El fútbol y la educación: una pelea eterna por los chicos que sueñan con llegar
Uno de tantos problemas que atraviesan a la Argentina es la crisis educativa. Entre todos los aspectos que se abordan en este ámbito tan trascendental para el futuro de las personas, en lo particular, y del pueblo, en lo general, la deserción escolar es uno de los principales. Esto producto de que un niño que abandona la escuela carece de lo académico que puede aportar la educación, pero también de lo interpersonal que se desarrolla en dicho ámbito.
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A esta ecuación de crisis educativa, se le deben agregar los sueños de los chicos. Aunque muchos aspiran a ser abogados, médicos, arquitectos y tantas otras profesiones, muchos también ven en el deporte una posibilidad de futuro. Entre ellos, obviamente, se destaca el fútbol.
Productor de tantas alegrías, también puede ser un dolor de cabeza, y no hablando propiamente de si Emiliano Martínez atajaba o no aquel remate contra Francia, sino de lo que la preparación para el profesionalismo pueda significar en la educación de los chicos.
(Foto: Club Atlético Boca Juniors)
Los deportes federados suelen tener horarios de entrenamiento por la tarde en razón de que los chicos puedan ir al club después del colegio. Esto no siempre pasa en el fútbol y muchos deben ajustar su escolaridad a los horarios de entrenamiento, teniendo así que abandonar sus grupos de amigos y escuela, para poder estudiar a distancia o en horarios distintos y prepararse de la mejor manera para intentar llegar a primera. Sí, intentar, porque ese gran sacrificio, la mayoría de las veces, termina siendo estéril.
Así, los niños, en plena preadolescencia, deben enfrentar problemas a los que otros, de su misma edad, se enfrentarán años más tarde cuando terminen el secundario: el futuro de su vida. De esta manera, se genera una precocidad para la que pueden no estar preparados. Por esto, algunas instituciones buscan resolverlo mediante escuelas propias dentro del mismo club, como los casos de River Plate e Independiente. También Ferrocarril Oeste anunció la apertura de su propio instituto educativo y algunos más en el Interior cuentan con el mismo proyecto, pero no es lo más común.
(Foto: Club Atlético Independiente)
En este aspecto, es llamativo cómo los clubes terminan empujando a los chicos, queriendo o sin querer, a abandonar los espacios en los que se vienen desarrollando, cuando les llega el momento de la competencia. Este sistema, transforma a algo que debe ser complementario y luego una oportunidad, en algo prioritario en la formación de una persona.
Al mismo tiempo, no faltan ejemplos como Carlos Timoteo Griguol, que buscaba formar a sus jugadores más allá de un campo de juego, ni tampoco faltan ejemplos negativos de entrenadores de otros deportes, que ponen un deporte amateur por encima de otras obligaciones que tienen sus jugadores.
Es entendible la exigencia de los clubes sobre sus jugadores, dado que, sin importar su edad, son activos de los socios. Al mismo tiempo, son personas y eso es lo principal ante cualquier situación. Otro tanto por el cual debería velar el club, en favor de sus socios, es que un jugador "mejor preparado" lo está en todos los aspectos y no solo en lo físico; sino de forma integral, manteniendo una armonía entre su deseo de llegar al más alto nivel y, al mismo tiempo, mantener su educación y sus vínculos de una forma sana y que aportan a su mejor desarrollo.