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La Iglesia Argentina despidió a Benedicto XVI con una celebración en la Catedral

Un gran número de sacerdotes se congregó en la Catedral Metropolitana para rezar por Benedicto XVI en una misa presidida por el arzobispo Mario Poli.

El arzobispo Mario Aurelio Poli celebró en la Catedral Metropolitana la misa en sufragio del papa Benedicto XVI, que falleció el 31 de diciembre a los 95 años. La misa fue concelebrada por el nuncio apostólico monseñor Miroslaw Adamczyk y por el monseñor Oscar Vicente Ojea, de la diócesis de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.

Participaron también de la celebración los obispos Ariel Edgardo Torrado Mosconi, de Nueve de Julio, Gabriel Bernardo barba, de San Luis, Carlos Humberto Malfa, de Chascomús, Juan Habib Chamieh, de la Eparquía Maronita, y Daniel Kozelinski Netto, de la Eparquía Ucrania.

Además estuvieron presentes los obispos auxiliares de Buenos Aires, José María Baliña, Ernesto Giobando, Gustavo Oscar Carrara, Alejandro Giorgi y Joaquín Sucunza, el arzobispo emérito de Rosario, José Luis Mollaghan, los monseñores Rubén Oscar Frassia, Virginio Bressanelli y Eduardo María Taussig, además de unos 40 sacerdotes presentes que participaron de la misa de exequias.

Poli, en su homilía, repasó la vida del sacerdote alemán que fuera Sumo Pontífice entre 2005 y 2013, antes de su renuncia. Así, hablo sobre sus oscuros días durante la Segunda Guerra Mundial, cuando fue prisionero y encontró otro valor para la vida desde su libertad: "al recuperar la libertad, hizo que comprendiera su inmenso valor durante toda su vida", señaló el primado argentino.

"A su estilo y modo Benedicto XVI gobernó la Iglesia por el rumbo señalado por el Concilio VII y su capacidad docente de larga experiencia, ahora con una singular asistencia especial del Espíritu Santo, dieron lugar a un iluminador y fecundo magisterio pontificio”, resaltó monseñor Poli sobre su obra.

“Que salga a su encuentro la Virgen y que bajo su manto materno lo confiamos y brille para él la luz que no tiene fin. Que el alma de nuestro papa emérito Benedicto XVI y las almas de todos los fieles difuntos por la misericordia de Dios, descansen en paz”, dijo Mario Poli antes de dar la bendición final que concluyó la misa.

Mañana, Francisco celebrará la misa de exequias en Roma, donde recordará a Benedicto XVI y concluirá con las celebraciones del funeral del fallecido papa, que con su muerte terminó con un extraño tiempo para la Iglesia Católica, de tener dos papas vivos. En la Argentina, las iglesias de todo el país, también celebrarán una misa en su honor, acompañando al Vaticano, luego de que la propia institución enviara una circular a todo el mundo, pidiendo que el día 5 de enero se rece especialmente por el alma de Joseph Ratzinger.