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Rescataron dos aves protegidas en Malargüe

Se trata de un búho magallánico y un ejemplar de águila mora, ambas especies de la fauna silvestre protegida de Mendoza.
Foto: Mendoza Gobierno
Foto: Mendoza Gobierno

Hace unos días, un poblador de Malargüe dio aviso de la presencia de un búho magallánico?? o tucúquere? (Bubo magellanicus) que se encontraba en zona rural con un evidente comportamiento que demostraba su imposibilidad de volar. Al ser rescatado por el personal de Guardaparques de la delegación sur de la Dirección de Recursos Naturales Renovables, notaron que se trataba de un búho juvenil con signos manifiestos que le impedían volar.

Una vez contenida el ave, se comprobó que las plumas de sus alas habían sido cortadas, situación que suele realizarse cuando pretenden contener al animal en cautiverio, indicador de maltrato y crueldad animal.

Gracias al trabajo en red el Departamento de Fauna Silvestre, se logró contar con el apoyo de la Fundación S.O.S. Acción Salvaje para trasladar al ejemplar y ser entregado luego a Fundación Cullunche para continuar con su atención y posible posterior liberación.

Por otra parte, también en la Delegación Regional de Recursos Naturales Renovables de Malargüe se recibió el aviso de la aparición de un ejemplar de águila mora (Geranoaetus melanoleucus), el cual fue identificado al costado del camino, a las afueras de esa ciudad, donde el personal de Guardaparques realizó el rescate.

Desde el Departamento de Fauna Silvestre se coordinó el traslado del ave para ser atendida en primera instancia por el personal veterinario del Ministerio de Seguridad en San Rafael. Luego de realizarle radiografías, se constató que el ave había sido víctima de un disparo de arma de fuego. En el estudio se identificó la presencia de más de diez perdigones en su cuerpo. Una vez estabilizado, se derivó al centro de rescate de la Fundación Cullunche para continuar con su tratamiento a fin de intentar recuperarlo ya que su estado es reservado.

Explicó el director de Recursos Naturales, Sebastián Melchor: “En general, las aves rapaces se han visto forzadas a modificar su zona de nidificación, trasladándose hacia zonas menos urbanizadas y dejando su hábitat de origen sin controladores naturales. El ser humano es el responsable por este desplazamiento, no solo por el impacto en los ambientes de estas aves sino también por la captura y tráfico ilegal de ellas. Es por eso que se debe preservar a los especímenes que aún nidifican en zonas urbanas. El incremento de las poblaciones de aves rapaces puede contribuir al control biológico de roedores plaga y para incrementar las poblaciones de rapaces, se debe mejorar su hábitat. Estas aves no representan una amenaza para mascotas como perros y gatos”.

Nuestra provincia cuenta con más de diez especies de rapaces que habitan diferentes ecorregiones. Entre estas se encuentran gavilanes, águilas, halcones, búhos y lechuzas, todas ellas protegidas por la Ley de Fauna Silvestre.

Las aves rapaces son eficaces consumidoras de roedores, lo que las convierte en especies útiles para el ser humano, por su rol ecológico profiláctico y porque contribuyen al control integrado de plagas. Estos animales se encuentran en la parte superior de la cadena de alimentación. Comen roedores, peces, insectos, anfibios y reptiles, animales propensos a experimentar superávit poblacional, dependiendo de los factores de cada temporada. Las rapaces permiten controlar esas poblaciones al impedir la generación de plagas perjudiciales para el ser humano en las zonas urbanas y para los cultivos en las zonas rurales.

La captura, tenencia ilegal y comercialización de fauna están penadas por la legislación, como también la destrucción de sus hábitats. El presunto infractor podría quedar a disposición de la Justicia y podrá recibir prisión. Además, las multas por este tipo de infracciones alcanzan valores de hasta $713.880 por ejemplar, según la gravedad del hecho.