La particular razón por la que un santo francés terminó siendo el patrono de la Ciudad de Buenos Aires
Aún eran los tiempos de la Conquista de América y los adelantados iban estableciendo fuertes y asentamientos precarios, que hoy son grandes ciudades. Entre todas ellas está la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) que, al poco tiempo de su segunda fundación, eligió a su santo patrono, según la tradición del Imperio Español.
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En una especie de urbanización que mezclaba chozas con edificios de adobe que se emplazaban en un lodazal repleto de animales de carga, dirigentes, clérigos y vecinos creyeron que sería óptimo elegir un santo al cual rezarle en aquel extremo del mundo. Para su elección, aunque parezca extraño, también participaron indígenas que se habían plegado a la expedición de Juan de Garay en el norte de la Mesopotamia.
Vale aclarar que en 1536 se realizó la Primera Fundación de la actual CABA, con el puerto y fuerte de Santa María del Buen Ayre y la Ciudad de la Trinidad. El proyecto quedó trunco ante la hostilidad de los querandíes y las enfermedades que cayeron sobre los españoles, entre ellos Pedro de Mendoza, líder del contingente.
Al haber huido los primeros españoles que llegaron a la vera del Río de la Plata, la expedición de Juan de Garay volvió a la zona en 1580 y refundó la actual CABA, logrando instalarse en la región. A partir de ello se estableció la presencia española y se fue construyendo poco a poco la nueva ciudad.
El 20 de octubre de 1580, vecinos y referentes políticos de la precaria ciudad se reunieron para elegir el santo patrono, pero a partir de allí comienza la leyenda. Este mito sostiene que la elección se hizo mediante un sorteo, en el cual, como si se tratara de una profecía, se buscaría torcer los resultados del azar.
La leyenda dice que, reunidos en un precario cabildo, pusieron los nombres de muchos santos en una bolsa y sacarían de allí al nuevo patrono de los porteños. Sacaron un papel y decía el nombre de San Martín de Tours, un santo nacional del reino enemigo de Francia. Rápidamente, los españoles entendieron que no podía ser de esa forma y volvieron a sortear, resultando electo dos veces más el mismo santo, por lo que los cabildantes resolvieron respetar la voluntad divina y dejar de querer hacerle trampa a Dios.
¿Quién fue San Martín de Tours?
Más allá de la leyenda en torno a su elección, Buenos Aires quedó bajo el patronazgo de un santo que puso su vida alrededor de la evangelización, la lucha contra las herejías y el paganismo. Un hombre que se caracterizó por su fidelidad a la Iglesia y que sirvió según los preceptos católicos.
San Martín de Tours, durante su vida, eligió viajar 25 años para evangelizar el mensaje cristiano a los confines del alcance de la Iglesia Católica, mientras era obispo de Tours. Se celebra cada 11 de noviembre y, en Buenos Aires, se festejó durante mucho tiempo con la presencia de los principales referentes del pueblo, en la Plaza de Mayo y con el estandarte real, que luego se reemplazó con la insignia patria, liderando la fervorosa procesión.
Este año la celebración de San Martín de Tours contará con una particularidad, coincidiendo con las ordenaciones sacerdotales de la Arquidiócesis de Buenos Aires. La celebración será en la Parroquia San Benito Abad del barrio de Palermo, a partir de las 10, presidida por el arzobispo Jorge Ignacio García Cuerva, ordenándose cuatro nuevos sacerdotes para la Iglesia Católica surgidos del Seminario Metropolitano.

