Báez Sosa: Thomsen y Benicelli, dos de los acusados más nombrados por los testigos
Quebrado emocionalmente, el jefe de seguridad del boliche Le Brique, Alejandro Muñoz, declaró hoy en la tercera audiencia del juicio oral y público contra los ocho acusados de matar a Fernando Báez Sosa de una paliza en Villa Gesell el 18 de enero de 2020. Apuntó contra Máximo Thomsen y reconoció que nunca vivió algo similar en 22 años.
Además se sentaron frente al tribunal Pablo Ventura, el remero de Zárate que fue falsamente acusado del crimen por los rugbiers, José María Ventura, su papá, más amigos de la víctima, personal policial que participó aquella noche del operativo y otros empleados del boliche bailable.
La jornada de hoy tuvo un cuarto intermedio y en la sala pudo verse más gente que los días anteriores. Al finalizar la audiencia los familiares de los acusados se trasladaron hacia la Unidad Penal N° 6, donde están alojados los rugbiers, para visitarlos y llevarles algo de mercadería.
Video: Noticiero Diario de Dolores
Por su parte, los padres de Fernando, hablaron con la prensa como todos los días. “Fue muy desgarrador lo que dijo el jefe de seguridad del boliche”, dijo Graciela Sosa a la prensa con dolor, pero aseguró: “Estamos tranquilos porque cada vez estamos más cerca de la verdad y del momento en que se haga justicia por Fernando”.
Para mañana está previsto que declaren 12 testigos entre los que se cuentan algunos policías que actuaron la noche del homicidio, la joven que le hizo RCP a Fernando, y algunos comerciantes de la zona.
La declaración de los testigos:
Pablo ventura: “Los rugbiers eran problemáticos y se peleaban a la salida de los boliches”
A Pablo Ventura, un remero de 24 años, la policía le golpeó la puerta de su casa de Zárate el 19 de enero de 2020. Sin entender qué pasaba el joven fue trasladado hacia Campana, esposado, acusado de haber cometido un asesinato. Se trataba del crimen de Fernando Báez Sosa. Los ocho rugbiers detenidos lo acusaron falsamente como autor del crimen. Dijeron que era “el número 11”, según declaró hoy el joven ante el Tribunal Oral N° 1 de Dolores.
Ventura, de 24 años, contó ante los jueces cómo pasó aquellos días y cómo es su vida hasta hoy. “No pude salir tranquilo a la calle porque la gente venía y me reconocía. Perdí mi privacidad”, dijo y recordó que en su localidad a los rugbiers se los conocía por ser “problemáticos” y “peleadores”.

Ventura descartó haber tenido un vínculo con los ocho acusados, sin embargo mencionó un problema personal con uno de los Pertossi. “Nunca tuve trato. Los conocía de vista por la ciudad, pero no había ninguna relación de amistad (...) Con Lucas Pertossi nos llevamos bastante mal. Una vez me enteré que habló mal de mí. Yo le parecía un tonto”, dijo.
Ventura, pese a todo, dijo no odiar a los rugbiers. Además recordó un episodio violento a la salida de un boliche de Zárate. “Salía y estaba Lucas Pertossi queriendo pelear con alguien”, expuso.
Ante la pregunta de Fernando Burlando, querella de la causa, sobre qué comentarios había en la ciudad respecto a los acusados, respondió: “Que siempre eran problemáticos y se peleaban a la salida de los boliches”. Además habló del hecho y dijo contundente: “Me parece cualquier cosa lo que hicieron”.
Pablo Ventura hizo un millonario reclamo judicial por perjuicio a través de su abogado Jorge Olmos.
José María Ventura: “A mi hijo le tenían envidia porque es lo contrario de lo que ellos son”
El segundo testigo de la jornada en declarar fue José María Ventura, padre de Pablo, el remero de Zárate falsamente acusado del homicidio. El hombre habló del impacto que tuvo en su rutina lo que sucedió: “Nos cambió la vida. Nunca supimos quién lo nombró. Estuvimos muy expuestos. Pablo no quería salir, no quería ir a un psicólogo”, dijo y explicó que su hijo “fue saliendo, empezó a entrenar, pero no en Zárate, sino en Buenos Aires”.
A José María Ventura la situación le generó “muchísima bronca” y dice que no entiende “por qué tanta cizaña”. En este sentido dio su punto de vista: “A mi hijo le tenían envidia porque es lo contrario de lo que ellos son”.
El hombre contó además que tuvo contacto con el padre de Enzo Comelli, pero esa experiencia no fue agradable: “No los conocía, solo al papá de uno, Marcelo Comelli, hasta que me quiso tomar de tonto y me dijo que ninguno lo había nombrado (a Pablo)”.
