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Un abrazo sereno… Para evitar deshidratación y golpes de calor

Esta semana hemos soportado temperaturas altísimas, y el artista Juan Barros comparte en MDZ una de sus ilustraciones acompañada de buenas reflexiones que nos dejan pensando.
Tremenda ola de calor en todo el país.
Tremenda ola de calor en todo el país.

Porque no quería volver al pasado… ella quedó desnuda –el solar de las miradas-.
Y se defendía del abrazo porque le recordaba a los espantapájaros
-así sufrió el cuerpo del hombre- -arrasada en el lugar del otro-.
Entre sollozos el deseo gritaba asfixiando.
Maniatado por el destino…
El deseo es una urgencia.

Un mendigo le regaló un abrazo
Y lo que él es le hizo sentir lo que es Ella.
Se había quedado sin palabras…
El abrazo la nombró.
Tal vez la primer palabra fue un susurro al decir… ¡te quiero!
Y mirándonos enhebrar las miradas.
El amor pasa entre nosotros reuniéndonos -nos hace ser al hacernos con el otro-.
La palabra es un hecho.
Al abrazarnos el otro es nombrado en nosotros.

Lo que había podido ser capaz de diferenciarnos ahora es capaz de complementarnos al modo de un rompecabezas que da forma al corazón. “Aquel día, el Emperador Amarillo mostró su palacio al poeta. Fueron dejando atrás, en largo desfile, las primeras terrazas occidentales que, como gradas de un casi inabarcable anfiteatro, declinan hacia un paraíso o jardín cuyos espejos de metal y cuyos intrincados cercos de enebro prefiguraban ya el laberinto. Alegremente se perdieron en él, al principio, como si condescendieran a un juego y después no sin inquietud…

Al pie de la penúltima torre fue que el poeta (que estaba como ajeno a los espectáculos que eran maravilla de todos) recitó la breve composición que hoy vinculamos indisolublemente a su nombre, y que , según repiten los historiadores más elegantes, le deparó la inmortalidad y la muerte, El texto se ha perdido; hay quien entiende que constaba de un verso; otros, de una sola palabra. Lo cierto, lo increíble, es que en el poema está entero y minucioso el palacio enorme, con cada ilustre porcelana y cada dibujo en cada porcelana y las penumbras y las luces de los crepúsculos y cada instante desdichado o feliz de las gloriosas dinastías de
mortales, de dioses y de dragones que habitaron en él desde el interminable pasado. Todos callaron, pero el Emperador exclamó: Me has arrebatado el palacio! y la espada de hierro del verdugo segó la vida del poeta”.

Fragmentos de “Parábola del palacio”
Jorge Luis Borges

Juan Barros es artista plástico, poeta y psicólogo. Perdió la vista a una temprana edad, pero eso no le impidió desarrollarse en el mundo del arte.