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Ahora stalkeamos, ya no salimos a mirar vidrieras

La traducción literal de "stalkear" es "acechar". El término se usa para hablar de la conducta que tenemos en redes con otros, que se parece mucho a la de los depredadores que buscan presas.

Por lo general pasaba los domingos a la tarde, aunque también podía ser los sábados. Alguien en mi casa lanzaba la pregunta al que quisiera responder: "¿Salimos a mirar vidrieras?". Y siempre otro se enganchaba. El plan era ese, no había más. Salir y caminar por el centro mirando vidrieras. Y punto. 

Quizá porque me crié en un pueblo donde no había ni cine, ni teatro con funciones, mucho menos shoppings o locales de comidas rápidas. O tal vez porque nací en los 90's en el seno de una familia numerosa a la que nunca le sobró nada y lo que se podía era eso: mirar.

Sin embargo, no era algo extraño o propio de mi casa. Escuchaba en conversaciones frases como: "El otro día estábamos mirando vidrieras y me crucé a Susana" o "¿viste lo que puso Vida Libre en vidriera?. De hecho, la Municipalidad organiza desde hace 40 años un concurso de vidrieras de carnaval y otro de Navidad. En Dolores las vidrieras importan. 

Lo que se muestra; lo que hay para ver; lo que se ofrece; lo que se mira, pero no se toca; el precio de eso que quiero y no voy a tener, o sí, pero con mucho esfuerzo.

Porque lo barato y lo feo no se exhiben. Como en Instagram. Ahí los maniquíes somos nosotros. El producto en venta. La exhibición decorada, pero no decorosa. Mirá, mirame, mirá todo lo que tengo, todo lo que hago, qué espectacular y hermoso, qué inalcanzable.

Eso gritan los posteos de cualquiera, casi siempre. Y del otro lado alguien mira y quiere, desea, se obsesiona. Al sistema le gusta, entonces te dice que podés mirar quién miró tus historias. Y como la curiosidad mató al gato, y a muchos de nosotros nos quedan pocas vidas, nos fijamos. Gente ignota, conocidos de conocidos, amigos de ex, ex de actuales, primos lejanos de vecinos aparecen ahí. No se sabe bien por qué, porque se habrán acordado y habrán querido saber. Por curiosidad, intriga o chisme. Por envidia o diversión. Para jugar a los detectives o burlarse. O sólo para mirar, como se mira una vidriera aún cuando no te alcanza la plata para comprar.