Trabajo y ganancias superiores: las experiencias de argentinos que emigran
La emigración en Argentina y la oferta laboral para los jóvenes es un tema que se ha instalado fuertemente en el debate popular. En los últimos días, Maru Botana quedó en el centro de la escena al describir el presente de su hija Lucía fuera del país. Concretamente, la hija de la famosa chef se encuentra en la isla de Hawaii desempeñándose como empleada doméstica hace ya algunos meses.
Para conocer cómo es la realidad de los jóvenes que deciden emigrar fuera de la Argentina, MDZ contactó a varios jóvenes en destinos como España, Australia y Alemania para profundizar en los cambios en el estilo de vida y también la situación laboral en aquellos países.
España, por la cercanía cultural e idiomática que representa para los argentinos, es donde muchos se instalan con la intención de comenzar una nueva vida.
Federico Gómez emprendió viaje junto a su novia desde Mendoza hacia Castellón, una ciudad cercana a Valencia, en abril de 2022. El joven contó que la vida en España “es un mundo completamente distinto”. “Primero es mucho más tranquilo, y en cuanto a la seguridad hay mucha diferencia. Hay robos, sí, pero te enterás muy de vez en cuando. Los autos pueden pasar la noche en la calle sin necesidad de tener que preocuparse, y no existe el hecho de robar una rueda o romper un vidrio para robarse el estéreo”, remarcó.
En cuanto a la realidad laboral del país ibérico, comentó que la mayor demanda está concentrada en el sector turístico relacionado a la hotelería y gastronomía, pero quienes viajan con títulos profesionales pueden conseguir algo de su rubro. “Lo primero que se consigue es la hotelería, aunque hay casos que vienen con sus títulos y consiguen trabajo de lo que estudiaron. En el turismo se busca empleados como camareros, cocinero. y eso da ingresos rápido. Por día se puede llegar a ganar entre 45 y 55 euros limpios”, expresó.
Luego de trabajar durante el verano como camarero en un local de Castellón, en la actualidad se desempeña como empleado en una cafetería donde gana alrededor de 1.350 euros al mes. Federico siempre recomienda a sus conocidos vivir esa experiencia de emigrar debido al cambio en la calidad de vida que se tiene allí: “Con cualquier trabajo se llega a fin de mes. Un alquiler cuesta entre 500 o 600 euros, y en comida entre dos personas, en el supermercados se gastan aproximadamente 300 euros. Es una diferencia enorme con Argentina”.
“La vida es mucho mejor en España, hasta hay una gran comunidad de argentinos. Yo me junto a jugar a la pelota una vez a la semana, también a comer un asado. Uno trabaja y se puede permitir gustos como tomarse una cerveza todos los días, ya que la cerveza sale 1,50 o 2 euros”, agregó.
Una situación similar es la que vive Pablo Yebra, mendocino que lleva un par de años instalado en España. El joven estuvo trabajando durante un año en un bar y restaurante hasta que decidió dejar su trabajo para viajar por toda Europa durante siete meses y en los últimos días comenzó un nuevo trabajo en el centro de Málaga como mozo en un restaurante de alto nivel.
En cuanto a su nueva realidad laboral, se asemeja a la expuesta por el joven anterior. Pablo comentó que el sueldo en un puesto de ese estilo alcanza los 1.500 euros, que al deducirle algunos impuestos y seguridad social, le queda al empleado en aproximadamente 1.350 euros.
“El estilo de vida es similar al que hay en Argentina -comentó- a diferencia de que la gente tiene un mayor poder adquisitivo entonces sale y gasta más en comer afuera o tomar algo. Aquí en Andalucía la gente sale más a disfrutar, sea de cualquier trabajo”, señaló.
Otro de los destinos muy elegidos por aquellos jóvenes que emigran en búsqueda de una experiencia de vida diferente es Australia. Entre quienes viajaron hacía aquel país se encuentran Carla Beltramini, oriunda de Entre Ríos, y su marido, quienes hace algunos meses, luego de vivir un año en Barcelona y seis meses en Mallorca, se instalaron en Manly, una ciudad cercana a Sídney, en Australia.
“Nuestro primer destino para emigrar era Australia cuando vivíamos en Argentina, pero por la pandemia cerró las fronteras y nosotros igual teníamos la intención de emigrar. Entonces, nos fuimos hacia España, que estaba permitido entrar. El año anterior, cuando se permitió entrar a Australia, pudimos conseguir la visa Work & Holiday y nos vinimos hacia Manly, una ciudad cerca de Sídney”, contó a MDZ.
Sobre los trabajos que se pueden conseguir, aseguró que es un proceso rápido: “Nosotros en una semana conseguimos trabajo acá en la farm (campo), y desde el 5 de diciembre estamos trabajando”.
En cuanto a esa elección, Carla explicó que es debido a una de las regulaciones del país australiano para aquellas personas que viajan con intenciones de quedarse allí por más de un año: “Lo que dice Australia es que si sacás una visa Work & Holiday por un año y la querés extender por un segundo año, hay que realizar ciertos tipos de trabajo en ciertas zonas. Uno de esos es trabajar en una farm, un campo.
“Nosotros conseguimos en un campo y actualmente estamos realizando tareas de irrigación sobre la cosecha, en este caso de la siembra de maíz”, agregó. Además, explicó que otros de los trabajos más solicitados por esa modalidad que permite extender la visa por otro año más son aquellos relacionados con el rubro "hospitality": servicio de hotelería, limpieza, bares y servicio al cliente.
En el campo, se tratan de turnos de alrededor de 12 horas, y actualmente, cuenta Carla, ellos perciben alrededor de 27,50 dólares australianos por hora (alrededor de 19 dólares americanos), a lo que se le resta aproximadamente un 20%, están realizando un promedio de 70 horas a la semana y pueden contar con uno o dos días libres dependiendo de la semana.
Estudiar y trabajar en el exterior
Otra de las opciones para los jóvenes que deciden emigrar consta de las oportunidades a partir de becas o intercambios entre universidades.
A partir de un intercambio en la carrera de Ingeniería Industrial, en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) que en principio sería por un semestre, Matías Vollman, joven mendocino, se encuentra viviendo desde el 2020 en Ahlen, una localidad cerca de Stuttgart en Alemania.
A partir de esa primera experiencia, terminado ese primer semestre consiguió una beca por parte del gobierno alemán y decidió quedarse para seguir desarrollando su carrera. Al año siguiente consiguió una pasantía en una pequeña y mediana empresa alemana y su jefe le habilitó la posibilidad de cursar un máster en la Universidad de Ahlen. Actualmente, además de cursar la maestría, Matías se desempeña como investigador en la universidad.
El joven remarca como consejo viajar a partir de intercambios, como estudiantes, “es más sencillo que venir directamente a trabajar. Si uno está buscando trabajo o pasantía, o lo que sea, que aplique a muchas que algo se encuentra”. “Se busca mucha gente del exterior, hay gente muy trabajadora y acá lo saben. A veces se necesita más mano de obra de la que hay disponible”, añadió.
Sobre el nivel de salarios en Alemania, indicó que uno puede administrarlo para vivir con tranquilidad. Como investigador, trabaja al 40% y alcanza un salario mensual que ronda los 1.200 y 1.300 euros, lo que le permite alquilar, comer bien y ahorrar para realizar viajes.

