Presenta:

¡Pobre de mí! ¿Estás tan pobre de vos? ¡Estoy pobre del otro!

Esta semana salieron estadísticas que demuestran que 2 de cada 3 niños es pobre y el artista Juan Barros comparte en MDZ una de sus ilustraciones acompañada de buenas reflexiones que nos dejan pensando.
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Dos de cada tres niñas y niños en Argentina (66%) sufren estar pobres por ingresos. ¡No soy pobre! Estoy pobre. O están privados de derechos básicos. Así sufren el acceso a la educación, a una vivienda y a condiciones de agua o hábitat seguros. Así gritan los niños a través del informe presentado por Unicef… Y la pobreza es menos de lo que somos que de las circunstancias. Además…

La pobreza es otro disfraz que oculta realmente quién soy. Otros “ni-ni", ni como soy ni, y…no pareciera un lenguaje inclusivo….
¡No incluye! excluye del lugar del otro. “Por las noches el Gran Tamerlán se disfrazaba de mercader y recorría los barrios bajos de la ciudad para oír la voz del pueblo. Él mismo les tiraba de la lengua".

-¿Y el Gran Tamerlán? -preguntaba-. ¿Qué opináis del Gran Tamerlán? Invariablemente se levantaba a su alrededor un coro de maldiciones y de rabiosas quejas. El mercader sentía que la cólera del pueblo se le contagiaba. Arrebatado por la indignación, añadía sus propios denuestos, revelaba un odio feroz contra el gobierno. A la mañana siguiente, en su palacio, el Gran Tamerlán se enfurecía.

¿Sabe toda esa chusma -pensaba- qué es manejar las riendas de un imperio? ¿Creen esos granujas que no tengo otra cosa que hacer sino ocuparme de sus minúsculos intereses, de sus chismes de comadres? Y se dedicaba a los intrincados problemas oficiales. Pero a la noche siguiente el mercader volvía a oír las pequeñas historias de atropellos, arbitrariedades, abusos de la soldadesca, prevaricatos de los funcionarios, deshonestidades de los cobradores de impuestos, y de nuevo hacía causa común con el pueblo”. (Gobernantes y gobernados – Falsificaciones – Marco Denevi)

Desenmascarar, el nuevo paradigma. La pobreza nos hace cómplices del disfraz y del secreto detrás del disfraz. Todo el año es carnaval… comienza un tango con música de Julio De Caro y Letra de Dante A. Linyera:

“El mago carnaval suena en las calles, ruidosos cascabeles de ironía, muchachos, esta noche la corremos del brazo del placer y la alegría... La vida sin garufa es cementerio y el alma sin amor, jardín sin flores hay que gozar, porque la vida es corta, y entonar esta canción triunfal:

Todo el año es carnaval, cada ser un arlequín, ¿para qué vas a penar si la dicha está en reír? Todo el año es carnaval, olvídate de sufrir, "este mundo es un fandango y una vez hay que morir... Si el amor te trata mal, ¿qué te importa del amor? Te ponés otro disfraz que te oculte el corazón...” ¿Sos como sos? Usa un disfraz para ocultarse de sí mismo… Nada lo diferencia de todos. Todos son él. La libertad no es un disfraz. Es la más propia desnudez. Uno necesita ser solo como es.

¿Acaso nos disfrazamos tanto que nos tropezamos con nosotros mismos…? Llega el carnaval y ese tiempo en el que no nos tomamos en serio los disfraces. ¡El resto del año… Sí! ¿De qué disfrazamos a los pobres? Nuestro pobres… Sin necesidad de justificarse… Un disfraz que estigmatiza. El disfraz es el único modo de explicar al otro.¿ Y la impunidad cultural? ¿Queda sin castigo… lo que nos empobrece?

Porque todo es posible en el ¡Sí, puedo! Del carnaval. Los pobres no saben de sí mismos más que su pobreza. Pero hay otro conocimiento de sí mismos al hacernos prójimo “No es el abismo entre el pobre y el rico, sino entre la indiferencia y el dolor, entre el desinterés y la agonía, entre el ánimo del insensible Epulón y el ignorado Lázaro. La parábola no pretende un discurso sociológico. Que uno sea rico y el otro pobre no define el drama de la indiferencia y la indigencia. Podría acontecer al revés bajo otras circunstancias que la parábola no refiere, pero que son posibles en la realidad.

Se trata del paso no dado hacia el prójimo que espera o necesita compasión. O alguna de las formas del amor”.

(Padre Gustavo Seivane)

Es Carnaval pero…
No necesitás vivir atrás de un disfraz…
Hacernos prójimo nos desenmascara.
“Viví, estudié, amé y hasta creí,
Y hoy no hay mendigo al que no envidie sólo por no ser yo.
Hice de mí lo que no supe,
Y lo que pude hacer de mí no lo hice.
Vestí un disfraz equivocado.
Me tomaron enseguida por quien no era, y no lo desmentí, y me perdí.
Cuando quise arrancarme la máscara,
Estaba pegada a la cara.
Cuando la arrojé y me vi en el espejo,
Ya había envejecido.
Estaba borracho, y no sabía vestir el disfraz que no me había
quitado”. (El libro del desasosiego, Fernando Pessoa)

Juan Barros es artista plástico, poeta y psicólogo. Perdió la vista a una temprana edad, pero eso no le impidió desarrollarse en el mundo del arte.