Preocupan en Mendoza las consecuencias sanitarias de la "liberación" de la venta de medicamentos
El combo de desregulaciones que intenta ejecutar el Gobierno nacional busca cambiar los mecanismos de funcionamiento en temas sensibles como la salud. Es lo que ocurre con la liberación de la venta de medicamentos en locales comerciales no especializados y, también, la flexibilización de los requisitos para el expendio de esas mercaderías. En Mendoza el tema impacta y preocupa fuertemente, pues creen que puede generar mercados paralelos e incluso volver a favorecer el tráfico de medicamentos para otros usos. Con esa liberación, se perdería la trazabilidad, el seguimiento y el control.
Luego de que Javier Milei anunciara las medidas y se publicara el Decreto de Necesidad y Urgencia, desde las áreas públicas y privadas de la salud comenzaron a desglosar las medidas para hilar fino. En Mendoza la reglamentación que regula la venta de medicamentos y la instalación de farmacias es estricta. La duda del Ministerio de Salud y ese sector es hasta dónde el DNU de Milei tendrá permeabilidad y hasta dónde no.
Un cambio seguro es que las distribuidoras o droguerías podrían vender directamente medicamentos, sin pasar por las farmacias. Ese solo cambio ya impactaría. "Se perdería la trazabilidad de los medicamentos. Es justamente ese mecanismo lo que permitió lo que se llamó la 'mafia de los medicamentos' porque podían vender directamente las distribuidoras. Es muy grave lo que se está proponiendo porque elimina los controles sobre algo que es sensible; que no es un producto convencional o inocuo"; explicó Adolfo Brennan, CEO de Farmacias del Centro y referente en el tema.
El Colegio Farmacéutico, el Ministerio de Salud y la Cámara que nuclea a esos negocios analizan en particular cada aspecto. Pero podría haber una puesta en común. Los profesionales son los más preocupados, pues el Gobierno nacional obvia la especialización.
Las farmacias están regidas a nivel nacional por la ley 17.565. Pero la Provincia tiene normas más estrictas. Se trata de la ley 7303 y el Decreto 355/2009.
El Gobierno local se tomó con una pausa particular el análisis y la reacción. Por ahora "apoyan" filosóficamente el DNU y están preocupados por la repercusión en el Estado local, particularmente en el posible aumento de la demanda de salud. El fondo del tema es que habrá más mendocinos sin cobertura de obra social o empresa de medicina prepaga por los aumentos en las cuotas o el quiebre de las obras sociales.
También es posible que haya más demanda de medicamentos y, como problema de fondo, un mercado negro de esos productos básicos. "Esa falta de control hasta puede llevar a la falsificación de medicamentos, a la fabricación de placebos, a la importación sin control; es muy riesgoso", aseguran en el sector. El DNU permitiría que sociedades anónimas. “Las farmacias podrán constituirse mediante cualquier figura jurídica permitida por la legislación vigente”, dice el Decreto.
Detalles
Hay otras curiosidades que también traen polémica. Las farmacias podrán, por ejemplo, tener casas de óptica o vender lentes. Los farmacéuticos que tengan otro título relacionado con la medicina, podrán ejercerlo simultáneamente porque se derogan las restricciones que tenían.
El Decreto deroga una exigencia que es inquietante: no le exigirán a las droguerías llevar un registro foliado y certificado de los medicamentos que venden. Hasta ahora están obligados a tener "a)libro de inspecciones; b)libro de ventas de sustancias venenosas y corrosivas; c)libros de contralor de estupefacientes (alcaloides), si se manipularan estas sustancias; d)libro para anotar las ventas de sacarina y demás edulcorantes. Estos libros deberán ser foliados y encuadernados. Serán escritos en forma legible, sin alterar el orden de los asientos de las ventas efectuadas y sin enmiendas ni raspaduras", dice el derogado artículo 40 de la ley.
En Mendoza podrían cruzarse "todos los males". Es que las exigencias para que se habilite una farmacia son altas, pero si en paralelo la Nación permite la venta de remedios en cualquier comercio, podría darse una competencia despareja.
Todos los protagonista coinciden en que no se trata de un problema comercial, ni profesional; sino sanitario. "Es un problema de salud pública. El acceso a los medicamentos es complejo, se pone en riesgo la vida y la salud", explican.