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Día del Bibliotecario y la Bibliotecaria: logros y desafíos de los gestores de la información

Estos profesionales están dedicados a la gestión integral de la información para que los ciudadanos puedan acceder al conocimiento sin ningún tipo de limitaciones, lo que resulta clave en la construcción de una sociedad educada, igualitaria e inclusiva.

Este 13 de septiembre se conmemora en la Argentina el Día del Bibliotecario y la Bibliotecaria, en homenaje a la creación en 1810 de la entonces Biblioteca Pública de Buenos Aires, actual Biblioteca Nacional, por decisión de la Primera Junta de Gobierno y a instancias de Mariano Moreno, quien fue su primer "protector". Ello permitió que Saturnino Segurola y Fray Cayetano Rodríguez se convirtieran en los primeros bibliotecarios oficiales del nuevo periodo de la joven nación, marcando el camino para decenas de generaciones de trabajadores encargados de salvaguardar, difundir y facilitar el acceso a la información y el conocimiento en todo el país.

Aunque tradicionalmente han sido identificados como 'guardianes de los libros', al encontrarse indisolublemente unidos al origen del libro como producto cultural que preserva el registro gráfico del conocimiento, hoy los bibliotecarios y las bibliotecarias están comprometidos absolutamente a la gestión integral de la información al servicio de los ciudadanos. Sirviéndose del saber profesional, la experiencia laboral, las destrezas en el uso de herramientas tecnológicas y las cualidades personales, estos gestores colaboran activamente en la formación intelectual de los jóvenes, el desarrollo científico y la construcción de una sociedad educada, igualitaria e inclusiva.

Ya sean de cualquier tipo, las bibliotecas se transforman en potentes centros culturales, y junto a sus trabajadores son una parte activa de una sociedad que necesita un mayor acceso a la información, en un contexto que nos conduce hacia una sociedad global del conocimiento que pondera el saber como valor primordial para el desarrollo sostenible, tal como plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)  incluidos en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.

En tanto, la pandemia de coronavirus que afectó a todo el mundo en 2020 y 2021 transformó radicalmente el trabajo de los bibliotecarios y las bibliotecarias, acelerándose los procesos de tecnologización en las bibliotecas que venían bastante rezagados por la falta de inversión y cierto desinterés del Estado, el cual tiende a considerar a las bibliotecas como meras instituciones carentes de provecho social y reservorios de empleo no calificado, una mentalidad más ligada a los intereses político-partidarios que ha privado a las bibliotecas de verdaderas políticas públicas para su fortalecimiento, a la vez que acentuó la falta de reconocimiento profesional en aquellos bibliotecarios y bibliotecarias que cuentan con estudios terciarios y/o universitarios en Bibliotecología. Asimismo, se ha producido en estos últimos dos años una reconfiguración de las tareas bibliotecológicas, con una mayor presencia de la virtualidad y el uso de las nuevas tecnologías de la información, acompañada por un mayor esfuerzo y dedicación de los trabajadores.

En un año económica y socialmente complejo, con un futuro que arroja más incertidumbre que certezas, los bibliotecarios y bibliotecarias de Mendoza y de todo el país ponen todas sus energías, profesionalismo y vocación en continuar brindando servicios de calidad a la sociedad, mientras avanzan en la búsqueda de una sinergia profesional, interactuando entre ellos para lograr espacios de comunicación, colaboración y empatía, un camino que los conducirá indefectiblemente a mancomunar sus voces en un mundo que cada vez más los necesita.