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A 40 años de la guerra de Malvinas: regreso al infierno

El estrés postraumático hace que una persona recuerde una y mil veces los hechos y situaciones que han dejado una herida abierta en su alma, especialmente si se presentan en forma aterradora o de peligro.
Los borceguíes que trajo de la guerraFoto: Juan de Souza
Los borceguíes que trajo de la guerra Foto: Juan de Souza

Durante la guerra de Malvinas en 1982, desde la noche del 11 hasta la madrugada del 12 de junio se produjo una de las batallas más cruentas de todo el conflicto con combates cuerpo a cuerpo, incluyendo como arma el uso de la bayoneta. Allí se batieron a duelo cientos de hombres de tropas argentinas y británicas, regando con sangre el suelo de aquellas irredentas islas. Este escenario dantesco, descripto como el mismo infierno por oficiales veteranos tuvo entre sus protagonistas a Sergio Scarano.

Oriundo de San Antonio de Areco, de los pagos de Ricardo Güiraldes, recuerda el momento exacto donde comenzó todo: “Siendo aproximadamente las 21,00 hs. del 11 de junio se siente una explosión que venía del campo minado, un soldado inglés había pisado una mina y es ahí donde dan el alerta.

Dando charlas en los colegios, Sergio ubicado en el medio.
Foto: Juan de Sousa

Estábamos de guardia con Pedro Bogado quién comienza a disparar todo el potencial de su ametralladora antiaérea, y me grita: “¡Mirá cómo vienen!”, en referencia a los ingleses. Observo por la mira infrarroja y empiezo a disparar con mi FAL. Los que estaban descansando en el pozo de zorro salen de forma inmediata del mismo, y se acoplan a la posición de combate. Así seguimos disparando sobre el enemigo que venía subiendo por nuestra ladera. Avanzaban gritando, desencajados. El cielo se iluminó. La noche se transformó en día, las bengalas y las bombas de los morteros recorrían el campo de batalla. Ellos disparaban también con misiles Milán (rogábamos que ese impacto final no sea el destino de cualquiera de nosotros).

Las balas razantes perforaban a cualquier alma descubierta. El frío se transformó en un fuego incandescente. La sangre, el quejido de los heridos, y la adrenalina recorrían el monte Longdon, era el infierno mismo. “ Sergio pudo volver del averno, y contarlo. Hoy vive en su Areco natal, es peluquero y escribió un libro con sus memorias “Monte Longdon – Historias de la
Guerra”
. Busca honrar a sus compañeros caídos, dar un mensaje de paz y ayudar.

Monte Longdon en la actualidad.
Foto; Juan de Sousa

Los primeros años quizás fueron los más difíciles, incluso pensando en quitarse la vida que los propios ingleses no habían podido arrebatarle, todo por la “maldita desmalvinización”. Y logró sobrevivir, una vez más. Han transcurrido 40 años, su mensaje trascendió y salió incluso a la televisión.

Sin embargo, como esa noche en el Longdon, el vuelve a recordar una y otra vez, y se logra mantener en pie para que aun quiénes no llegaron a hacerlo tengan tiempo de decirle simplemente: Gracias por haberlo dado todo.

* Juan Francisco de Sousa es director de Ediciones Argentinidad