El arma de doble filo que puede causar impacto en el cambio climático
El avance del cambio climático en el mundo no es una novedad. Sin ir más lejos, en este 2023, se confirmó que julio fue el mes más caluroso de la historia a nivel mundial. La crisis ambiental crece a pasos agigantados, y esto se debe a la contaminaciones de todo tipo que dañan el ecosistema en el que vivimos los seres humanos.
La Patagonia, una región muy visitada por turistas por sus bellezas naturales, está sufriendo contaminación marítima. La misma está localizada en el fiordo Comau, perteneciente a la costa chilena, aunque cabe destacar que está cerca del lago Cholila de la provincia de Chubut.
Puntualmente, la acuicultura, una disciplina encargada de fomentar técnicas para la reproducción de especies acuáticas vegetales y animales, está generando complicaciones ambientales.
Los pesticidas, antibióticos y productos químicos que se le aplican a los peces y granjas están afectando al medio ambiente. Se están multiplicando las algas nocivas, que matan a los salmones de granjas. Esto produce que los barcos pesqueros capturen peces muertos y arrojen restos de salmón, líquido rosado y a su vez, un olor putrefacto.
No es la primera vez que ocurre esta situación, ya que en abril del año 2.021 se habían perdido 6.000 toneladas de peces en el lugar. La reincidencia de los hechos preocupa, pensando en las consecuencias que puede traer para cambio climático.
La acuicultura está en crecimiento, ya que es una industria fundamental en la producción de alimentos que, como si fuera poco, pone un freno a la sobrepesca. Además se estima que para el año 2.030, la población mundial consuma dos tercios del pescado proveniente de piscifactoría.
Los beneficios de esta actividad serán siempre y cuando se realice de manera responsable; de lo contrario, producirá impactos negativos en la vida marina y en el medio ambiente.
El cambio climático es una problemática que tiene preocupado a la población mundial. En ese sentido, las industrias deberán poner su granito de arena para mitigar la situación.
En el caso de la acuicultura, quienes la practiquen tendrán que tomar una serie de medidas, para no colapsar el océano de desechos biológicos, heces y otros productos químicos que asfixien a las plantas y animales marítimos.

