La reliquia escondida en un pueblo del sur mendocino
La Villa 25 de Mayo, una antigua localidad de San Rafael, es un pequeño pueblo ubicado a menos de 25 kilómetros de la capital del departamento del sur de Mendoza que guarda una estrecha relación con la historia y que preserva el acervo cultural de sus antepasados y la estética original de las construcciones de la zona. En el camino principal de la localidad, una reliquia mantiene su estética aunque se transformó en otro tipo de negocio.
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Allí, en 25 de Mayo, se ubicaron los primeros pobladores de la zona a principios del siglo XIX e instalaron el Fuerte San Rafael del Diamante, el 2 de abril en 1805, emblema turístico del pueblo, y desde donde surgió el departamento de San Rafael hasta que fue trasladado hasta la localidad cabecera a principios del siglo siguiente.
Por sus características y la preservación de las construcciones originales, en la actualidad la Villa 25 de mayo se promociona como un “pueblo museo”. Nuevos emprendimientos turísticos de alojamiento se mezclan con aquellas construcciones que continúan mostrando sus estructuras originales de adobe y los típicos ladrillos de barro utilizados en ese entonces para construir los hogares, además de que mantiene gran mayoría de las calles aledañas a la ruta principal sin pavimentar para preservar y darle ese "condimento" de antigüedad.
Bordeando la Ruta 150, aquella que atraviesa el pueblo camino a Los Reyunos, y a menos de un kilómetro del histórico fuerte, se puede avistar una reliquia del pueblo que el paso del tiempo no se llevó por delante, arquitectónicamente hablando, ya que no funciona como tal.
Allí anteriormente funcionaba la antigua estación de servicio de la localidad. En su exterior todavía se mantiene la estética de la petrolera, con sus antiguos surtidores de combustible intactos que hasta hace algunos años funcionaban, pero hoy sin la posibilidad de brindarle a los viajeros la posibilidad de llenar el tanque de sus vehículos en el camino hacia uno de los principales embalses de San Rafael, Los Reyunos.
Por dentro, además de provisiones como alimentos y bebidas necesarios para disfrutar del lago de Los Reyunos y un informador turístico con revistas y en formato digital, los nostálgicos se emocionarán al encontrar antigua una casilla de locutorio.
Esta reliquia reconvertida en minimarket, además, se encuentra a menos de 200 metros de otro de los principales puntos históricos de la localidad: la Capilla Nuestra Señora del Carmen, que aún preserva las primeras imágenes y vestiduras de la época.

