Despedimos con amor a nuestro compañero Pablo Villarruel
Flaquísimo, con un jopo cuidado, siempre bien cuidado, y algún chiste ácido para decir. Silencios oportunos y alegría cuando hacía falta; adentro de la redacción y mucho más afuera, donde los grupos se fortalecen. A Pablo Villarruel lo vamos a extrañar mucho. Lo despedimos con amor.
Falleció hoy, luego de pelearla durante un tiempo largo y nos dejó un recuerdo hermoso a todos los que lo conocimos. En MDZ fue un pilar anímico, un gran compañero. También lo saben en otros medios de comunicación donde Pablo tenía amigos entrañables; en la Universidad Juan Agustín Maza, donde cursó, y en la calle.
En MDZ trabajó en la sección Sociedad, con pericia y picardía para hallar y contar noticias. Estaba feliz con Faustino, su hijo, y con quien había sido su compañera; Ana. Todos acompañamos a Tito, el padre de Pablo, y a toda su familia que estuvo luchando junto a él. "Tengo el mejor recuerdo y en realidad va a estar siempre conmigo y con todos. Como compañero tenía un gran humor, con algún chiste para sacarte de un mal momento. Pero además era muy sensible", recordó una compañera de redacción.
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Futbolero, maradoniano y comprometido. Amante del fútbol y el periodismo, fue parte de los libros "Mariandina", junto a otros periodistas mendocinos.
Por su salud recibió un trasplante en Córdoba porque en Mendoza ese proceso no se podía hacer. "Como paciente mendocino trasplantado en Córdoba, sufrí el desarraigo. Me alegra que otros no pasen por lo mismo", comentó Pablo cuando se inauguró un centro de trasplante de médula en Mendoza.
Con todo el cariño que nos dio, ahora lo despedimos. MDZ acompaña de esta manera a toda su familia en este doloroso momento.

