El Papa argentino, un milagro
Resulta oportuno al abordar este tema, explicar que el Arzobispo de Buenos Aires, luego Cardenal Jorge Mario Bergoglio, resultaba muy cercano, y conocido en el ámbito del AMBA; no sucedía lo mismo con quienes habitamos en el interior del país, que, si bien seguíamos sus actuaciones en la prensa nacional, no teníamos la posibilidad de relacionarnos con él, como tampoco después cuando fue cardenal.
Asumí como senadora por San Luis, en marzo del año 2001, para reemplazar al que es hoy gobernador de mi provincia, que había
renunciado, estando vigente aún, para el Senado de la Nación, la Constitución anterior a la reforma, a la espera del cumplimiento del mandato de esos senadores, que era de nueve años ;viajaba semanalmente a la ciudad de Buenos Aires, y allí comencé a
conocer la verdadera importancia que el Cardenal tenía en el ámbito de su jurisdicción, donde hacía escuchar sus posiciones, en
relación a los temas de la iglesia católica, pero también ,respecto de la protección de los más vulnerables, alzando su voz, en reclamos diversos.
Este trabajo me hizo acercarme a él, quien siempre me recibió con absoluta cortesía y en forma inmediata, evacuándome las consultas que le hacía en el momento o simplemente con una llamada telefónica días después. Era como el faro al que uno acudía, ante situaciones posiblemente grises, o dudosas, para no violentar principios, y valores, que, en el caso mío, están insertados en la doctrina social de la Iglesia católica.
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En oportunidad de tratarse el matrimonio de las personas del mismo sexo, que venía con media sanción de la Cámara de Diputados, me encontraba presidiendo la comisión de legislación general del Senado de la Nación; era un tema ríspido, un planteo de debate con voces diferentes, coincidiendo con los partidos del mundial , y con mucho apuro de algunos sectores para que se tratara en la comisión y luego en el recinto.
Recuerdo la primera reunión de comisión, además de los miembros naturales de la misma, se presentaron el senador por la UCR Gerardo Morales, el senador por el Frente para la Victoria Miguel Pichetto, y el senador Socialista por la Provincia de Santa Fe, Giustiniani, requiriéndome que fijara con urgencia la fecha de elaboración del dictamen, para que pasara al recinto a su tratamiento.
El cardenal Jorge Bergoglio ya estaba siendo referenciado en los medios nacionales por este tema; se había dictado un fallo que autorizaba un casamiento, de un juez de la ciudad de Buenos Aires, y el cardenal le había solicitado al jefe de gobierno de la ciudad, Mauricio Macri, que le diera instrucciones para que el mismo fuera recurrido, al que este no accedió. Inmediatamente iniciado el de la comisión, ingresaron proyectos de ley propiciando la unión civil, como algunos la definían, de los senadores, Romero y Escudero de Salta, de la senadora mendocina Montero, de la senadora Bogado de Formosa, los que incorpore al tratamiento en forma conjunta con el que venía de la Cámara de Diputados.
Se inicia con ese proyecto de ley, una nueva etapa en el Senado la federalización del tratamiento de ,los proyectos: recorrimos 9 provincias, 15.000 kilómetros, 100 horas de grabación, todo en solo 20 días hábiles que eran lo que se habían establecido como máximo para que se expidiera el dictamen. Se recogieron muchos testimonios en el ámbito nacional y en la sede del Senado de la Nación, y salió a la luz, la discriminación, marginamiento, y falta de reconocimiento de derechos fundamentales, respecto a las parejas del mismo sexo; poder ingresar a la sala de terapia intensiva, los derechos hereditarios, alimentarios, etc.
Debía regularse desde el punto de vista de los derechos civiles, la protección de los derechos de aquellas personas del mismo sexo que estaban conviviendo. El cardenal Bergoglio se encontraba en el centro de la tormenta por las opiniones que había vertido, y ahí decidí yo, consultarle sobre el pre-proyecto de dictamen que habíamos realizado, para modificar el proyecto de ley que venía de diputados.
Me atendió, se lo llevé y se lo dejé, y a las 24 horas me llamo a mi casa, y simplemente me dijo “adelante”. El mismo contemplaba la unión de las personas del mismo sexo, pero no el matrimonio, ni tampoco la adopción de niños. Con el debate de esa temática, paso a ser el opositor del gobierno, según lo calificaba el oficialismo, creo que todos los que participamos en esa sesión, recordaran los improperios destinados al cardenal Bergoglio, no sé cuáles eran mayores si los que me dirigían a mí, o lo que le decían a él, yo solo los pude contestar al cerrar la sesión, como presidente de la comisión.

Foto: Enrique Cangas.
Ese 13 de marzo, de diez años atrás, estábamos expectantes a la espera de la elección del nuevo Papa; yo estaba haciendo uso de la palabra, cuando el celular me comenzó a sonar insistentemente, era, mi familia y amigos para decirme que Bergoglio era el nuevo Papa. Pedí la interrupción para poder hablar y hacerle el homenaje, se alzaban las voces desde el bloque oficialista diciendo no, pero el Presidente del Senado en este momento Boudou, me dio la palabra y así tuve el honor providencial de poder homenajearlo sencillamente, porque la emoción no me permitía más.
Al sacerdote que es el primer Papa Latinoamericano y primer Papa argentino. Se hace camino al andar, el anduvo mucho, hizo el camino hacia Roma,: un Papa argentino. Un Milagro.
* Liliana Teresita Negre de Alonso. senadora nacional, mandato cumplido, abogada.