Contundente, Ventura, dijo “después de la barbaridad que hicieron, para mí (los acusados) son asesinos” y, con dolor, recordó: “yo estaba desesperado por gritar la inocencia de mi hijo”.
Franco Cervera: “Uno con flequillo arengaba y daba a entender que a cualquiera le iba a pegar”
Franco Cervera, fue el tercer testigo de la jornada. Amigo de Fernando Báez Sosa, estuvo la noche del homicidio. Declaró no recordar mucho de lo que sucedió dentro de Le Brique y agregó: “Salimos, cruzamos y estaba Fer con otros chicos. Fer nos contó de la pelea que había tenido dentro del boliche”.
Cervera dijo: “Aquella noche pude ver cómo le pegaban a mis amigos (...) Uno con flequillo arengaba y daba a entender que a cualquiera le iba a pegar”.
La última imagen que recordó Cervera fue la de su amigo ya desvanecido: “Me acerqué cuando (Fernando) estaba tirado en el piso, sin la camisa, mirando para arriba. Le hablaban y no respondía. Lucas Begide (otro amigo del grupo) le agarró la cabeza y la puso sobre su mano. Alguien dijo que no lo movieran”.
Luciano Bonamaison: “Arengaban diciendo ‘vamos, vamos, mátenlo al negro de mierda’ “
Luciano Bonamaison era amigo de Fernando desde el colegio. En su declaración apuntó directamente contra Thomsen: “Vi cuando Máximo Thomsen le pega una patada a Fernando con odio, con brutalidad, diría con intención de matar”.
El joven agregó que aquella noche los agresores armaron una “emboscada” y que “buscaban a Fernando en particular”, que “fueron todos directo a él” y que “arengaban diciendo ‘vamos, vamos, mátenlo al negro de mierda’. Enfatizó: “Cuando íbamos a defenderlo nos sacaban. Estuve a dos o tres metros y por eso pude ver con claridad”.
Juan Manuel Pereyra Rozas, uno de los amigos de Fernando que también fue golpeado
Pereyra Rozas, otro amigo de Fernando Báez Sosa que declaró hoy, también recordó el ataque de aquella noche y narró que sufrió golpes dentro y fuera del boliche. Dijo que recibió una piña de espalda en el oído derecho, que se sintió aturdido, con miedo y se fue caminando por 3 y 102.
Identificó a Luciano Pertossi como la persona que lo golpeó dentro del boliche Le Brique y dijo no saber quién le hizo lo mismo fuera.
Alejandro Muñóz, jefe seguridad de Le Brique, sobre el ataque a Fernando: “Thomsen era de los que más le pegaba”
Mide dos metros y tres centímetros, pesa 150 kilos, pero no pudo contener a Máximo Thomsen. El jefe de seguridad de Le Brique, Alejandro Muñóz, conmovió con su testimonio y se quebró al recordar la noche en que mataron a Fernando Báez Sosa ante sus ojos.
“Lo agarré a Thomsen, pero me hizo tanta fuerza que no pude y llamé a otro para que me ayude. Vi cómo separan a los amigos de Fernando y comienzan a pegarle. Cubrían a los amigos y los otros le pegaban a Fernando. Se iban turnando. La saña era con Fernando”, aseguró Muñóz y apuntó contra Benicelli sin poder identificarlo: “El de rodete le pegó una patada y ahí no se levantó más”.

Según Muñóz, “Thomsen era de los que más le pegaba”. El jefe de seguridad del boliche declaró también: “Al grupo de los imputados los entregamos a la infantería porque estaban muy violentos” y subrayó quebrado: “Hace 20 años que laburo de esto y nunca vi nada igual por la saña. Patadas y patadas…”
Christian Gomez, empleado de seguridad de Le Brique, apuntó contra Thomsen y Benicell
Gómez, como empleado de seguridad del boliche, prestó declaración hoy. Con una particularidad, lo hizo vía Zoom. Fue breve pero contundente: “Veo a un compañero separando a (Máximo) Thomsen de Fernando. Termino reduciendo a Matias Benicelli. Agredía todo lo que estuviera cerca que fuera del otro grupo. Estaba muy agresivo. Le pega a uno, le pega a otro y ahí lo reduzco. Lo suelto cuando abro la puerta de la cocina. Uno con mirada sacada me dice ‘a él no lo sacás’, resultó ser Thomsen”, dijo.
Durante la jornada también declararon los policías bonaerenses Maximiliano Rosso Suárez y Edgardo Lawrenczuk. Ambos hicieron un raconto de lo que sucedió aquella noche del 18 de enero de 2020 cuando los rugbiers atacaron a Fernando. El segundo se mostró más nervioso y con la voz entrecortada.

