Grooming en La Plata: una "seño enojada" y la más escalofriante trama detrás de las bajas notas de los alumnos
Una maestra que estaba al frente de dos cursos en una escuela primaria de La Plata fue denunciada por la madre de un alumno por acoso sexual a través de las redes sociales. El caso fue caratulado como grooming al considerarse que hubo "acoso sexual por redes sociales".
Según se detalla en la denuncia, asentada en la DDI de La Plata, la docente señalada, de 33 años, estaba al frente de dos cursos mixtos de sexto grado de la escuela N°58, ubicada en 18 y 71, con quienes, según han relatado los estudiantes, mantenía un vínculo "de mayor confianza que las otras maestras".
En la denuncia, hecha por una madre, la mujer expuso que, alertada por otra, encontró conversaciones entre su hijo y la docente en el perfil de Instagram del niño y en la aplicación de mensajería WhatsApp donde la trataba como si "fuera su novia". Además, expresó que por pedido de la maestra el niño había dejado de frecuentarse con una nena del otro grado porque ella estaba "celosa".
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Más allá de la causa penal, el delito se enmarca en la figura de "grooming", un tipo de acoso que se da a través de dispositivos, plataformas y entornos digitales a través de los que se vulnera a niños, niñas y adolescentes. Detrás de una pantalla, un adulto crea un vínculo de confianza con la víctima. Puede hacerlo con su propia identidad o una falsa, y el trato parece amable por lo que no es fácil percibir la violencia. Asimismo, muchas veces son los miembros del círculo íntimo del menor los que se aprovechan para abusarlos.
Aunque la violencia ocurre de forma virtual, el daño que se genera es real. Por eso, desde diciembre de 2013 el Código Penal establece que el grooming es un delito que puede tener una pena de prisión de 6 meses a 4 años. Además, puede ser la antesala a otros delitos, por ejemplo obtener material de abuso sexual contra las infancias, ya sea para archivar o para difundir o comercializar en redes de explotación sexual contra las infancias y adolescencias, o generar encuentros personales con sus víctimas con intenciones de cometer un abuso sexual físico.
En primera persona
El caso de la maestra de La Plata conmocionó al país, sobre todo, cuando se conocieron los crudos testimonios de las madres y tías de las víctimas que se reunieron en la puerta del establecimiento educativo para pedir justicia a las autoridades.
"Esto arrancó el viernes en la institución. La señorita lo desaprueba al nene, le rompe el examen en la cara y lo hace llorar adelante de todos sus compañeros. Termina la jornada, viene el nene a mi casa, me cuenta esto. A las 7 de la tarde, la señorita le manda un mensaje vía Instagram (...) El sábado yo veo esto y le pregunto a mi nene. Y así arranca todo, sabiendo y a poquito, investigando y preguntándole a los nenes", contó la madre de uno de los menores.
Los textos eran agresivos y manipuladores. Según la mujer, uno decía, "por ejemplo, que era un goma, que lo desaprobaba porque estaba con una nena, porque ella no quería que esté con esa nena y cosas así". Luego, se dio a conocer que también le escribía a las nenas, agregó.
De acuerdo a lo que contó, al principio la escuela no les creía. Después todo se agravó y con una causa judicial en proceso la situación dio un giro. Para esto, además, fue clave que los chicos comiencen a hablar, aunque lo hacen a su ritmo.
Otra madre contó: "Le escribía a mi hijo. Le decía que estaba enojada, que lo iba a hacer llorar y demás y empecé a descubrir cosas, encontré mensajes en papelera, capturas de whatsapp que tenía con la señorita. Se veía la foto al perfil, el nombre de ella que la tenía que llamar como mami, pero atrás decía Dani. Todo fuera del lugar".
El nene le había reaccionado a un estado de WhatsApp y la docente le habría respondido, según el testimonio de la madre de la víctima, que ahora "podía ver su pecho sin guardapolvo", "que ellos eran novios" y que tenía que "dejar a la otra nena". Además, contó que a la menor le decía lo mismo, pero a la inversa.
Entre los relatos aparecen otros detalles que complican a la docente, como que ella quería que los chicos se sentaran en el escritorio o que algunos se incomodaban dentro del aula o que les decía que les iba a "enseñar a besar".
Según la reconstrucción de varios testimonios, el contacto vía WhatsApp e Instagram se logró con la excusa de compartir tareas, pero además la mujer les decía a los chicos que se crearan perfiles falsos para que sus padres no pudieran controlarlos. De hecho, un menor le hizo caso.
La docente está investigada por acoso sexual. Es suplente y se había sumado a la institución este año, al comienzo, en reemplazo de otra, que debería regresar el próximo. Según investigaron algunos padres, los contactos por redes sociales con los estudiantes comenzaron después de vacaciones de invierno.
Qué se debe hacer ante un caso de grooming
Una situación de grooming debe abordarse como un caso de abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes. Por eso es importante que, ante un caso de ciberacoso, se en cuenta las siguientes recomendaciones del Ministerio de Desarrollo Social:
- Llamar a la línea 102 o a la línea 137, para recibir orientación y asesoramiento.
- Hacer la denuncia en la fiscalía más cercana. Si allí cuentan con una fiscalía especializada en delitos informáticos, mejor aún. Consultar el mapa de fiscalías argentinas. Es importante hacer la denuncia para que el agresor no siga contactando a otras víctimas.
- Tener una escucha atenta y asertiva. No culpar a la víctima. La responsabilidad es siempre de la persona que comete el delito.
- No bloquear, enfrentar o reportar al perfil acosador, ya que se corre el riesgo de perder pruebas de investigación y el acosador puede crear un nuevo perfil para seguir acosando a otros niños, niñas y adolescentes.
- No hacerse pasar por la víctima para sumar pruebas, ya que puede entorpecer la investigación.
- Guardar las pruebas: por ejemplo capturas de pantalla, número de teléfono, usuario de redes sociales, correos o enlace de su cuenta.
- Conversar sobre la importancia de cuidar la privacidad y seguridad de las redes sociales para impedir nuevos futuras situaciones de violencia.
- Evitar avergonzar o responsabilizar a la víctima por la situación que está pasando.

