¡Yo no ejercito el silencio!
Soy mamá de un hijo muerto. El asesino, un policía que desparramó balas con toda su ira y logró fusilar por la espalda, a tres jóvenes que estaban compartiendo una cerveza en una estación de servicio. ¿Cómo un hombre tan violento formaba parte de la Policía Federal? ¿Cuánto daño habrá causado en toda su vida? Desde entonces me involucré dando charlas a cadetes que están en plena formación en las escuelas de policía, con la intención de "humanizarlos" desde mi lugar de mamá.
¿Qué hay detrás de los muros? La primera vez que ingresé a un penal, me tembló el corazón. Ahora bien, les contaré algo que talvez cueste comprender. Hace algunos años acepté ser voluntaria de un Programa de Justicia Restaurativa que se realiza en unidades carcelarias de San Martín. Se preguntarán porque lo hago. No quiero quedarme de brazos cruzados, pienso en la seguridad de mi familia, de mis amigos y también del que está leyendo en este momento estas líneas.
Alguna vez alguien me dijo que hablar con los presos es una tremenda muestra de coraje y dignidad...bueno, no sé si tanto. Somos varios los voluntarios que intentamos qué una vez cumplida la condena, se pueda reducir el índice de reincidencia. ¿Cómo lo hacemos? Unimos esfuerzos para que el día de mañana haya menos violencia.
Con la ayuda de empresas que donan telas, y personas que donaron máquinas de coser, fueron creados los "Talleres con Sentido" un hermoso espacio de costura donde mujeres pueden aprender un oficio y así, cuando retomen su libertad tengan nuevas herramientas para comenzar un futuro mejor.
Una de las internas me dijo ¡Cuándo salga de acá no seré más chorra, seré costurera" Nuestro lema es "Reparar para no repetir" y hemos obtenido buenos resultados.
Yo elegí ser un eslabón en esta cadena restauradora.
* Silvia Irigaray, mamá de Maximiliano Tasca. Masacre de Floresta 29/12/2001. Integrante de la ONG's Justicia Restaurativa Ar