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Tras los incidentes del fin de semana, apenas un puñado de manifestante mantiene la vigilia en la casa de Cristina Fernández de Kirchner

La "guerra de Recoleta" sigue, aunque tras declaraciones y decisiones cruzadas la presencia de manifestantes frente al departamento de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner comienza a aplacarse.
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MDZ contó 16 militantes a las 7.45 de la mañana, gélida, en la esquina de Juncal y Uruguay. Tras doce horas del amparo impuesto por el juez Andrés Gallardo para impedir que el Gobierno de la Ciudad sea quien tenga el control de la seguridad en esas cuadras y la seguridad de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el traspaso entre las dos fuerzas se empezó a hacer realidad. 

La mayoría de los pertenecientes al Gobierno porteño eran para ordenar el tráfico, evitar conflictos y hacer presencia. Los primeros efectivos de la Policía Federal se quedaron apostados sobre la calle Uruguay, sin moverse demasiado, con charlas informales entre ellos, sin ninguna tensión en el ambiente.

Muy cada tanto un tifón de bocinazos de algún auto generó de forma inmediata los dedos en V y algún comentario por parte de los contados militantes. 

Apenas unos pocos manifestantes mantenían la vigilia frente a la casa de Cristina este martes a la mañana

Los comercios siguen con sus persianas bajas, padeciendo el lucro cesante propio de las corridas, los gases, los simulacros de acampes y la tensión que espanta a cualquier cliente. "Me rompieron el kiosko, abollaron el techo, rompieron los vidrios, esperemos que el Gobierno de la Ciudad me dé una mano", dijo a este medio un diariero de la zona que soporta estoico los daños y pretende seguir vendiendo diarios sobre Juncal. 

El Gobierno de la Ciudad en voz del propio Horacio Rodríguez Larreta acusó directamente a Cristina Kirchner por los hechos de violencia, criticó las "antinomias" y convocó, una vez más, a dialogar. Lo propio hizo el ministro de Seguridad, Marcelo D'Alessandro, quien reforzó la idea de no retroceder.

"Volveremos a estar las veces que sea necesario, no vamos a permitir que hagan lo que quieran", dijo, en sintonía con el ministro de Gobierno, Jorge Macri: "Vamos a impedir que corten y hagan cualquier cosa", aseguró por la mañana en declaraciones radiales.