos.

Los cortes más caros ahora se llevan por bife o por unidad. 

La comparativa es llamativa en relación con los cortes más baratos: el kilo de hígado cuesta 300 pesos. al igual que el mondongo. En tanto que el corazón, muchas veces utilizado para preparar paté o cocinarlo a la plancha, cuesta 450 pesos el kilogramo. "Para una familia que tiene muchos chicos, estos son los cortes de carne que más se están llevando, porque de otro modo es imposible", comenta Gustavo y aclara que en su caso, la carnicería cuenta con descuentos y promociones para poder fomentar las ventas. Mario es carnicero y asegura que como pocas veces, ha visto que sus clientes de toda la vida han comenzado visitar su local de manera más asidua.

"Si antes venían a comprar carne a diario o día por medio, ahora vienen cada cuatro días y compran contabilizando cada bife. Lo que más se está llevando es la carne de cerdo, las achuras y los huesos", comparte el hombre y confiesa se la está haciendo "cuesta arriba" poder continuar con su negocio de siempre. "Al alquiler que sube, hay que sumar los impuestos y la compra de la mercadería que cada vez llega con precios más altos en poco tiempo. A eso se suma que las ventas han descendido; es evidente que la plata ya no alcanza ni para comer", expresa con preocupación Mario, mientras lleva a una gran heladera una pata de ternera recién descargada del camión proveedor.