La CGT suspendió el paro general, pero lanzó una dura advertencia
El ala dura vinculada a Pablo Moyano intentó que se llevara a cabo el paro propuesto por la CGT en apoyo a Cristina Fernández de Kirchner tras el atentado del último jueves. Parecía no importar el costo económico ni el impacto que un paro tendría ahora, con el viaje de Sergio Massa a Estados Unidos en busca de los dólares tan necesarios para el país.
Sin embargo, primó la cordura y el comunicado fue contundente: “El debate desarrollado en la última reunión de Consejo Directivo y la decisión unánime de marchar a la Plaza de Mayo en defensa de la democracia, dotaron de contenido y significación a la monumental demostración popular desarrollada en todas las ciudades del país”, comenzó el comunicado que difundió la CGT. Y exigió: “ponerle un límite social a la confrontación política” y reclamar “responsabilidad democrática a los líderes parlamentarios de todos los partidos políticos”. La bronca en la central obrera fue con la retirada del recinto por parte del interbloque de Juntos por el Cambio.
Los cegetistas decidieron frenar una escalada de violencia verbal que se espiraliza tras 48 horas de calma por parte de la dirigencia política. El pasado viernes, habían convocado a un paro que parecía irremediable firmado por el triunviro secretario general de la central Héctor Daer, Pablo Moyano y Carlos Acuña. “La CGT se declara en estado de alerta permanente y convoca a nueva reunión para el lunes a las 16 horas para volver a analizar la situación de cómo se desenvuelve en estas horas y cómo es el accionar de la sociedad”, habían dicho antes de la marcha multitudinaria que apoyó a Cristina en el Obelisco.
MDZ conversó con dos dirigentes gremiales que aclararon: “Esto es una pausa, pero la embestida es total, contra Cristina y nosotros, no vamos a permitir que pase”, reconoció un antiguo gremialista con décadas de liderazgo en sus espaldas. La lógica que se viene repitiendo últimamente frente a una CGT que no da respuestas concretas a las caídas de los salarios es evidente.
Los aliados de Moyano son más duros, menos dialoguistas, prefieren parar y en su discurso por añadidura incluyen a los medios y la justicia especialmente, dado que la familia Moyano tiene conflictos y causas por corrupción por resolver. Acuña, como aliado de Sergio Massa, intenta evitar el quiebre y dialogar, rol que también lleva, con menor éxito, Héctor Daer, que no supo hasta ahora posicionarse dentro del mundo obrero kirchnerista duro por su amistad con Alberto Fernández.

