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Las tradiciones que explican la llegada masiva de mujeres rusas a Argentina

Las mujeres rusas embarazadas llegan solas y de a montones a Argentina, en búsqueda de dar a luz en nuestro país e impulsadas por costumbres y tradiciones propias del gigante euroasiático.
El extraño fenómeno comenzó a mediados de 2022, tras el inicio de la Invasión a Ucrania Foto: Shutterstock
El extraño fenómeno comenzó a mediados de 2022, tras el inicio de la Invasión a Ucrania Foto: Shutterstock

En plena tensión por las rusas que fueron "inadmitidas" por Migraciones en Ezeiza, sigue creciendo el número de embarazadas que llegan al país con el fin de dar a luz en la Argentina. En muchos de los casos, las mujeres llegan solas, algo raro para la cosmovisión local, pero no tan extraño en el país euroasiático, dado que la tradición marca que las mujeres deben separarse de su esposo durante las últimas semanas de gestación, para “no traumarlos” y así evitar que el matrimonio se ponga en riesgo.

Ya es sabido que desde el inicio de la guerra de Ucrania, pesan sobre Rusia una gran cantidad de sanciones internacionales que le impiden a sus ciudadanos viajar a muchos países. Así, Argentina se transformó en uno de sus favoritos para el "turismo de nacimiento" por las facilidades para el ingreso y la posibilidad de adquirir la ciudadanía. Esta combinación de motivos culturales y el momento histórico que vive el país más grande del mundo, sirven para alimentar este deseo de las madres rusas de tener a sus hijos en suelo argentino.

El esquema familiar ruso

Ajeno completamente a nuestro entendimiento, en Rusia las mujeres son preparadas para dar a luz en soledad. Los padres, en lugar de acompañar durante el parto o esperar con ansias en el pasillo de un hospital, conocen a sus hijos cuando salen de la maternidad. Esto se debe a que existe la creencia de que el hombre se traumatizaría al ver el momento del parto y esto podría destruir el matrimonio para siempre.

Ese tiempo, el padre lo aprovecha para comprar cosas para el bebé en camino y prepara la casa para el arribo de su hijo. También parte de la tradición es el evitar comprar cosas antes del parto, dado que trae mala suerte. Parte de la misma tradición, la familia más cercana puede conocer al niño una vez que el mismo hubiera cumplido los 40 días, tiempo mínimo que considera la Iglesia Ortodoxa para que el neonato pueda bautizarse.

Tradición y supersticiones

Siendo una sociedad muy atravesada por las supersticiones (como la del lobizón y el séptimo hijo varón, que heredamos en estas tierras), en Rusia también acostumbran ocultar el embarazo mientras sea posible. Esto se debe a que estiman que puede dar mala suerte o sufrir de un mal de ojo que produzca un fallecimiento prenatal del niño.

De esta misma manera, las fiestas para revelar el sexo y los baby showers suelen ser ocasiones escasas y con un círculo muy íntimo de personas. Así, las rusas terminan siendo impactadas por la pregunta de un agente de Migraciones sobre si está o no embarazada, dado que para ellas es absolutamente ajeno recibir ese tipo de preguntas.

Licencias y planificación

La legislación es completamente generosa en cuanto a las licencias por maternidad. Mientras que en Argentina son 90 días, en Rusia dura tres años, con un año y medio de paga completa y el resto con un 60% del salario. Así, la planificación de un parto en el extranjero es mucho más simple.

Además, está muy bien visto tener hijo en otros países porque significa pertenecer a cierta élite o tener algo más de estatus. Ahora, con la guerra de Ucrania y las sanciones internacionales sobre el Estado ruso, Argentina es una buena opción y parece que los hospitales públicos de la Ciudad de Buenos Aires tienen buena consideración entre las rusas que buscan dar a luz en el extranjero.