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Volver a los valores, esa es la verdadera inclusión

Una vez más basta hablar con cualquier colega o consultar cualquier medio de comunicación y la palabra que resuena en cada lugar es inclusión. La licenciada Erica Miretti nos hace en MDZ una buena propuesta de recuperación de valores.

Más allá de las mil y una recetas que cada experto cree válida, acompañada de reflexiones, estrategias y hasta un lenguaje nuevo, a las claras no sucede. Basta con mirar la tele, entrar a un colegio y observar a la gente en cualquier espacio de intercambio. No se vive la inclusión impuesta desde los papeles, capacitaciones o cambiando sutilmente las plantillas de inscripción.

Estoy convencida cada día que tengo la oportunidad de estar con todos los actores que hacemos la educación,  qué hay una sola manera de llegar o recuperar la verdadera inclusión. Y es nada más ni nada menos que volver de una buena vez a los valores.

Pienso y me digo, si no es tan complicado, ni se necesitan grandes especialistas.

  • respeto
  • compasión
  • empatía
  • sinceridad
  • escucha

Y si tenemos que darnos con uno, creo que todos elegimos el mismo , respeto, si tan solo pudiéramos sencillamente manejarnos siempre con respeto, con las elecciones del otro, el tiempo, saber que no hacer perjudica el trabajo de otro, cumplir con mi parte como éticamente corresponde desde el  lugar y rol que nos toque.

Volver a lo simple, lo obvio, recuperar los valores, ayudarnos respetarnos, hacer cosas por lo demás no solo por mí, así todo sería más fácil, más sencillo. Con los valores en la práctica, y no en los papeles, la inclusión está garantizada.  Claro que no podemos olvidar la actitud que promueve un clima socioemocional.

Seguro contenedor óptimo para desarrollar las habilidades y capacidades que necesitamos para la vida. Primero siempre ser buena gente. Claro errores tenemos todos pero siempre debemos volver a la meta y rodearnos de gente que nos ayude. Se enseña con el ejemplo. 

El lema: veo, respiro, siento y transmito valores. Absorbo valores y los llevo a la práctica. Pero mientras se hable , se escriba, se obligue, si en la vida diaria no nos formamos con adultos que muestren una convivencia en valores mínimamente con justicia, respeto y solidaridad seguiremos perdiendo el tiempo.

Simplemente respetemos cómo un mandamiento indispensable y lo demás, lo demás viene solo.

* Lic. Erica Miretti, psicóloga. Neuropsicoeducadora. Docente