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Los cambios en la vida cotidiana que implica el decreto desregulador de Milei y que aún no tiene ejecutores

El DNU firmado por Javier Milei dispone cambios profundos en las relaciones laborales, comerciales y en la vida cotidiana. Pero hay problemas de gestión para ejecutarlos. Los detalles.
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

El Decreto de Necesidad y Urgencia que firmó y puso en vigencia Javier Milei ejecuta cambios radicales en las relaciones laborales, comerciales y en la vida cotidiana. La modificación filosófica del Presidente es quitar las regulaciones y la mediación del Estado en cualquier transacción económica y social. Exagerando, es un "sálvese quien pueda", pues se eliminan normas y procesos que apuntaban a equilibrar fuerzas de poder en los conflictos y relaciones.

Milei lo hizo por una vía extraordinaria y fuera de convenciones institucionales. Por eso hacia adelante le quedan tres obstáculos para superar: la calle, la justicia como último paso institucional y la pericia en la gestión, quizá uno de los más complicados. En los distintos organismos públicos había incertidumbre hoy. El DNU no tuvo continuidad en memos, indicaciones o circulares internas que expliquen cómo operar. Desde la Aduana, hasta el Ministerio de Trabajo. Desde los registros del automotor, hasta la Superintendencia de Servicios de Salud. Milei ejecutó un reseteo, sin manual de usuario. Por eso tendrá a prueba su propia capacidad para gobernar. 

Milei y su gabinete, en el anuncio del DNU.

En las segundas líneas del Gobierno, las que ejecutan y hacen a la gestión, entienden el DNU como un cúmulo de ideas, pero sin un plan de ejecución. Allí radica el principal problema para que las "cosas pasen". Es que el Presidente tiene un equipo propio de corto alcance y la mayoría de las reparticiones públicas están acéfalas o con funcionarios operativos temporales. Es un director de orquesta con pocos músicos y una partitura que está en proceso de escritura. 

En la política temen por la viabilidad. Más cuando los anuncios decanten y se sus consecuencias se superpongan con los efectos de la devaluación, la suba precios y la pérdida de calidad de vida que supone esa ecuación. Los gobernadores lo repiten: "hay que ver cuánto aguanta la gente". Lo dicen mientras dudan. Saben que la legitimidad de Milei está en la potencia del resultado electora, particularmente en Mendoza, y avalan, en su mayoría, la necesidad de un "cambio de rumbo". Pero les genera estupor las formas y el camino. Por las dudas, en Juntos por el Cambio ningún mandatario sale de tibia zona de confort de ser "acompañantes" silenciosos de un gobierno del que no son parte, pero tampoco oposición. 

Cambios

El DNU elimina muchas normas que ya estaban obsoletas, otras que eran decorativas y, también, aspectos troncales de los sistemas estatales. Uno de los cambios más radicales se pretende ejecutar en las relaciones de trabajo. En Argentina la mayoría de los nuevos empleos se generan de manera irregular o normalizando excepciones. La cantidad de trabajadores que facturan como monotributistas crece. En su reforma del Estado, Milei no facilitó las condiciones para sumarlos al empleo registrado, sino que normalizó lo que antes era excepcional. Cambian las ecuaciones para las indemnizaciones y se estira el período de prueba. 

Con la idea de "liberar" la economía y "todo presencia del Estado", algunos temas sensibles quedarán librados al mercado. Uno de los más notorios es el de la salud; donde empresas de medicina prepaga tendrán precios liberados y podrán competirle a las obras sociales. También se desregula enormemente el mercado de los medicamentos.

Con una firma, el Presidente eliminó la ley de alquileres, una norma que es altamente debatida en el Congreso. Pero además, liberó los contratos a la negociación entre las partes, incluso sobre la moneda que se use para pagar. En un mercado con poca oferta, los inquilinos tienen de qué preocuparse por el valor y las condiciones que pueda haber. El DNU llegó tras una modificación sancionada por el Congreso en el tema. 

Algunas regulaciones pueden entrar en conflicto con las provincias, que tienen potestades en temas sanitarios y educativos. Milei declaró a la educación como servicio fundamental, con la idea de garantizar prestaciones mínimas. Otra vez, las provincias tienen mucho que opinar, pues es una facultad de ellas. En Mendoza, por ejemplo, eso ocurre de hecho y por una sentencia de la Suprema Corte que avaló el descuento de los días de paro considerando a la educación en el marco de los derechos del niño. 

Las compras cotidianas van a cambiar por la liberación total. Incluso no hay restricciones para ofrecer productos en otra moneda que no sea el peso. Menos hay regulaciones y controles por si hay abusos. Las compras en el exterior cambiarán. Se podrá, por ejemplo, comprar e importar cubiertas nuevas y usadas, igual que automotores en las mismas condiciones.