Volvió a sonar el "Que se vayan todos" en la Plaza de Mayo
La marcha que inició en el Obelisco de Buenos Aires y terminó frente a la Casa Rosada, se caracterizó palabras fuertes de los manifestantes e imágenes impactantes que pedían la salida de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.
Antes de las 16 horas comenzaron a congregarse los manifestantes con banderas, cacerolas y carteles para una nueva marcha contra el Gobierno Nacional en torno al Obelisco. Mientras la Ciudad se mantenía con un ritmo bastante normal, algunos cantos aislados y banderas ondeando se alzaban en Corrientes y 9 de Julio pero sin siquiera cortar la gran avenida en su totalidad.
Cuando el Frente de Izquierda abandonó la Plaza de Mayo, donde realizaba una manifestación contra las medidas tomadas frente al Fondo Monetario Internacional en el pago de la deuda externa, los manifestantes que se encontraban en el Obelisco enfilaron por avenida Corrientes para la zona de la plaza.
Ahí, la marcha comenzó a tener otro color. Lo que venía siendo una clásica marcha con carteles alusivos a la gestión, pedidos de justicia, mayor seguridad y demás reclamos que se vieron repetidas veces en estos eventos, pasó a tener fuertes pedidos de renuncias de los funcionarios.
Como la marcha fue a nivel nacional y esto ocurrió en Buenos Aires, no se puede suponer que fue el ánimo de la marcha. Lo que si puede decirse, es que cuando los primeros manifestantes comenzaron a arribar a la Plaza de Mayo y se acercaron hasta las rejas de la Casa Rosada, el "Que se vayan todos" volvió a escucharse con fuerza y el cantó fue reiterado varias veces hasta el final de la marcha.
Este canto recuerda a aquel caótico diciembre de 2001, cuando el presidente Fernando de la Rúa tuvo que abandonar el cargo presidencial y el país enfrentó la materialización de una profunda crisis institucional.
La marcha, por lo que pudo apreciarse en las declaraciones de los manifestantes, estuvo conformada principalmente por gente que está enojada con las disposiciones gubernamentales y, a pesar de la presencia de algunos referentes políticos, las cuestiones partidaria estuvieron a un lado y las banderas que flamearon fueron las argentinas, mas allá de alguna liberal o de movimientos nacionalistas.
Por suerte, cabe destacar que no se vieron disturbios entre los manifestantes, ni acciones que requirieran la intervención policial en Plaza de Mayo, que estuvo fuertemente custodiad por la Policía de la Ciudad y fuerzas federales que aguardaron en la casa de gobierno.